Hondonadas de hostias
Francisco José Súñer Iglesias

Cuando Manuel Manquiña amenazó a María de Medeiros con que van a haber hondonadas de hostias no sabía hasta que punto su amenaza era una predicción en toda regla que sólo parecía capaz de cumplirse en los peores sueños de Juanma Bajo Ulloa. Pues bien, las palabras de Manquiña se han hecho realidad en esa especie de pastiche entre MAD MAX, teoría de la computación y película de chinos que es MATRIX RELOADED.

Viendo películas como esta creo sinceramente que las grandilocuentes declaraciones (particularmente tras un gran éxito de taquilla) de guionistas, productores y directores asegurando que su obra X es parte de una muchilogía de grandes dimensiones no son más que milongas pasteleras cocidas al calor de los centenares de millones recaudados en taquilla.

Ya pasó algo similar con la trilogía original de Star Wars, con George Lucas proclamando a los cuatro vientos que su idea no se limitaba a la peliculilla aquella tan graciosa del Luke Skywalker y sus amiguetes, que la cosa iba más allá, que eran tres trilogías y tal y cual y Pascual. Por fortuna para la afición las dos películas que siguieron a aquel hallazgo del cine de aventuras mantuvieron y, en algunos aspectos, superaron al producto inicial, sin embargo, LA AMENAZA FANTASMA, la cuarta película, que en realidad era la primera de la muchilogía (confuso, pero es así) fue un producto tan horrible que tras la rechufla del tendido del Siete de turno Lucas tuvo que reconducir la situación produciendo una más que digna EL ATAQUE DE LOS CLONES.

Lo ocurrido a Wachowski Brothers (curioso, también WB) es lo mismo que ya le ocurrió a Lucas; caer en el error de creer que el público asistente a sus películas es del género obtuso, y que con cuatro escenas espectaculares y otros tantos discursos inteligibles saldría del cine tan asombrado que, en su confusión, sería incapaz de definir el espectáculo recién visionado como lo que era; basura.

La escena definitoria de esta actitud es la multitudinaria pelea de Neo contra las decenas de Agentes Smiths salidos de cualquier parte. Saltos, golpes, vuelos, paradas, ataques y contraataques coreografiados impecablemente y visualmente impactantes. Y ya está, no hay más, no se resuelve nada, no se redirige el relato hacia ningún sitio, sencillamente no sirve de nada; una escena que ha debido costar millones es absurdamente inútil dentro de una narración que se toma demasiado en serio a si misma. Tal es así que cinematográficamente es infinitamente superior la mera amenaza verbal de Manquiña con desatar hondonadas de hostias (aunque al poco se liara una ensalada de tiros) que el reparto de soplamocos entre Neo y los Agentes Smiths.

Me resulta indiferente que me llamen friki o cosas más raras aún, y que amigos y familia sigan pensando, pese a mis pacientes explicaciones, que no soy un experto del esoterismo y la ufología, pero me irrita mucho que alguien se aproveche de la complicidad de aficionado al género para intentar colarme bodrios que aspiran a ser la continuación de pero que se quedan en menos que nada.

© Francisco José Súñer Iglesias
(510 palabras)