La Fantasía Épica y yo
por Francisco José Súñer Iglesias

A raíz de algunos comentarios en los foros de cYbErDaRk sobre la definición de Fantasía Épica que aparece en el Glosario de Ciencia-Ficción, he reflexionado con algo más de amplitud al respecto.

La definición de Fantasía Épica es la percepción que tiene una persona (yo) que en su tiempo leyó la cantidad suficiente como para convencerse de que aquel no era el género de su vida, y es que me resultaba cansino comprobar como el mismo esquema se repetía una y otra vez con múltiples variantes, pero sin aportarme nada, ni siquiera me parecen buenas novelas de aventuras por cuanto el componente mágico (soy el mago más guay de la Tierra Sudorestana y aunque ahora mismo ando un poco pocho de la reuma, en cuanto me recupere voy a dar p'al pelo a todas las fuerzas oscuras y hasta las verde-azuladas) solía intervenir en el último segundo para salvar a todo el personal sin que los buenos hubieran hecho nada digno de mención.

Eso por un lado, por otro, los malos eran muy malos y los buenos muy buenos, los intentos por azucarar un poco esa premisa se quedaban en que ladrones, mangantes, mercenarios, y en general gentes de mal vivir se ponían de parte de las fuerzas del bien, o la intervención de algún mago que había catado las malas artes arcanas, y andaba el hombre un poco indeciso entre ayudar a los buenos, y pasarse a la parte de los honrados, o seguir lucrándose acertando sistemáticamente los resultados de la lotería primitiva, por no hablar de los dragones buenos (y blancos) que se enfrentaban a los malos (y negros) sólo por un quítame allá esa montaña sagrada, pasándose por el forro las milenarias tradiciones que, prolijamente detalladas algunas páginas antes, describen a los dragones, independientemente de su raza o condición, como unos cabrones integrales, por no hablar de que no recuerdo ningún ejemplo de lo que EN LA VIDA DE BRIAN se ilustraba perfectamente; ¡Hey! Estos tipos son unos cabrones pero las alcantarillas funcionan, tenemos agua corriente a dos pasos de casa y ya no hay ladrones en los caminos.

¿Qué no toda la Fantasía Épica es mala? No voy a decir que no, pero no tuve ocasión de encontrarme con nada que me convenciera de lo contrario. Curiosamente en el cine hay un título, que me parece ideal para ilustrar esto y que personalmente me encanta; LA PRINCESA PROMETIDA; además de que resulta indudablemente paródica en todos los sentidos, es un muestrario perfecto de todos los excesos del género; el malo es malísimo (tanto, que no sólo es cruel y despiadado, también es cobarde y abyecto) el bueno es buenísimo (tanto, que hasta resucita por amor) los amigos del bueno son malos reciclados, la magia surge cuando hace falta ignorando todo el argumento anterior (la escena de la Capa del Holocausto es de antología), la chica no sólo es una preciosidad, como está mandado, sino que además es el colmo de la pureza y la lealtad, el argumento está dibujado con tiralíneas (el bueno es vencido por el malo, el bueno se recupera de las maldades del malo, el bueno vence finalmente al malo)

¿Qué hace entonces distinta LA PRINCESA PROMETIDA de otras obras del género? Pues que no se toma en serio a sí misma; hay sentido del humor a raudales, cuestión esta que eche muy en falta en toda esa épica de opereta, y aunque tiene una cantidad inumerable de defectos de producción, estos están en un segundo plano en lo que respecta a lo que importa verdaderamente; narrar una buena historia, con unos diálogos medidos y de una precisión asombrosa.

© Francisco José Súñer Iglesias
(609 palabras)