El papel y el electrón
Francisco José Súñer Iglesias

A veces me pregunto que hubiera ocurrido con el Sitio si en vez de tratarse de una simple página web hubiera nacido como fanzine en papel y hubiera llegado a crecer hasta las dimensiones que tiene en esta, su forma electrónica. Simplemente por tiempo, regularidad, puntualidad y números publicados estaríamos hablando de la publicación más importante de ciencia-ficción española de los últimos tiempos.

Sin embargo, decir esto fijándose únicamente en el cuidado que he puesto en publicar semana a semana todo el material que ha ido llegando a mis manos no es realista. Las dificultades de impresión y distribución de una publicación en papel son infinitamente mayores que las de la publicación electrónica, que también las tiene, de características muy distintas y en la mayor parte de las ocasiones indetectables por el lector... hasta que no puede acceder a su Sitio favorito. En conclusión, si el Sitio de Ciencia-Ficción hubiera sido una revista tradicional seguramente no hubiera durado más que unos pocos números o a lo sumo tendría una periodicidad bastante más amplia que la semanal que ha mantenido hasta ahora.

Pero por otro lado, y a poco que hubiera sido capaz de mantener esa periodicidad y constancia, estoy convencido de que hubiera tenido a mi disposición una abrumadora cantidad de material, sin duda tremendamente superior a la que dispongo hoy por hoy, y eso tiene mucho que ver con la sacralización del papel; es bueno estar en papel, si estás en papel existes, si no estás en papel existes pero menos, o no existes, o existes raro.

El prestigio que da al autor o comentarista el enseñar a familiares, amigos, colegas, moscones y diletantes varios la prueba sólida de su habilidad literaria no se puede comparar a la magra noticia de que mengano me ha publicado una reseña de LA GUÍA DEL ESCAYOLISTA GALÁCTICO en su güe.

También puede ser que esto tenga que ver con cierta percepción de que el material publicado en la web no tiene porque ser de primera línea; no se paga nada por su lectura, es gratis, y eso todavía pesa en el inconsciente colectivo, asimilando la gratuidad a material de segunda fila, asociando lo intangible del medio electrónico con la cultura del usar y tirar, como si alguien que tiene algo bueno sólo pudiera venderlo, y nunca regalarlo.

Incluso hay quien se permite el lujo de asegurar que la calidad del material publicado en los fanzines es muy superior a la que se publica en las páginas web. Obviamente el papel es un soporte limitado en extensión, y hay que cuidar lo que se publica en las escasas páginas del fanzine de turno, mientras que en Internet no hay limites aparentes y parece como si pudiera entrar de todo, como en un cajón de sastre sin fondo, pero eso tiene la ventaja añadida de que también se pueden tener múltiples niveles de lectura y visiones de una misma obra juntas, y contrastarlas facilmente. Sin embargo, es muy raro encontrarse más de una reseña de una misma obra en un fanzine.

En cualquier caso lo cierto es que ambos medios están alcanzando un punto interesante de convergencia en el que los fanzines tradicionales se liberan del papel, y sus limitaciones de espacio, pero sin perder su formato habitual, se reencarnan en imágenes electrónicas en forma de archivos PDF, que a su vez están disponibles desde páginas web para su descarga y posterior impresión o lectura en la pantalla del ordenador.

Pero esto ya queda a elección del lector.

© Francisco José Súñer Iglesias
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