En sus manos está
Francisco José Súñer Iglesias

Hace poco, tras un visionado un tanto accidentado del DVD de extras de EL ATAQUE DE LOS CLONES, y mientras charlaba con un amiguete sobre lo que había hecho y dejado de hacer George Lucas, caímos en la cuenta de que tiene en sus manos algo que, si es capaz, puede convertir en la mejor película de ciencia-ficción jamás vista y, por que no, una de las mejores películas de todos los tiempos.

Los ingredientes de los que dispone Lucas son la envidia de cualquier narrador. Por lo pronto tiene una historia, que sea la forma en la que se desarrolle, va a acabar muy mal para los buenos. La tragedia está servida desde que anunció LA AMENAZA FANTASMA y está tercera (o sexta, que nunca acabo de aclararme con el marketing lucasiano) película será, desde el principio hasta el final, un siniestro debacle de las fuerzas del bien y un imparable advenimiento de las fuerzas del mal.

Anakin Skywalker sucumbirá a su rencor y caerá en las redes de la fuerza oscura, Mace Windu probablemente sea masacrado con la mayoría de los jedis, Yoda y Obi Wan se verán abocados al ocultamiento y el exilio, Amidala, si no muere en pantalla no quedará ni por asomo bien parada, Palpatine y sus compinches se harán con todos los resortes del poder absoluto iniciando un periodo oscuro de veinte años de terror...

Sólo saber esto me produce escalofríos, y pensar en lo que, si quiere, puede hacer Lucas termina de convertirme en un témpano azogado. La intensidad de la deriva en las relaciones de los distintos personajes se promete aterradora; Obi Wan luchando por retener a Anakin, cada vez más influenciado por el canto de sirena del Lado Oscuro, Amidala horrorizada en su amor por el ser monstruoso en el que se va conviertiendo Anakin, Mace y Yoda cada vez más inquietos y alerta ante las previsibles señales de que Palpatine no es en absoluto honesto en sus actos.

¡Ah! Puede ser una gran película, ¡Debe ser una enorme película! ¿Se habrá Lucas dado cuenta ya de ésto? Espero que sí y aproveche el inmenso potencial dramático que tiene en sus manos, probablemente uno de los mayores de la historia de la tragedia.

© Francisco José Súñer Iglesias
(373 palabras)