El negocio de Ender
por Francisco José Súñer Iglesias

Nunca he tenido duda de que Orson Scott Card es un autor de una sola obra (EL JUEGO DE ENDER) y que todo lo que vino después no deja de ser un hábil aprovechamiento de aquel éxito, única obra de Card que me parece indiscutible.

¿El resto de su producción? Personalmente jamás se la recomendaré a nadie, es más, haré justamente todo lo contrario, rogar encarecidamente que no se caiga en la vorágine cardiana de las secuelas, precuelas e historias laterales.

El ejemplo más claro es La Saga de Ender, La Saga de la Familia de Ender, y a este paso La Saga de los colegas y tenderos de Ender. En ella, consiguió llevar al esperpento las series de ciencia-ficción con una decepcionante LA VOZ DE LOS MUERTOS y una abominable ENDER EL XENOCIDA, por no hablar de la inombrable continuación de ésta, y ya cuando parecía que el filón estaba agotado no hubo problema, se cuenta la misma historia de nuevo (LA SOMBRA DE ENDER), pero desde otro punto de vista, y a seguir manteniendo la gallina de los huevos de oro viva, gracias a un personaje como Ender, tan gris, prescindible y molesto, que una revisión de LA VOZ DE LOS MUERTOS y EL XENOCIDA para eliminar todo rastro de él quizá les hubiera convertido en libros aceptables.

¿Que Orson Scott Card ha escrito muy buenas cosas y se le dan muy bien un par de fuegos de artificio literarios? Desde luego, EL JUEGO DE ENDER será para siempre una de las mejores novelas de ciencia-ficción jamás escritas, no puedo negar a Card un buen dominio de la técnica narrativa y de una notable habilidad para reproducir lo que, aparentemente, pasa por la cabeza de las personas y les impulsa a actuar, pero eso no lo es todo, también hace falta capacidad para hacer de cada obra algo distinto, y ese aferrarse a personajes y situaciones crematísticamente rentables no indica precisamente que Card esté ya en sus mejores momentos creativos.

Card se convirtió hace mucho en un fabricante de best-sellers, de esos que la industria editorial americana produce con tanta habilidad, acomodándose en una formula que apasiona a sus lectores e insistiendo en eso que se pueden llamar sentimientos elevados, cuando en realidad lo que hace es trampear las relaciones interpersonales de sus personajes hasta degenerar en el culebrón. En cualquier caso sólo pondré el final de EL XENOCIDA como ejemplo de lo que es una tomadura de pelo ciencia-ficcionística y literaria. La resurrección de los hermanos de Ender por arte de bilibirloque es el más antiliterario y desesperado recurso que he visto emplear jamás a un autor. La novela se acababa y Orson Scott Card no sabía cómo rematarla, así que se inventa la resurrección de los hermanos, en un claro reconocimiento, además, de que Ender no es nadie nada en su propia saga y necesita personajes de verdad para intentar continuar lo incontinuable.

En definitiva, ya se que Card gusta mucho, pero a mi, indiscutiblemente no.

© Francisco José Súñer Iglesias
(504 palabras)