Obsolescencia programada
Francisco José Súñer Iglesias

Esta semana ha faltado muy poco para que el Sitio no se pudiera actualizar, la razón es tan simple como que el lunes se me rompió el ordenador (los que tengáis los microprocesadores acelerados vigilad bien la ventilación, el mío se fundió totalmente achicharrao), y a duras penas pude terminar un par de trabajos pendientes gracias a un engendro construido con piezas propias y otras prestadas por mi hermano, con señalar que para arrancar el aparato tenía que hacer un cortocircuito con un destornillador queda todo dicho.

Pero lógicamente no me quedaba más remedio que sustituir lo averiado, así que el mismo martes por la mañana bajé a la tienda pensando en no gastarme mucho dinero, pero, como se dice en España, la primera en la frente; por lo pronto el microprocesador que me averió, un Pentium II, ya es pieza de museo arqueológico y no se encuentran ni rebuscando debajo de las piedras.

En realidad esto no es del todo cierto; si que hay, pero no resulta ser un microprocesador tan viejo (sólo tiene cuatro años) como para que mucha gente lo haya descartado y siguen funcionando incansables porque, amigos míos, la relación potencia/prestaciones hace mucho que se equilibró y a esas máquinas tan viejas, basta añadirles un poco de memoria para seguir siendo perfectamente válidas en el 90% de los usos habituales (navegar por internét y escribir esas novelas malas que no os atrevéis a sacar del disco duro)

Descartada la compra del microprocesador original no me quedó más remedio que comprar otro más moderno, unos 200/250 euros pero... ¡¡¡Ajaja!!! Esos microprocesadores modernos, AMD XP o Pentium IV, llevan otro tipo de patillaje (de enchufe, vamos) y por supuesto que mi vieja placa ya no sirve para ellos, conclusión, hay que comprarse placa nueva. Resignación, pedí una ad oc para el micro; otros 100/125 euros. Todo parecía ir bien cuando mi experiencia en el tema salió a relucir, y claro no se me ocurrió otra cosa que preguntar si el modelo de memoria que tengo sirve o no. Pues, asombrense, depende, para las placas de los AMD XP no sirven (otra vez) los enchufes pero para los Pentium IV sí. Elijo entonces, Pentium IV porque no me apetecía gastarme más dinero en algo que ya tengo, y es entonces cuando el tendero me pregunta por la caja; una ATX de hace cuatro años perfectamente válida todavía, y me advierte, que ese tipo de caja no sirve para la placa de los Pentium IV por no se que de potenciales extra y, nuevamente, otros tipos de clavijas y enchufes.

Así que o memoria nueva o caja nueva, como ya a estas alturas me daba igual y estaba hasta las narices de la caja vieja (funciona, pero es un mamotreto mal hecho) me quedo con la caja, otros 50 euros. Y por su eso no fuera suficiente ventilador nuevo para el micro, 12 euros más.

Y a todo eso se le añade el 16 % de IVA, otros 60/70 euros y nos vamos a unos 500 euros, que francamente hubiera preferido invertir en otras cuestiones. Pero ¡Ay! No se habían acabado aún mis penas; cuándo me trajeron el material e intenté montarlo descubro que la tarjeta gráfica ¡¡¡tampoco sirve!!! De nuevo los astutos fabricantes han cambiado los enchufes para que no sea posible utilizar las antiguas tarjetas AGP en las nuevas configuraciones de equipos. 80 euros más.

Así que amigos míos, me cisco en la tecnología punta y en los fabricantes de esa tecnología punta, que como único recurso para vender mas sólo son capaces de sacar al mercado cada año y medio nuevos modelos de enchufes para que lo viejo ya no sirva de nada, y la renovación o sustitución de cualquier componente pase por la práctica renovación del equipo, descartando material en perfecto estado y con muchos años de vida útil aún. Obsolescencia programada es como se llama a esta práctica deleznable.

Hoy día MULTIVAC ó HAL 9000 serían carne de vertedero no por antiguos o poco potentes, sino por que no habría forma humana de enchufarlos a una toma de corriente.

© Francisco José Súñer Iglesias
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