Opiniones de un ignorante
Francisco José Súñer Iglesias

Si algo me desagrada extraordinariamente es lo bien no contados que están muchos de los cuentos que se ven por antologías, fanzines y revistas varias. Se prima hasta tal punto lo literario que a veces parece como si los seleccionadores, quizá queriendo transcender a lo que de siempre ha sido el cuento, no se pararan a evaluar lo que verdaderamente quiere la mayor parte de los lectores, es decir, que le cuenten historias bien contadas. Hay, no lo niego, lectores que también quieren trascendencia, pero admitámoslo, son pocos. Y cuidado, no quiero plantear la enésima discusión del fondo sobre la forma, estoy simplemente diciendo que un cuento con un argumento débil o peor aún, inexistente, es tan rematadamente malo como un cuento lleno de torpezas gramaticales.

¿Por qué entonces de esa exaltación de la prosa primorosa? Quizá haya que buscar las causas en que no sea tan fácil encontrar una historia de corte clásico, es decir, escrita sin grandes alardes pero con personalidad y que aporte un argumento no ya original, sino simplemente sólido, bien planteado, desarrollado y rematado.

Ante esto, lo más fácil puede que sea creer que un escrito sembrado de gran cantidad de adjetivos y retorcido por construcciones a veces imposibles puede ser presentado como narrativa de gran calidad, pero no es el camino, y eso parece demostrarlo las dificultades que está teniendo la AEFCF para compilar un volumen de relatos (el FABRICANTES DE SUEÑOS) de un interés aceptable.

Creo que a los autores habría que exigirles más disciplina, hacerles demostrar que además de grandes artistas pueden ser buenos artesanos, en ese sentido, iniciativas como la de Juanjo Aroz, en los premios Espiral, resultan muy interesantes por que obligan al autor a centrarse en un objetivo definido, a confirmar que además de conocer gran cantidad de palabras es capacez de ponerlas en el lugar adecuado y, lo más importante, con sentido.

© Francisco José Súñer Iglesias
(314 palabras)