Morir de éxito
Francisco José Súñer Iglesias

Dreamers, la mayor web española dedicada al cómic, rol y, en general, lo que pudiéramos llamar como entretenimientos alternativos, alejados de lo que ofrecen el cine, televisión y literatura comercial, está pasando por una profunda crisis a cuenta de que su principal valedor, el portal EresMas, tras su reciente compra por Wanadoo, ha dejado de interesarse por dar soporte a la web.

¿Qué le está ocurriendo en realidad a Dreamers? Que está muriendo de puro éxito; ha crecido más allá de sus posibilidades reales. No es ningún secreto que el hospedaje (de calidad) de una página de gran volumen y mucho tráfico es carísimo, por no hablar de la pesadilla en la que se convierte su mantenimiento. Dreamers ha abarcado demasiadas cosas, demasiadas áreas, y lo mejor que le podía pasar, tener una entusiasta respuesta por parte de los usuarios, se ha convertido en su peor baza; grandes cantidades de información en el disco duro, gigas y gigas de volumen de transferencia al mes, el proveedor pasa factura tras factura, y sin una estructura organizativa profesional ni capacidad de generar los suficientes ingresos propios, siquiera a base de cobrar una cantidad simbólica por las páginas hospedadas, todo acaba por irse al carajo cuando el principal valedor se quita de en medio.

Eso, claro, sólo ocurre si se quiere seguir aumentando indefinidamente el nivel del servicio. Yo, por mi parte, siempre he seguido en El Sitio una política de crecimiento controlado; desde que empezó a tener un volumen más allá de lo razonable para una simple página personal me abstuve de hacer muchas de las cosas que se me ocurrían, factibles toda ellas, pero a costa de aumentar el tiempo de dedicación (a lo que no estoy dispuesto, esto es un simple entretenimiento) y los costes repercutidos (cosa que tampoco voy a permitirme)

El Sitio también pasó por una experiencia similar; durante mucho tiempo tuve www.ciencia-ficcion.com alojada en el servidor de Lokekieras, que me cedía el espacio de forma completamente desinteresada, hasta que las cosas les empezaron a ir mal y me pidieron que les pagara, a lo que no me negué. Finalmente Lokekieras se fue al garete y tuve que buscar desesperadamente un nuevo proveedor; Digital Valley, con quien que no valen los compadreos y me pasa la factura puntualmente cada tres meses.

De alguna forma hasta ahora se había extendido la creencia de que todo en internet era gratis, pero los gastos que una web decentemente construida conlleva son cuantiosos, y que nadie haga castillos en el aire; la publicidad no es el camino, está agotada y resulta ya muy difícil que un anunciante se muestre interesado en una web a no ser que se le demuestre que tienes *decenas de miles* de visitas diarias, lo que de nuevo nos lleva a los aumentos de costos necesarios para soportar tanto tráfico, lo que supone que los ingresos por publicidad quizá no sean suficientes etc, etc.

Al hilo de situaciones como las de Dreamers se proclama a los cuatro vientos que Internet está en crisis, nada más falso, es como decir que la Red Nacional de Carreteras está en crisis porque las mayores empresas de transporte están en bancarrota. Lo que está en crisis es un modelo en el que a los perros se les ataba con longaniza y todos creían que esto era Jauja. Hace tiempo, cuando intenné era el Gran Chollo y la cotización de Terra andaba por las nubes, José Carlos Canalda, usando sólo un poco de sentido común, me hizo la pregunta del millón, ¿Esto de Interné quien lo paga? Recuerdo que me sonreí y sacudí la cabeza, ¿cómo era posible que el hombre de la calle percibiera con toda claridad el gran bombo hueco que era Internet y que todos los gurus y publicistas que predicaban la religión de la Conectividad no fueran capaces (o no quisieran) verlo?

Las respuestas a las dos preguntas estaban muy relacionadas, la de Canalda establa clara; todo se pagaba entre las telecos obligadas por los gobiernos y los anunciantes e inversores deslumbrados por las promesas de riquezas inmensas que los gurus anunciaban, pero el problema era que las telecos cobraban a los proveedores por las infraestructuras que les habían obligado a montar los gobiernos, y los proveedores, cuando el dinero (y la paciencia) de los inversores se agotó, y los anunciantes comprobaron que la publicidad en Internet no era ni de lejos lo eficaz que les habían prometido, se quedaron sin fuentes de ingresos. Cuando quisieron cobrar a los usuarios la respuesta de éstos fue (está siendo) bastante negativa, y a falta de dinero uno tras otro están desapareciendo vertiginosamente. Quedarán sólo los muy especializados en su campo; ventas (y cuando hablo de vender hablo de los vendedores de toda la vida) y proveedores de acceso, los demás tendrán que seguir ofreciendo servicios gratuitos, desaparecer o arriesgarse por cobrar por algo sin lo que la gente ha sobrevivido perfectamente durante los últimos diez mil años.

No soy visitante de Dreamers, así que en cierto modo no me debería preocupar lo que le ocurriera, pero no es así, todo lo contrario, Dreamers es una iniciativa en la misma línea que El Sitio, y aunque los problemas de Nacho Carmona no son los mismos que los míos, las consecuencias pueden ser las mismas; la desaparición paulatina de las pequeñas webs independientes y la concentración de la opinión y el espacio de ocio en los grandes portales generalistas... y dirigistas.

© Francisco José Súñer Iglesias
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