El por qué una película de ciencia ficción o fantasía no puede ganar el Oscar
Dixon Acosta

Cada año los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en Estados Unidos, otorgan una estatuilla dorada, en forma de hombre calvo, desnudo, cubierto por una larga espalda, bautizada con nombre de tío desconocido, a la mejor obra fílmica, según su criterio. Una revisión a esa tradición sostenida durante setenta y cinco años, permite señalar las condiciones para que una película pueda aspirar a tan honroso galardón, conforme al juicio de los miembros de la Academia, quienes intentan pasar por seres muy serios, con algunas inquietudes intelectuales.

Una película para llevarse el premio Oscar, ante todo debe ser costosa o por lo menos contar con un buen patrocinador, es decir debe estar avalada por uno de los grandes estudios con buena capacidad de lobby (quedan por fuera todas las producciones independientes). Debe contar con miles de extras, vestidos adecuadamente para la ocasión. El género debe ser dramático, aunque se admiten musicales, western, guerra, el drama es entendido por los académicos como una historia de amor trágica, sólo se admite la comedia cuando se trata de la llamada comedia romántica, los académicos tienen fama de no tener mucho sentido del humor, sobre todo no saben de ironía, piensan que premiar una obra divertida les puede hacer perder su reputación de gente sensata, hacen excepciones cuando se trata de musicales fastuosos, pero estos musicales deben respetar las normas establecidas, pues si se trata de explosiones de color y sonido con pretensiones de obra de arte como MOULIN ROUGE, no pasan la prueba.

Se privilegian los argumentos que presumen de su naturaleza histórica, aunque la trama sea basada en hechos ficticios y se cometan garrafales errores en su narración. Otro filón seguro, son los temas de minusválidos, dementes, enfermos terminales, que al final superan los obstáculos, así como las relaciones tempestuosas de las familias estadounidenses, que terminan con un muerto, divorcio o una cena de acción de gracias. Debe ser una película apta para todo el público, pero especialmente debe ser dirigida a los espectadores estadounidenses, por ende, se anulan desnudos, se admiten escenas íntimas pero sin sexo explícito, aunque en ocasiones se permiten ciertas libertades como el último año en que se impuso la moda de mujeres besándose o insinuándose entre sí (THE HOURS, FRIDA, CHICAGO) Debe manejarse un grado relativamente moderado de violencia, las escenas de este tipo no deben ser de mal gusto, se prefieren los choques de multitudes, golpes de espadas, cañonazos, pero no exagerar los mismos, la violencia cotidiana es pasable cuando se trata de dramas de mafiosos, policías y veteranos de guerras perdidas. Los protagonistas generalmente serán blancos, bellos y ojalá protestantes (aunque se admiten relaciones con las minorías étnicas y religiosas), si es una pareja, pasará por una serie de encuentros y separaciones sucesivas, pero al final no estarán juntos, normalmente uno sobrevivirá para contar la historia.

Como se observa, aunque algunas historias de ciencia-ficción y en general de fantasía (incluyendo las de terror) reúnen algunas de las condiciones mencionadas, nunca han sido premiadas. Han sido nominadas películas como: THE WIZARD OF OZ (1939) DR. STRANGELOVE OR: HOW I LEARNED TO STOP WORRYING AND LOVE THE BOMB (1964), A CLOCKWORK ORANGE (1971), STAR WARS (1977), BEAUTY AND THE BEAST (1991), THE SIXTH SENSE (1999), THE LORD OF THE RINGS (2001-2002), otras obras maestras simplemente han sido ignoradas, por ejemplo, METROPOLIS (1927), FANTASIA (1940), PSYCHO (1960), 2001: A SPACE ODYSSEY (1968), BLADE RUNNER (1982), THE TRUMAN SHOW (1998). Durante los 75 años de historia del premio Oscar, posiblemente las únicas películas que se han salido del esquema impuesto fueron la cinta de aventuras AROUND THE WORLD IN 80 DAYS (1956), basada en la novela de Julio Verne (aquí ganó la espectacularidad e inversión) y THE SILENCE OF THE LAMBS (1991), de suspenso policíaco. Las películas de ciencia ficción y fantasía (incluyendo las de terror), deben conformarse con los premios a mejores efectos visuales, de sonido, maquillaje y vestuario.

Pienso que los miembros de la Academia, comparten el mismo prejuicio de algunos críticos literarios sobre las obras de ciencia-ficción y fantasía, al catalogarlas como realizaciones para niños y jóvenes que no aportan a la industria del cine ni al arte audiovisual. Por ello, seguramente debemos seguir viendo la consagración de cintas como CHICAGO, A BEUTIFUL MIND, GLADIATOR, TITANIC, BRAVEHEART, TERMS OF ENDEARMENT, KRAMER VS. KRAMER, PATTON, que siendo buenas películas uno se pregunta si merecieron en su momento la máxima calificación. Ojalá esté cercano el día en que el premio Oscar recaiga en una realización de ciencia ficción, que no sólo deslumbre por efectos especiales, sino por su contenido, no sólo por la forma sino por el fondo, aunque posiblemente esté fantaseando.

© Dixon Acosta
Bogotá, (779 palabras)