El viaje en el tiempo
Carles Quintana i Fernàndez

Una de las cosas que siempre me ha atraído más de la ciencia-ficción, sobretodo desde que vi hace años la trilogía de REGRESO AL FUTURO, es todo lo relacionado con el viaje en el tiempo y el posible cambio de la historia. Pero no se encuentra una unanimidad en lo que se refiere a la posibilidad de hacer algo por el estilo. Es precisamente a esto a lo que quiero dedicar este artículo.

Existen en la ciencia-ficción dos vertientes. La primera sostiene que el cambio temporal es posible, y de la que la película mencionada arriba es un buen ejemplo, como también lo es EL FIN DE LA ETERNIDAD de Isaac Asimov. La otra dice que la historia es fija y que todo lo que hagas en el pasado, aunque para ti sea el futuro, ya ha tenido lugar.

En la entrega del último premio UPC, los asistentes recibimos un librito con un cuento de José Mallorquí, MISTERIO MAYOR, publicado en la revista Futuro, que precisamente trata de que unas personas viajan al pasado para descubrir como ocurrió algo, y al final averiguan que son ellos los responsables. Lo mismo pasa con la película DOCE MONOS, protagonizada por Bruce Willis, cuyo personaje tiene un recuerdo del que el espectador conoce su sentido al final.

Un aspecto del que se habla mucho en este campo es la famosa paradoja ¿Qué pasaría si un hombre viaja al pasado y mata a su abuela antes de conocer a su abuelo? Si se mira la pregunta desde el punto de vista de los del cambio, y para soslayar el hecho de que el asesino evitaría su propia existencia, se dice que se genera una realidad alternativa, y el viajero queda atrapado en ella, convertido en un naufrago temporal.

Existe una gran literatura sobre este aspecto, siendo un gran ejemplo LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ, de Ward Moore, aunque aquí se mezclan la ucronía (la respuesta a la pregunta ¿Qué hubiera pasado si...?) y las realidades alternativas. Otros ejemplos son LAS GRIETAS DEL TIEMPO, de Ángel Torres Quesada, con una Europa donde se ha evitado la Gran Guerra, y EL ENFRENTAMIENTO, de Juan Carlos Planells, con hasta tres realidades diferentes comunicadas entre si, en una de las cuales los nazis invadieron España, y en otra existe una Federación Mundial.

Se acaba de mencionar las ucronías. Este término esconde un gran mundo, del cual se podría hablar extensamente, aunque no está siempre relacionado con los viajes temporales. Un punto donde si que existe esta conexión son las famosas Agencias Temporales, encargadas de impedir los cambios de una línea temporal determinada. Ahí está FUEGO SOBRE SAN JUÁN, de Pedro García Bilbao y Juan Sánchez Reyes. Pero el tema sobrepasa los limites de este artículo, así que se deja para más adelante.

Volviendo a la paradoja, la vertiente del tiempo fijo dice que dicho cambio es imposible. Que por más que lo intentes, jamás podrás hacer nada. Para ilustrar este hecho, existe una gran película, creo que LOS VIAJEROS DEL TIEMPO, con H.G. Wells intentando evitar los asesinatos de Jack el Destripador, de los que se ha enterado leyendo un periódico del futuro. Todo es inútil y fracasa en su propósito. Llegando al colmo de la ironía, hay casos de que una persona intenta cambiar un hecho del pasado, y al final son ellos los que lo causan.

Esto es todo lo que hay. Aunque he intentado exponer neutralmente ambas opiniones, personalmente pertenezco al grupo de los que dicen de que el tiempo es fijo y todo lo que hagas en el pasado ya ha tenido lugar. Precisamente, hace pocas semanas, José Carlos Canalda, colaborador del Sitio, publicó un cuento sobre este tema en una revista electrónica, sobre el inventor de una máquina del tiempo, que ilustra perfectamente mi postura.

© Carles Quintana i Fernàndez
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