Un Paso adelante
por Francisco José Súñer Iglesias

Se acabó la MIR.

Por una simple cuestión de pura ancianidad, el que ha sido el mayor éxito de la industria aeroespacial humana, ha sido cuidadosamente desintegrada para dejar paso a otros artilugios más modernos, y no sabemos todavía si más duraderos.

Independientemente de que la propaganda yanki haya intentado una y otra vez sepultar bajo toneladas de maledicencia el asombroso resultado de la tecnología sovietico-rusa, ésta ha demostrado ser capaz de aguantar incidentes de todo tipo, incluida la falta de presupuesto.

No digo que esta tecnología sea superior a la americana, que en muchos aspectos es más refinada, simplemente ha sido una tecnología que ha funcionado infinitamente mejor de lo que se da a entender desde las interesadas posiciones del, cada vez más desastroso, programa espacial americano, preocupado por desviar la atención de sus propios y muy estrepitosos fracasos, algunos hijos de esa misma chapucería que se le achacaba al programa espacial ruso.

Polémicas aparte, lo cierto es que la MIR ha abierto el camino para que el mantenimiento de una base permanente en el espacio no sea sólo una entelequia de un par de iluminados. La Estación Espacial Internacional ya está funcionando, y creciendo poco a poco. Lamentablemente, los planes románticos de que la MIR formara parte de la EEI eran inviables, sus componentes, sobrepasada su vida útil, funcionaban ya sin garantías, el mantenimiento y reparación hubiera disparado los costos excesivamente, y la compatibilidad de los distintos sistemas era complicada.

Pero el testigo está dado. En realidad, hay que ver el hundimiento controlado (porque en el mar se la sepultó) de la MIR con el inicio de una nueva era, en la que con la experiencia ya adquirida, sólo queda dar el salto a las estrellas.

© Francisco José Súñer Iglesias
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