La relación entre el terror y la ciencia-ficción
Carles Quintana i Fernàndez

Hace varios meses, en la última asamblea general de la AEFCF, se decidió que, por motivos que ahora no vienen a cuento, la asociación se cerraría, siendo sustituida por otra de nuevo cuño. A la hora de escoger un nombre para ésta, alguien sugirió la denominación de AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia-Ficción y Terror). Eso me recordó la dificultad que acostumbra a haber para diferenciar entre los dos últimos géneros. Y a esto voy a dedicar este artículo.

Un autor muy conocido en este aspecto, es H. P. Lovercraft, el inventor del horror cósmico, y tal vez uno de los mejores escritores en ese estilo de los últimos siglos. La mayoría de sus numerosas historias, donde la humanidad se ha de enfrentar a unos dioses de origen extraterrestre, para la mayoría de los cuales no somos más que cucarachas, y a sus acólitos humanos, contienen grandes ejemplos de la fusión de ambos géneros, en mayor o menor grado.

Ahí tenemos el caso de EL COLOR CAÍDO DEL CIELO, con el extraterrestre que llega a una granja, caso claro de ciencia-ficción, y las reacciones que produce en sus habitantes, que se encuentran en el campo del terror. Otro buen ejemplo, con mayor carga de ciencia-ficción que el anterior, es LA SOMBRA MÁS ALLÁ DEL TIEMPO, donde un profesor universitario ve su conciencia transportada al lejano pasado, donde una especie terrestre inteligente quiere tener registros de toda la historia del planeta.

Pero es en el cine donde la mezcla es más clara. Y, posiblemente, uno de los mejores ejemplos sea HORIZONTE FINAL. Dicha película explica el hallazgo cerca de Júpiter de la primera nave humana con un motor hiperespacial, bastante tiempo después de haber desaparecido, y sin nadie vivo a bordo. Vamos, un típico escenario de ciencia-ficción. Pero progresivamente vira hacia el miedo, hasta encontrarse de ello en él, hasta el punto de que al final hay una escena que recuerda a VIERNES 13.

Y que decir de ALIEN, todo un clásico. Puede parecer un caso más de la aparición de un monstruo en un espacio cerrado, ya mostrado en múltiples ocasiones, sobretodo casas aisladas en medio del campo, como ocurría en ZOMBIES. Pero ahora el escenario es una nave espacial en ruta hacia la Tierra, lo que da una carga tecnológica. ¿Acaso no es el malo un androide? Creo que es en el póster de esta película donde aparece la conocida leyenda En el espacio nadie puede oír tus gritos.

Tal vez ahora, después de mostrar algunos ejemplos, sea el momento de hablar de lo que creo que es el terror puro. Como ocurre en el DRÁCULA original de Bram Stoker, posiblemente una obra maestra, se trata de novelas que no necesitan de nada extraordinario para crear un ambiente que casi sin darte cuenta, te va introduciendo el miedo en el cuerpo, hasta que de repente descubres que hasta la última fibra de tu ser está temblando.

Desgraciadamente, hay muchos cuentos donde esta premisa no se cumple, así que necesitan un soporte que les refuerce. Esto se ha experimentado sobretodo en el agotamiento de fórmulas exitosas, cómo los vampiros, que han adquirido un barniz tecnológico en las dos entregas de BLADE, y sobretodo las aventuras de JASÓN, el asesino de la máscara de hockey, cuya última película se sitúa en una nave espacial del futuro, cuando lo encuentran hibernado, y no se les ocurre nada mejor que revivirlo, con los resultados fácilmente predecibles.

Espero que el lector haya comprendido la dificultad cada vez mayor que existe para no mezclar géneros literarios, sobretodo en aquellos tan cercanos como los dos a los que me he referido.

© Carles Quintana i Fernàndez
(609 palabras)