Especial Séptimo Aniversario
¿Y por qué no "ahora sí"?
Especial Séptimo Aniversario
por Julián Díez

Nunca antes en España convivieron simultáneamente una docena de colecciones de ciencia-ficción.

Nunca convivieron simultáneamente cuatro revistas más o menos profesionales.

Nunca tuvimos fanzines de la calidad de los actuales.

Nunca los autores de fandom, como ocurrió este año con Elia Barceló o Juan Miguel Aguilera, tuvieron ediciones de bolsillo en colecciones de distribución masiva.

Nunca los autores españoles vieron publicada su obra en el extranjero, con traducciones al polaco, el francés o el italiano.

Nunca Minotauro publicó autores españoles.

Nunca antes más de 300 personas acudieron a una Hispacón.

Nunca la ciencia-ficción tuvo cobertura mediática con críticas en los principales diarios o presencia regular de autores y especialistas en televisión y radio.

Nunca tuvimos un premio de novela con una dotación tan importante como el de Minotauro, 18.000 euros, y además compartiendo el interés de los autores con los 6.000 euros del UPC.

Nunca tuvimos tantas personas dedicadas de forma profesional, a tiempo completo, a la ciencia ficción: Francisco García Lorenzana, Juanma Santiago, Alejo Cuervo, Alex Vidal, Luis G. Prado, Domingo Santos … Gente competente que invierten su tiempo y/o su dinero en que esto vaya bien.

Nunca pudimos seguir las novedades anglosajonas con tanta puntualidad, habiendo leído los libros que luego son anunciados como candidatos a los Hugo.

Son logros pequeños, sí; en realidad, de una escala modesta. Pero es que hay que ver cómo estuvimos toda la vida.

Mi esperanza está en que todo eso, todo ese aire de profesionalismo, tal vez nos haya permitido pasar la frontera y ya no tenga sentido volver a la situación anterior. Tenemos colecciones estables de grandes y pequeñas editoriales, autores cada vez más ambiciosos, un núcleo de lectores creciente, mayor respeto externo. Como estamos creciendo, proliferan también iniciativas un tanto aventureras (por no decir filibusteras…), claro, y algunas chapuzas, y tal vez existe cierta superpoblación en los estantes (que serán purgados por los lectores, al decidir donde pongan su dinero). Pero desde hace casi un lustro, desde que cerró Mundos Imaginarios de Plaza & Janés, no ha desaparecido ninguna colección el género. Es un periodo demasiado largo para que sea casual: vivimos en un escenario nuevo en el que Internet hace crecer al fandom, las nuevas tecnologías abaratan costes de maquetación e impresión… son muchos elementos que diferencian el momento actual de los booms de comienzos de los setenta o de comienzos de los noventa, por ejemplo.

Considerando que lo que hacemos no es caminar hacia una situación excepcional, sino a la normalidad en la que se encuentra la ciencia-ficción en los países de nuestro entorno, quizá sea el momento de revisar definitivamente las convenciones ghettistas, la teoría del péndulo y todo ese rollo victimista elaborado por quienes creen que es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. Entre otras cosas, porque al convicción de que la ciencia-ficción sólo puede ser cola de león es un error básico, el retrato perfecto de nuestro viejo (y ya casi olvidado) complejo de inferioridad: la ciencia-ficción puede ser literatura competitiva, lo es en muchas ocasiones.

Eso sí, quienes quieren seguir considerándose un autor reputado con 200 ejemplares vendidos, un traductor desconociendo el idioma castellano, o un editor publicando 200 ejemplares fotocopiados seguirán cacareando las mismas viejas historias para tener al menos el honor de considerarse uno de los auténticos y tener sus diez minutos de fama en cada convención. Son personas que, al no poder competir en Primera División por falta de capacidad, seguirán diciendo que la Liga Provincial es el torneo que debería dar acceso a la Champions League. Es una cruz con la quienes amamos a la ciencia-ficción tendremos que cargar siempre, aunque estemos convencidos de que la ciencia-ficción sí puede jugar en Primera, y va a hacerlo cada vez mejor.

© Julián Díez
(631 palabras)
Julián Díez es periodista y crítico especializado en ciencia-ficción