Patético
por Francisco José Súñer Iglesias

No hay nada más patético que contemplar a un nutrido grupo de supuestos intelectuales perorando muy seriamente sobre algo que no solamente desconocen si no que, además, muy probablemente desprecien.

Es, casi sistemáticamente, lo que ocurre cada vez que tengo la oportunidad de contemplar en la televisión o escuchar por la radio un debate-charla-coloquio sobre películas como BLADE RUNNER, 2001, o libros como 1984 o UN MUNDO FELIZ. El debate, moderado por algún crítico de renombre, o especialista en cine o literatura, se llena de grandes frases analíticas de las últimas motivaciones narrativas de los autores, frases que alcanzan con frecuencia una carga tan asombrosa de vacuidad que indigna al aficionado, ducho en las artes ciencia-ficcionísticas, pero que probablemente dejarán confuso al simple cinéfilo o lector, ajeno a la cosa esta de la ciencia-ficción.

Estas demostraciones de ignorancia hacen pensar si realmente estos supuestos críticos cinematográficos o literarios tienen algún conocimiento técnico del medio o son simples espectadores y lectores con púlpito y mucha labia.

Al respecto, Se emite los miércoles sobre las nueve de la tarde en Radio 3, de Radio Nacional de España, el programa Videodrome. En el, se hacen unos excelentes ejercicios de crítica cinematográfica en los que, sin entrar a valorar la obra, se analiza casi escena a escena el desarrollo de la misma. A lo sumo se llega a intentar averiguar, estudiando la simbología utilizada por el director, que razones y que fines le llevaron a narrar de esa forma específica esa historia concreta.

Resulta interesante el contraste con otro programa llamado El séptimo Vicio, emitido los jueves a la misma hora en la misma emisora. En este caso no hay análisis ni estudio de la obra, se trata simplemente de la exposición por varios comentaristas de sus muy personales opiniones respecto a la película elegida para el programa del día. Naturalmente no se llega a nada, hay un comentarista que defiende vehementemente la obra y otro que la denosta, pivotando sobre, eso si, en la correcta acción moderadora del locutor.

En el primer caso, aunque se desconozca el género como tal, las películas son dignamente estudiadas, en el segundo, se llegan a decir cosas que, cuando menos, se pueden calificar de patéticas. Y eso, es sólo un ejemplo.

© Francisco José Súñer Iglesias
(378 palabras)