Los males de la ciencia-ficcion
3 - El efecto Veinte Páginas
por Francisco José Súñer Iglesias

Esto que me ha dado por llamar efecto veinte páginas no es algo que esté decididamente definido o profusamente descrito, al menos no todavía, pero es una circunstancia que todos hemos sufrido en nuestras carnes en muchas ocasiones. En resumen, viene a ser la situación que se da cuando llegada la narración a veinte páginas de su final, no se ha planteado aún lo que en narrativa clásica se da por llamar desenlace.

Es decir, que todo está aún en el aire, y que para su despecho, el lector acaba de comprender que el autor va a resolver el citado desenlace en veinte páginas. O menos.

No tienen por que ser veinte, desde luego, depende de la longitud del relato, lo típico suele ser verse enfrentado a novelas de 300 páginas en las que todo se despacha en unas 25, en menos del 10% del total de la narración se van a desvelar todos los misterios planteados en las 270 páginas anteriores. Y en ocasiones más que planteados, amontonados, superpuestos los unos a los otros en una acumulación de tal complejidad que no augura nada bueno.

A eso se le llama también precipitación. O mala planificiación, o yo que se cuantas cosas más, pero desde luego no se le puede llamara desarrollar bien una novela, y más cuando el desenlace tampoco da explicaciones demasiado convincentes sobre lo ocurrido a lo largo de las páginas anteriores. El autor, no se muy bien si satisfecho o enredado en una madeja que no sabe deshacer con elegancia, simplemente da carpetazo al asunto y cierra la narración cuando en conciencia debería saber que lo único que ha hecho ha sido construir un desenlace apresurado y poco respetuoso para con el lector.

Es cierto que es el recurso habitual de la novela policiaca clásica; y también es por eso que ese tipo de literatura no me gusta nada. Sobre todo porque en ella se juega, o parece que se juega, con la complicidad del lector al que se introduce en un proceso falsamente deductivo que acaba roto por el aporte de pistas y pruebas no mostradas hasta entonces.

Con todo, hay que distinguir entre lo que se trata de una técnica literaria más, la del suspense, apreciada por una buena cantidad de lectores, de una falta de habilidad a la hora de narrar.

© Francisco José Súñer Iglesias
(388 palabras)