Como nos ven
por Francisco José Súñer Iglesias

No deja de sorprenderme el poco, por no decir nulo, conocimiento general acerca de lo que es realmente la ciencia-ficción y que, gracias a ello, se confunda al género con una rama más de vaya a saber usted que extraña práctica oculta.

En más ocasiones de las debidas me encuentro explicando pacientemente, que leo ciencia-ficción para pasar el rato, que no me creo nada de lo que leo en esos libros ni leo en esas películas, que a lo sumo me quedo con alguna reflexión especialmente incisiva sobre ciertas cuestiones tecnológicas y sociológicas pero que se muy bien que el basamento científico del 90% de la ciencia ficción es pura especulación, por no decir que resulta inexistente. Y es en ese momento, cuando se hace mención a la sociología, la ciencia, la tecnología, cuando el interlocutor asombrado me pregunta si es que no creo en los extraterrestres.

Y vuelta a empezar; nuevas explicaciones acerca de las posibilidades estadísticas de la vida en otros planetas, de que esa vida haya evolucionado en una forma inteligente, que esa forma inteligente haya descubierto el viaje espacial en términos económicamente viables, en que hayan llegado hasta aquí y se dediquen a jugar al escondite.

La confusión del interlocutor sube por momentos; ¿Estadística, economía? Algo no le cuadra, había llegado con la intención de que le hablara de conspiraciones gubernamentales, secretos ocultos, e iniciaciones parapsicológicas y se encuentra con escepticismo e ironía.

¿Por que ocurren estas cosas? En primer lugar hay demasiada ciencia-ficción que recurre alegremente a la parapsicología barata (telépatía, telekinesis) y también en más ocasiones de las debidas al mesianismo místico, como en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, y como suele ser la ciencia-ficción que más difusión tiene, resulta casi natural que se confundan las cosas. Por si eso fuera poco en los kioskos de prensa publicaciones como 2001, Asimov ó Solaris quedan clasificadas junto a Mas allá y Tiempo Cero en el apartado de cosas raras en vez de en el de revistas literarias, a las Tertulias acuden gentes esperando encontrarse un extraño grupo esotérico, por no hablar cuando me llegan mensajes recriminándome que en el Sitio no haya un espacio preeminente para los últimos descubrimientos paracienctíficos.

No es esta una cuestión que me moleste especialmente, pero si resulta interesante tenerlo en cuenta a la hora de hablar de sacar a la ciencia-ficción del guetto.

© Francisco José Súñer Iglesias
(398 palabras)