El misterio de las páginas aparecidas
Narciso Calvo

Un hombre está sentado frente a una mesa en la que reposan tres libros. Lleva un rato mirándolos, sin concentrar su vista en ninguna portada en particular. Parece estar vigilándolos mientras habla con ellos mentalmente. Venga. Haced algo. A ver quién se atreve a moverse primero. Vamos. Alegradme el día.

Los libros son los siguientes:

  • LA VENIDA de Joe Haldewoman.
  • CRIPTOCRONOMICÓN I: EL CÓDIGO MISTERIO de Neal Stephenfather
  • EL CÓMPUTO DE ALÁ de Robert J. Finn

Los tres libros son de la colección Nova-niviene, de Ediciones K, una editorial del grupo Uvedoble. El tercero lo acaba de comprar esta misma tarde. Los dos primeros son los únicos de esa colección que tiene a mano el hombre en su casa en este momento.

Al hombre le gusta cómo escribe Robert J. Finn. No lo considera un maestro, ni un clásico, ni siquiera está dispuesto a defender que sea un buen escritor, mucho menos después de leer sus libros publicados por LA FÁBRICA DE PENSAMIENTOS, pero le gustaron mucho sus novelas publicadas en los Premios UPC (Universidad Polifacética de Centauro); le gusta, le entretiene; no pide más. Por eso esta tarde el hombre ha pasado por caja y ha soltado religiosamente los 18 euros que costaba EL CÓMPUTO DE ALÁ, sin ni siquiera mirar de qué trataba la novela. Seguro que es entretenida, pensó, me basta con eso, y con esas palabras arrojó al fondo de su mente a la pequeña vocecita que le susurraba al oído que 18 euros era un precio escandaloso.

El hombre tiene un pequeño vicio. Cuando está en una librería y ya tiene elegido un libro, le gusta abrirlo al azar y leer un par de palabras aquí, y otro allá; no lo hace para tratar de saber nada del libro, ni para saber si le va a gustar. Simplemente, es una cosa que le produce un placer inocente. Hoy ha hecho lo mismo con EL CÓMPUTO DE ALÁ, pero hoy ha sido diferente: ha abierto por una página al azar, ha visto y ha cerrado al momento, horrorizado. No puede ser, ha pensado. Ha abierto por otra página y, de nuevo, ha cerrado el libro horrorizado, sin querer creer lo que ha visto. Y sin embargo, no se ha atrevido a mirar de nuevo. Ha pasado por caja. Sin protestar.

Ahora el hombre está en casa, sentado delante de tres libros. Sigue con la mente horrorizada, no queriendo creer lo que ha visto esta tarde en la librería. Ahora no tiene escapatoria, no puede elegir, debe comprobar si antes le engañaron sus sentidos o si, por el contrario, tiene un monstruo en casa. En este momento, el hombre se dispone a enfrentarse a un demonio conjurado de las fungosidades submarinas de R'lyeh; para ello cuenta con varios objetos mágicos: pluma estilográfica y papel; cinta métrica; una calculadora de bolsillo.

El hombre alarga su mano hacia LA VENIDA, coge aire, lo abre por una página al azar y... El Horror.

Con el pulso disparado, cierra el libro y dirige su mano hacia el CRIPTOCRONOMICÓN, lo abre y... El Horror.

El hombre cierra el libro, se arma con la cinta métrica y abre EL CÓMPUTO DE ALÁ dispuesto a enfrentarse a la pesadilla que le aguarda. Y, efectivamente, allí está. No le hace falta la cinta métrica para saber que antes, esta misma tarde, tenía razón y su vista no le ha engañado...

El hombre empieza el exorcismo. Lenta, cuidadosamente, toma la pluma y va anotando con cuidado sobre el papel las terribles cifras que arroja la cinta métrica. Después procede a la misma operación con LA VENIDA y CRIPTOCRONOMICÓN. Obtiene lo siguiente:

EL CÓMPUTO DE ALÁLA VENIDA

Ancho del libro:

150 mm150 mm

Alto del libro:

230 mm230 mm

Margen interior:

25 mm22 mm

Margen exterior:

25 mm20 mm

Margen superior:

28 mm22 mm

Margen inferior:

28 mm22 mm

Ancho del texto:

100 mm108 mm

Altura del texto:

174 mm186 mm

Superficie útil de texto:

174*100 ="" 17.400 mm2186*108 ="" 20.088 mm2

Distancia entre líneas de texto:

5,5 mm4,5 mm

Altura de texto:

2 mm1,5 mm

El hombre comprueba satisfecho los números. Efectivamente, esta tarde en la librería le había parecido que los márgenes y tamaños de letra de EL CÓMPUTO DE ALÁ eran mayores que lo normal en los libros de la colección Nova-niviene, y ahora ve que tal vez tenga razón. En este momento no tiene a mano más libros de la colección Nova-niviene, pero sospecha que, si lo pudiera comprobar, en el resto de libros los márgenes y tamaños de letra iban a ser más parecidos a LA VENIDA que a EL CÓMPUTO DE ALÁ.

El hombre tamborilea pensativo sobre las teclas de la calculadora y, sin pensarlo demasiado, se pone a echar cuentas:

    EL CÓMPUTO DE ALÁ: 427 páginas, incluyendo la introducción, biografía de Robert J. Finn, páginas en blanco y etc. Supongamos, como simplificación, que todas las páginas están escritas por completo, que no hay líneas ni páginas en blanco.

¿Cuántas páginas ocuparía este libro en el formato normal? Será mejor que lo escriba, veamos:

    427 páginas * 17.400 (superficie formato actual) / 20.088 (superficie formato "normal") * 4,5 (altura entre líneas "normal") / 5,5 (altura entre líneas actual) * 1,5 (altura texto "normal") / 2 (altura texto actual) ="" 227 páginas

El hombre mira fijamente la hoja de papel y murmura para sí: Doscientas veintisiete páginas. Han usado cuatrocientas veintisiete páginas para un libro que podía haber ocupado doscientas veintisiete. Durante un rato no hace nada, simplemente mira hacia la pared, con la mente en blanco.

Después, de manera espontánea y aparentemente casual, una serie de imágenes pasa por su cerebro: los 18 euros que ha pagado por el libro (Doscientas veintisiete), bosques arrasados para nada, hay que hacerle creer al comprador que el producto vale lo que está pagando...

Finalmente el hombre menea la cabeza, se levanta y recoge los libros. Un último pensamiento llena su mente mientras rompe el papel en el que ha hecho sus cálculos: menos mal que al menos en Jispania la ciencia-ficción va de película y los libros se venden por centenares de miles, así los editores no necesitan robarnos y estafarnos por la cara con sus precios.

© Narciso Calvo
(1.013 palabras)