¿A quién quieren embrujar con esas rebequillas?
por Natalia Cervera de la Torre

En el cine y la televisión tienen la manía de vendernos a treinta(a)ñeras como adolescentes. Eso nos viene muy bien a las que pasamos de los treinta, porque nadie se puede creer que tengamos esta edad y no estemos cubiertas de arrugas.

El problema es que, cuando por fin deciden poner a tres tías en su verdadero papel (veintimuchos-treinta) no saben qué hacer para que no las tomen por yogures. Llegan a la conclusión de que, para que parezcan serias y mayores hay que vestirlas de monjas, pero claro, por otro lado tienen que presentarlas como mujeres en disposición de tener relaciones sexuales, Y entonces ven la luz: vamos a colocarles escotes y vamos a taparlos con rebequillas.

Al final tenemos tres clones. Los personajes, a pesar de todo, no están mal definidos. Se supone que Prue es la mayor y razonable aunque con el deje provocativo, Piper es la responsable que pasa del aspecto y Phoebe es la joven irresponsable. Será por eso por lo que la serie consigue enganchar. Pero a la hora de elegir a las actrices tuvieron el primer fallo: la mayor es una muñeca pepona y la mediana es una tía que podría estar bien si tuviera algo de vida. Sólo se salva la pequeña, que aunque haya entrado por puro nepotismo y tenga la mandíbula típica de la familia Spelling, al final parece la única medio humana. A la hora de caracterizarlas tuvieron el segundo fallo: si nos presentan a tres personajes completamente distintos, ¿por qué dos de ellas llevan el pelo ni-corto-ni-largo, ni-rubio-del-todo-ni-moreno-del-todo, ni-completamente-lacio-ni-verdaderamente-rizado? ¿Por qué la otra lleva el pelo largo más aburrido (o suelto con flequillito o recogido aunque no con moño, que eso da algo de personalidad) que se pueda imaginar? Y las tres van maquilladas aunque no mucho: un poco de raya, un poco de pintalabios y un colorete disimulado. Clónicas.

Pero lo peor es el vestuario. Aunque sean tres tías completamente distintas, las tres visten igual: camiseta ajustada para marcar tetas y hasta con algo de escote para marcar canalillo, que no se diga que no son sexis, falda por las rodillas o pantalón ancho (si es ajustado, la rebequilla tapa el ajuste) y zapatos que no tienen tacón ni dejan de tenerlo. Nada medianamente original, y la sempiterna chaqueta (a ser posible, de lana) que las hace serias. Un día, en el colmo del atrevimiento, sacaron a Prue con la parte de arriba del bikini y un pareo, pero llevaba encima la chaqueta vaquera. Otro día, en otro alarde de atrevimiento, no sé si decidieron que dejaran de taparse los pezones o les pusieron postizos con pezón. Para el caso... Tampoco espero que saquen a una de punki, a otra de heavy y a otra de siniestra, pero no estaría de más que, ya que van de pijas estándar, fueran un poco más llamativas.

Sabrina, sin ir más lejos, se coloca unos modelos bastante cantosos, y eso que tampoco es una sílfide. Sus dos tías tienen estilos distintos y más conservadores (también tienen más años que las embrujadas), pero por lo menos se animan con los escotes de flecos y las faldas con raja, y sobre todo, no se refugian en la rebequilla.

1) Para los amigos sudamericanos y algunos otros, aclaro ciertos localismos. rebeca o rebequilla: saco, pulóver o chaqueta ligera de lana, la llevaba la protagonista de la película REBECA muñeca pepona: Muñeca de trapo de formas orondas. yogures: adolescentes con un punto de ingenuidad. pijos: individuos, clase alta o pretendida clase alta, amanerados en el vestir y en el hablar. siniestros tribu urbana que gusta de la piel pálida y siempre viste de negro. cantoso: exageradamente llamativo canalillo espacio que queda entre ambos senos. Dependiendo del sujetador, y de la propia anatomía particular, es posible remarcarlo, o difuminarlo. tío/tía: individuo. Fjsi

2) En este artículo me refiero a la primera temporada, porque en la segunda han mejorado bastante. Espero impaciente la tercera. N.

© Natalia Cervera de la Torre
(678 palabras)