Especial Sexto Aniversario
¿El silicio podría matar el papel?
Especial Sexto Aniversario
por Dixon Acosta

El anterior título, sirve como interrogante marco para especular sobre un tema interesante, el formato electrónico frente a la tradicional revista especializada o fanzine. En principio, no considero que la revista desaparezca por la presencia de aquel pariente virtual, que tiene como punto débil, su propia naturaleza, es decir, la inmediatez e inmaterialidad. Para el lector secular, es vital el contacto físico con el papel, aspirar el olor de la tinta impresa, escuchar y palpar la piel de la página al voltearla. Ojear, hojear, leer y releer implica activar todos los sentidos, pues el ejercicio de la lectura en ocasiones es un rito muy complejo. Sin embargo, es claro que la revista se ve afectada por el formato electrónico, y con seguridad la guerra silenciosa entre los dos medios de comunicación, producirá sensibles bajas de lado y lado. Propongo una breve lista de algunas desventajas para el producto editorial:

    La economía. Aunque Internet no sea completamente gratuito, pues el usuario debe poseer algunas comodidades así como un entrenamiento previo para acceder al servicio, en términos generales ofrece una serie de posibilidades, que lo convierten en un medio más económico. La revista especializada, debe compensar la reducida tirada con un precio mayor al de los magazines sobre temas variados.

    La ecología. La publicación en papel es por esencia antiecológica, proviene de la tala de árboles y luego se convierte en basura o dióxido de carbono. En un mundo cada vez mas reducido para los hombres y sus artefactos, conservar revistas en espacios suficientes, libres del peligro de la humedad y del paso del tiempo, se convierte en un lujo. En cambio, el formato electrónico, sólo utiliza un poco de energía eléctrica; como los actos de magia, aparece y desaparece con el movimiento de un dedo. Si el texto de la pantalla, a juicio del lector, merece sobrevivir en el tiempo, simplemente se imprime o se copia.

    La difusión del mensaje. El fanzine tiene una cobertura limitada, las ediciones de una revista se dirigen a un núcleo reducido de población, el mismo grupo de seguidores que puede comprar la publicación. En contraste, la red virtual permite que un texto pueda ser leído en cualquier lugar del mundo sin importar el idioma, al ser automáticamente traducido al lenguaje del lector.

    La democracia. Para nadie es un secreto, que el mundo editorial no es sólo manejado con criterios meritocráticos. En ocasiones publicar requiere aparte del talento, otras variantes de carácter subjetivo como las relaciones públicas. El novel escritor se enfrenta con múltiples obstáculos, su falta de reconocimiento le obliga a transitar un camino más agotador y lento. Por el contrario, las páginas en Internet, evalúan las colaboraciones desinteresadas que reciben, para decidir su difusión. En cuanto al contenido de los dos medios, podría pensarse que una publicación editorial es mucho más rigurosa mientras que la virtual es más flexible. Este argumento es relativo, hay sitios en Internet que gozan de una excelente reputación por su calidad, mientras algunas revistas languidecen por la ausencia de dicha virtud.

    La respuesta del lector. Mientras el autor de un texto publicado en papel, ignora los sentimientos suscitados en el público, en Internet, la respuesta en ocasiones es inmediata, hay sitios en donde acogen los comentarios, críticas y reacciones de los lectores, bien sea en el mismo espacio de los artículos o por medio del correo electrónico. Esta participación del lector, le confiere una importancia como sujeto activo en el proceso de creación, que desafortunadamente el medio editado no ofrece, no por lo menos en la misma magnitud.

Ahora bien, la anterior relación de razones en pro de los sitios virtuales, no significa que no haya inconvenientes y limitantes en este tipo de medios. Al comienzo, comenté que la misma naturaleza de Internet puede convertirse en su desventaja, así como los requisitos para acceder al mundo virtual.

En primera instancia, la obra del autor puede convertirse en algo efímero, pues depende del sitio mismo. A diferencia del libro que puede guardarse en la biblioteca y consultarse en cualquier instante, si un texto por ejemplo no fue grabado, es posible que al intentar leerlo de nuevo, la página ya no esté disponible. La existencia del sitio virtual, al igual que la publicación real está supeditada a una serie de premisas tales como recursos, energía y tiempo, las cuales en ocasiones confluyen en una sola palabra, financiación. Sobre la segunda limitante, es claro que no todos pueden acceder a Internet, precisan del medio técnico así como del conocimiento para su utilización, en cambio el uso de la revista sólo requiere que su usuario sepa leer, y aunque el dinero sea necesario para su supervivencia, los préstamos, robos ilustrados (lamentablemente no tan frecuentes), y bibliotecas públicas permiten la lectura gratuita. Una tercera desventaja es de orden fisiológico, la lectura de textos extensos en la pantalla, suele irritar los ojos, aunque imagino que el desarrollo tecnológico irá corrigiendo esta falencia.

Al final de la historia, es posible que estos combatientes figurativos, vean que es inútil la confrontación y resuelvan sus diferencias por la vía de la colaboración. La publicación virtual y la editorial pueden convivir e incluso complementarse mutuamente, para beneficio de los actores básicos de la literatura, autores y lectores. La posibilidad que al final el silicio, principio de toda la comunicación electrónica, pueda matar al papel, encarnación de la letra imprenta, es un tema propicio para un aficionado a la ciencia ficción. Lo cierto es que si algún día hay un colapso tecnológico, algún aprendiz de escritor siempre encontrará a la mano lápiz y papel, o al menos nuevamente los inventará.

© Dixon Acosta
Bogotá, (930 palabras)
Dixon Acosta es colaborador habitual del Sitio de Ciencia-Ficcion y QuintaDimension