Botánica
Manuel Nicolás Cuadrado

Parte de la biología que trata del estudio del reino vegetal. Las tres divisiones principales de esta ciencia son:

La taxonomía, que versa sobre la clasificación de las plantas por especies. Hasta la actualidad se han descrito más de 300.000. La nomenclatura utilizada se basa en la obra del botánico sueco Carolus Voon Linneo.

La morfología vegetal estudia la forma y estructura de las plantas, que recibió un impulso revolucionario con la invención del microscopio. Schleiden y Schwann sentaron la teoría de la célula como unidad primaria de la materia viva.

La fisiología vegetal estudia el proceso de síntesis que hace que la materia inorgánica se transforma en orgánica.

Otras especialdades son la fitopatología, que trata de las enfermedades de las plantas según su origen y la genética, que estudia sus mutaciones y variaciones.

Las plantas han sido retratadas en el género de la ciencia ficción de diversa y distinta manera, según la época, aunque en la mayoría de la literatura y del 7º arte las introduce, por regla general, como decorado exótico de extraños planetas, sociedades post-cataclísmicas y modas conservacionistas del ecosistema. Tal vez debido a que el ciclo vital de las plantas es totalmente distinto al animal, o tal vez por una conciencia humana que observa a las plantas con meros fines utilitarios, las plantas han sido, por regla general, protagonistas secundarias o terciarias en la ciencia ficción.

Pero hay excepciones. NAVES MISTERIOSAS, el film de los años 70 dirigido por Douglas Trumbull y que tiene solo a Bruce Dern como protagonista humano, nos traslada a la mítica idea del jardín del edén, transplantado a una nave espacial. Los simpáticos robots-jardineros y las excelentes (para la época) recreaciones del interior y exterior de la nave hacen de esta mítica película un punto de referencia en la ciencia ficción con vocación vegetal. Y con música de Joan Baez.

Aunque no consideraría a DUNE como el mejor ejemplo de tratamiento futuro de la botánica, sí tiene ciertos tintes ecológicos que vemos en el planetólogo imperial Keynes. Este se empeña en dotar de una vegetación al planeta Arrakis, cosa que es prácticamente imposible e inviable en un ecosistema totalmente desértico por la ausencia de precipitaciones. A pesar de todo consigue que crezcan algunas especies mediante un sistema artificial de almacenamiento de agua subterránea. Si un lector valiente consigue leerse todas las novelas de la serie DUNE, comprobará que Arrakis es transformado a lo largo de los siglos en un vergel.

Y como no, hasta las plantas nos muestran su reverso tenebroso. En la novela de John Windham, EL DÍA DE LOS TRÍFIDOS, se nos presentan unas plantas surgidas de un experimento genético que no pueden resistirse a la tentación de un Apocalipsis humano, con el fin de suplantar al hombre en la cima de la pirámide evolutiva. La genial idea de idear una planta con capacidad de desplazamiento motor y atributos de ataque mediante un aguijón venenoso es sencillamente inquietante. Sobre todo cuando empiezan a masacrar a los pocos supervivientes humanos que quedan después de una debacle social.

Pero en mi opinión, la obra maestra de la venganza de las plantas es la película de Don Siegel, LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS. Rodada en plena guerra fría, trata de unos seres extraterrestres de morfología vegetal parásita que mediante vainas, copian la estructura del cuerpo humano mientras este duerme, suplantándolo totalmente. Este concepto de la invasión desde dentro, empezando por un tranquilo pueblecito estadounidense y que crea habitantes sin emociones, que tan solo trabajan por la expansión de su especie, es sencillamente insuperable. Lástima que el final de este guión de Sam Peckinpah tuviera que ser edulcorado por la productora, que estaba aterrorizada por el mensaje de destrucción de la propia identidad en beneficio de una sociedad feliz, sin enfermedades, sin desigualdades sociales... y sin sentimientos.

Por último, me gustaría hacer justicia con algunos escritores de ciencia ficción (también de habla hispana) que se esfuerzan en tratar a las plantas en sus relatos como verdaderas protagonistas y alentarles en su imaginación hacia una vuelta hacia la educación vegetal. La conciencia ecológica debe de ser algo más que una moda o un motivo de tertulia ocasional. Las plantas colonizaron la superficie de la tierra antes de que a cualquier pez curioso se le ocurriera asomar la cabeza, solo por eso ya se merecen nuestra admiración.

A lo mejor porque soy hijo de ingeniero de montes y he mamado no ya el amor por la naturaleza, sino el respeto por la misma, me permitirán contarles lo que me dijo mi progenitor cuando yo era niño y contemplábamos un bosque del norte de mi país:

© Manuel Nicolás Cuadrado
(775 palabras)