¿Verdaderamente está tan mal la ciencia-ficción?
por Francisco José Súñer Iglesias

Es habitual, en los mentideros, achacar al aire infantiloide y literariamente descuidado de las películas y novelas del género más conocidas lo poco que se habla de la ciencia-ficción en España y lo malamente que se la trata en esas ocasiones. En palabras de Julián Díez, director de la revista Gigamesh; ...llevamos años dando la imagen de la cf como un mal space opera. Y no ha funcionado: sólo ha conseguido marginarnos....

No creo que la marginación de la ciencia-ficción, o al menos el mínimo espacio que se le dedica tenga nada que ver con eso, ni creo que sea culpa del fandom español (al que también se le suele achacar un cierto regodeo en la mediocridad, obviamente poco exportable), porque el caso es que se lee ciencia-ficción. Yo, que trabajo en Madrid y soy un veteranísimo viajero de metro, veo habitualmente en manos de otros veteranísimos viajeros de metro libros de ciencia-ficción, y se leen sin complejos, cuando Plaza & Janés edita ciencia-ficción la gente lo compra, cuando Mondadori lo hace la gente lo compra. En España se lee ciencia-ficción, en realidad, el problema de los habituales de los mentideros es que quizá tengan una visión limitada de la expansión del género; lo limitan a si mismos.

Estoy completamente de acuerdo con las cifras comunmente aceptadas de unos 500 fandomeros activos o al menos conocidos, pues bien, estoy seguro que hay diez veces más lectores habituales de ciencia-ficción a los que el fandom, la AEFCF, fanzines, páginas güeb y demás parafernalia organizativa-informativa les trae al pairo. Y estoy por ir más allá; debe haber al menos diez veces más lectores ocasionales de ciencia-ficción, es decir, que sin ser aficionados no le hacen ascos de cuando en cuando a algún libro del género.

Exponiéndolo de una forma más sesuda; he ampliado la teoría del 10 a 1 (diez lectores habituales pero anónimos de ciencia-ficción por aficionado activo) a la del 100 a 10 a 1 (cien lectores esporádicos de ciencia-ficción, por cada diez lectores habituales pero anónimos de ciencia-ficción por aficionado activo), de modo que estoy convencido de que en España se lee bastante más ciencia-ficción de la que pensamos. CABALLO DE TROYA es un ejemplo de lo que digo, sin embargo, al no estar etiquetada explícitamente como tal, parece como si no contara para nadie, como ocurre con muchas de las novelas de Michael Crichton (ESFERA, RESCATE EN EL TIEMPO, (1999-1357) entre otras)

Y venderse, vaya si se vende, si tienes dudas echa un vistazo a la página de bienvenida de Interbook... Nada menos que RECUERDOS, de Lois McMaster Bujold en primera línea (al día de la firma, claro ;)

© Francisco José Súñer Iglesias
(453 palabras)