Colaboran

Aunque hubiera invertido en el empeño todo mi tiempo, sería casi imposible que los contenidos de este sitio los hubiera buscado, recopilado, escrito, o traducido yo solo.

De modo que me he ido aprovechando de las opiniones, informaciones y cualquier comentario interesante que los habituales del área de F&SF.R34 de FidoNet, (tiempos aquellos), listas de correo, foros, blogs y otras páginas van dejando día a día, además de las aportaciones que me llegan directamente gracias a los colaboradores desinteresados que he tenido a lo largo de estos años.

Los que presento en esta pequeña galería de colaboradores son algunos de ellos, pero realmente son muchos más Si por un casual te ves firmando alguna de las secciones de estas páginas no tienes más que enviarme el mensaje correspondiente Tus comentarios solicitando que lo quite (las causas no son cosa mía, si no te gustá que esté ahí se quita y punto) o enviándome una pequeña nota contándome tu vida para que todos los que accedan a esta página sepan con quienes se las gastan.

De momento no están todos los que son, pero si que son todos los que están.

Un saludo Fjsi


Francisco José Súñer Iglesias

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Para que luego digan que los años no pasan en balde. Esta foto me la tomaron en junio de 2005, el día que cumplí 42 añitos. Casi nada. Me teníais que haber visto con unos cuantos menos, alto, rubio, ojos azules... vamos, el encanto de las nenas. Para lo que se queda uno. Snif.

Ni su formación académica (2o. grado de F.P.) ni su cualificación técnica (rama de electricidad) le hacían sospechar que acabaría como programador y escritor no sólo de ciencia ficción, sino también de los más variados géneros y temas.

Después de muchos años de parir cuentecillos más o menos afortunados, ganar los juegos florales de su barrio y pergeñar alguna novelita de la que es mejor no hablar, consigue colaborar con Santiago Martín Salvador publicando durante 1991 siete historietas de terror fino y delicado en la revista CREEPY. Obviamente, Santiago se encargaba de la parte gráfica y Paco Pepe daba forma a los guiones.

En 1995 consigue que su relato LA TRAVESIA sea incluido en la recopilación VISIONES 1995 de la AEFCF "convirtiéndole" en uno de los once mejores escritores españoles (uno de los relatos estaba co-escrito por Juan Miguel Aguilera y Javier Redal) de ciencia ficción del año.

Por último, al día de la fecha trabaja en varios proyectos que van desde el costumbrismo galdosiano hasta obras no aptas para menores, ni para algunos mayores.

Como es fácil de comprobar por estas páginas, también se ha hecho un expertillo en HTML y promete castigarnos con nuevas creaciones.

Que nos sea leve a todos.

© Pepete (525 palabras) Créditos
Cruzando el puente de hierro el 2 de enero de 2000

Como algunos maledicentes le acusan de que se tira todo el día sentado al ordenador, he aquí la prueba de que eso no es cierto; él mismo con su flamante muntainbike.
Si te interesa eso de las bicis de montaña pincha en la foto y podrás ver un despiece completo del... engendro.


Ángel Araquistain

1979 fue un buen año. Fue cuando acabé COU. En ese año también me leí la trilogía de la FUNDACIÓN, de Asimov, aunque antes de eso ya había leído unas cuantas cosas más de CF.

Descubrí esto del fandom entre los años 90 y 92, sobre todo gracias al correo electrónico y las BBS. Soy socio de la AEFCF desde el 23 de octubre de 1993 (Hispacon 93, Gijon). También me gusta leer otras cosas que no sean CF. Por ejemplo, novela histórica. Ah, soy informático, y me dedica a hacer aplicaciones de gestión.


Jesús Martín

Soy aficionado a los comics, a la ciencia ficción y al Barça. El orden se puede alternar según los acontecimientos.

Consumidor constante de comics desde que tengo uso de razón. Preferiblemente de comics Marvel, aunque cuando la ocasión lo merece, también de DC, Dark Horse o el que se me ponga a tiro. Soy un Vengativo acabado. Mutantes, antes si, pero ya no, gracias.

En la Ciencia Ficción, soy seguidor, por orden cronológico de: STAR WARS, STAR TREK y BABYLON 5. Sin perder de vista otras cosas como TERMINATOR, DEPREDADOR, ALIENS... Aunque si tengo que ponerlo por orden de cariño, me mojo y lo digo: STAR WARS, BABYLON 5 y STAR TREK.

STAR TREK la he visto un poco desordenada: Lo primero que vi fue la película STAR TREK-II en el cine, luego, años despúes, llegó la serie original por mi canal autonómico, en medio, la primera película de STAR TREK en vídeo, luego LA NUEVA GENERACIÓN, más el resto de películas vistas por TV. Me gustan ambas series, no reniego de una u otra. Las películas me gustan por este orden: II, VI, VIII, I, III, VII, IV, V.

Sigo con verdadera fascinación BABYLON 5, serie a la que ya, apenas ocho meses después de haberse emitido su primer capitulo, considero la mejor serie de Ciencia Ficción jamás realizada. Eso no quiere decir que ya no me guste STAR TREK, pero simplemente creo que BABYLON 5 es mejor. Ha ido más allá. Hay ya varios capítulos y momentos que me han maravillado.

STAR WARS es para mi algo tremendamente especial. Tenia 6 años cuando se estrenó, y fue la primera película que fui a ver en un cine. Lo maravilloso es que todavía me gustó más EL IMPERIO CONTRAATACA. STAR WARS la he visto 17 veces. Y EL IMPERIO CONTRAATACA, 21 veces. Pero tengo el presentimiento de que voy a verlas varias veces más en las próximas semanas...


Alberto Sempere Blanco

Nací en Madrid hace 26 años, es decir en 1974, un 6 de diciembre día de la constitución. Mi afición a la CF y a la fantasía, me llego por culpa de un carpintero, que invento un juego llamado D&D. A partir de ahí, mi vida cambio. Esto fue allá, por los años 84-85.

Pasaron los años, pero mis gustos no cambiaron, la Cf y la fantasía eran lo que más prefería....

La llegada de los ordenadores caseros también afecto a mi vida de manera importante, hasta el punto de llegar a lo que soy, un casi ingeniero informático a un año de terminar la carrera...

Me gustaría poder leer mas, pero no siempre me es fácil, pero intento siempre buscar tiempo.... y no atascarme solo en lo fantástico.


Antonio Rodriguez Babiloni

De pequeño era un niño gordito, repelente, pedante, soplagaitas y se me tenía por una especie de genio, de mayor solo he perdido la teórica genialidad. Recuerdo mi infancia como un estado de gran infelicidad, solo aliviada por la lectura. Leía montones de libros y desde luego toda la Sf que conseguía que la verdad es que era poca.

Siempre quise ser físico, pero padecí una racha de malos profesores de matemáticas, lo que me obligo a reconsiderar mi vocación. En principio hice medicina porque quería hacer psiquiatría, años después y vista mi estabilidad mental me convencí que estaba mejor de paciente que de psiquiatra.

Luego me dejé llevar por la vagancia y me convertí en lo que soy, un simple médico rural, lo que me permite no trabajar demasiado y leer y dedicarme a mis aficiones, bueno, para ser exactos me permitía. Por lo demás es una profesión bastante parecida a la prostitución, de hecho, damos citas, hacemos la calle y nos j.... muchas veces al día, su único problema es que se gana menos.

He leído una cantidad enorme de libros, sobre todo porque puedo leer un libro en una hora, cosa que no le recomiendo a nadie, porque convierte la lectura en un vicio demasiado caro, aun usando droga de ocasión y segunda mano y porque se pierde perspectiva.

En el aspecto artístico siempre he sido mas organizador que artista. He llevado cineclubs, secciones de teatro, en fin lo que se llama un promotor de actividades culturales, cosa que se parece mucho a la definición de médico rural tal como la he definido antes. Lo único que he hecho con cierta decencia es poesía, en la que hice de Heraclio Fournier (gané varios premios) y abandoné todavía no se porque, pero es posible que por vagancia.

Me apasiona mi esposa por encima de todo y después la SF, los ordenadores y cualquier cosa sobre la que vuelque mi insaciable curiosidad, da igual que sean sellos como pornografía y es que no en vano me hicieron escribir quinientas veces en el increíblemente machista colegio en el que hice el bachillerato. la curiosidad es una característica eminentemente femenina, no se si soy algo femenino, pero lo que si se es que soy algo fisgón.

Que Sf me gusta mas, es difícil decirlo, prácticamente toda me gusta y además es cierto.


Javier Redal

Gracias a él, que recopila y traduce todo lo que le es posible, para difundirlo a continuación en las área de Cencia-Ficción de FidoNet y SubNet, este sitio esta bien provisto de información y material sobre BABYLON 5. Como además su actividad como autor es más que notable, si pinchas en la etiqueta podrás saber más de él en el apartado correspondiente de Autores


Eduardo Gallego Arjona

Aunque su participación no es tan activa como la de otros contertulios, sus comentarios y conocimientos sobre el género hacen sus mensajes en FidoNet de lo más interesantes. Por si fuera poco, su producción literaria es cualquier cosa menos corta, así que nada mejor que hacer una referencia a su vida, obra y milagros como autor; Autores


Víctor Suárez

Soy un forofo de la Ciencia Ficción desde que tenia ocho años. De eso hace ya 18, de modo que echad cuentas. Como todo buen aficionado, comencé con (pero no solo con) el buen doctor. Mas adelante, y a pesar de encontrarlo un tanto simplista, sigo siendo un gran aficionado suyo, por que tiene algo que cautiva.

Soy, un gran forofo de BABYLON 5. De hecho, cuanto mas lo veo, más me gusta. También he descubierto un nuevo mundo con la ciencia ficción en el manga, como AKIRA, GHOST IN THE SHELL y muchos más. Para las estadísticas geográficas, decir que nací en Vitoria, pero vivo en Málaga. Soltero y sin compromiso (esto va para las lectoras)


Alejandro Salamanca

Me aficione a la Ciencia-ficción leyendo a clásicos (Clarke, Pohl, Simak, Niven...,) en saldos de colecciones como Nebulae o Martínez Roca, mientras estudiaba Biología en la Universidad Autónoma de Madrid. Va ya para diez años de aquello, aunque supongo que podría rastrear aún más atrás hasta las muchas novelas de Julio Verne que, más que leer, devoré durante mi infancia.

En la actualidad, trabajo más horas de las humanamente aceptables en una sórdida oficina de cuyo nombre prefiero no acordarme. Cuando estoy vivo, en cambio, mi principal afición se llama Ana, lo que deja muy, pero que muy en segundo lugar a la literatura de ciencia ficción. Procuro, eso sí, hacer un hueco para acudir, casi todos los jueves, a las reuniones de la

Tertulia Madrileña de Literatura Fantástica (TerMa para los amigos). Y allí es en donde obtengo, por lo general, las breves noticias que me he acostumbrado a incluir en el grupo es.rec.ficcion e, indirectamente, en estas páginas.

Si os encontráis en Madrid cualquier jueves a eso de las ocho y media de la tarde quedáis, pues, invitados a visitarnos en la cafetería La Alameda (calle Recoletos, esquina Paseo Recoletos) y, si también os apetece, a la cena posterior. Con un poco de suerte, hasta puede que ese día hablemos de literatura (que a veces pasa, y todo).

Nota: a la cena no invito exactamente. Pero el café es negociable.


Alfonso Merelo

Nací en Cádiz hace un porrón de años, buenoooooo, allá por 1959, que no se diga que oculto datos, y ahora vivo en Huelva, donde trabajo en su Universidad. Estudié Derecho pero nunca fui por ese rumbo por tanto no cabe esperar mucho de mi en ese aspecto.

Mi interés por esto de la CF se pierde en la noche de los tiempos, pero es seguro que comenzó leyendo tebeos (cómic es una palabra feísima). Recuerdo uno llamado Bravo, que leía después de salir de misa de 12 y que me compraba todas las semanas mi abuelo, y que aparte de Mortadelo y Filemón y El Teniente Blueberry, traía unas historias de un tal Galax, el cosmonauta. Este creo que fue mi primer contacto con la CF. Después vinieron los superheroes Marvel, el Hombre de Hierro, Los Vengadores,que sigo coleccionando dicho sea de paso. Posteriormente me leía todo lo que podía de las famosas novelas de duro. A los 10 años vi 2001 ODISEA DEL ESPACIO, recuerdo que estabamos 4 gatos en el cine y ocurrieron dos cosas: 1º que la entendí (lo cual me lleva a pensar que tengo una inteligencia superior. Je, je) y segundo que me aficioné a dos cosas, a la CF más aún y a la música clásica.

A partir de ese momento me he leído casi todo lo que ha caído en mis manos y visto la mayoría de películas y series de CF, emitidas por nuestras queridas Televisiones, incluso teníamos una peña que se juntaba todos los ¿jueves? a ver espacio 1999, y después hacíamos nuestras fiestas (curiosamente todas las chicas, menos una, llegaban después de terminar la serie).

Mi afición en el género cine se decanta básicamente por las películas antiguas de fantasía y CF, aparte del cine negro americano,. ¿Por qué? Pues porque en esa época los americanos aún tenían imaginación y talento para crear buenas historias. A partir de los setenta creo que el avance en la técnica ha permitido hacer mejores efectos visuales, pero ha empobrecido los guiones. Si se quiere efectos impresionantes, ya tenemos al cómic. Lo que se gasta en efectos podría invertirse mejor en conseguir buenos guionistas, pero en fin esta sólo es mi opinión y como tal hay que evaluarla.

En literatura de CF soy poco selectivo. Podría decir que me gusta lo bueno, pero esto es un poco fácil. Como género me inclino por el Hard y como autores Joe Haldeman, Robert A. Heinlein y Clarke, en sus relatos cortos, que para mi son insuperables. Ultimamente me ha gustado mucho Greg Egan. Y por supuesto los españoles Aguilera, Redal, Marín y otros muchos que ahora estoy empezando a degustar.

En literatura general me encanta la novela histórica y la novela negra, claro. No soporto a algunos de los nuevos escritores españoles, pero que le vamos hacer.

Y nada más. Solo decir que no soy socio de ninguna asociación, por lo que dijo Groucho, y a través del Intelnes me mantengo mas o menos informado de todo lo nuevo y lo antiguo, que no es poco.

Saludos Choqueros.


Andrés Berdasco Blanco

No voy a decir mi edad, eso es un dato efímero. Diré, sin embargo, que tengo el orgullo de haber nacido el mismo año en que A. C. Clarke recogía el Hugo y el Locus por CITA CON RAMA, U. K. LeGuin el Nébula por LOS DESPOSEIDOS (el año anterior fue para CITA CON RAMA) y se publicaba LA PAJA EN EL OJO DE DIOS. Un gran año, sí señor.

Mis mentores en esto de la ciencia y la ficción fueron Carl Sagan e Isaac Asimov. De niño me fascinaba la serie COSMOS y, aunque no entendía mucho, encendió en mí la chispa de la ciencia. Lo de Asimov fue por obligación, es el único autor al alcance de un neófito en la ciencia ficción, pero consiguió fascinarme y, antes de decidirme a descubrir otros autores, ya me había leído todas sus novelas importantes. Desgraciadamente nos han dejado ambos en ésta década, lo que produce en mi interior una sensación de orfandad.

Mi evolución como lector ha ido siguiendo cronológicamente, y de forma involuntaria, la historia de la CF: para hacer honor a la verdad tengo que decir que el primero de todos los autores que leí fue H. G. Wells, después Asimov durante mucho tiempo, y más adelante descubrí a Clarke, Heinlein, Bradbury, Herbert y Dick, y por último Delanny, LeGuin, Silverberg, Niven, Simmons, Card, Egan, etc, etc, etc (seguro que se me olvidan unos cuantos). Tiendo más hacia la Hard-sf y las novelas que tratan sobre un primer contacto, aunque mis novelas preferidas son DUNE e HYPERION (¿Por qué será?). También me gustan la fantasía y el terror, aunque éste último en menor medida. ¡Ah! también leo literatura de verdad, como algunos obtusos de mente denominan (debe ser que la literatura fantástica es de mentira).

Sobre mi persona diré que vivo en Gijón, que actualmente estoy intentando acabar la carrera de informática y que, además de leer, me gusta dibujar, ir al cine, el motociclismo, la F-1 (soy ferrarista) y que desde niño siempre quise ser astronauta... sniff. Mis vicios: soy un exciberludópada empedernido, exfumador, exbebedor de fin de semana, exheavy y exadicto a la Ouija (o como se escriba). Total, que mi vida ahora es muy aburrida.

Todo lo demás es inconfesable.

P.D: la foto es una vez liberado de las vestimentas de color negro y llenas de calaveras, con menos pelajos que antaño, y con unos cuantos kilos más (y van en aumento).


José Carlos Canalda

Nací un ya lejano 1 de septiembre de 1958, aniversario por cierto del inicio de la II Guerra Mundial (aunque eso se debió a una simple casualidad) en la ciudad de Alcalá de Henares, lo que me hace paisano de personajes tales como el Arcipreste de Hita, Miguel de Cervantes, Manuel Azaña o, dentro ya del campo de la ciencia ficción, de José de Elola alias Coronel Ignotus. Y que recientemente hayan declarado a Alcalá Ciudad patrimonio de la humanidad tampoco tiene nada que ver conmigo, que conste. Soy químico y trabajo en un instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es decir, soy funcionario, que tal como están los tiempos no es precisamente moco de pavo. ¿Aficiones? Bueno, además de las inconfesables, me gusta escribir (colaboro habitualmente en un semanario local, donde practico el noble deporte de criticar a los concejales y a los políticos en general), leer, oír música clásica, viajar, me encantan la historia y el arte... Y aborrezco el fútbol, en especial cuando lo echan por televisión.

Huelga decir, ya que de no ser así no estaría aquí, que soy aficionado a la ciencia ficción desde mi más tierna infancia; de hecho, me inicié en este inconfesable vicio cuando apenas contaba con unos diez años de edad gracias a la perversa influencia de las novelas de Luchadores del Espacio que, aunque ya llevaban varios años sin salir (la colección terminó en 1963), todavía eran muy frecuentes en cambios de novelas y librerías de viejo. Más adelante, ya en la adolescencia, comencé a leer la ciencia ficción seria (es decir, la americana) dejando abandonadas a mis queridas novelas, aunque más adelante retomé el gusto por ellas ya desde un enfoque de coleccionista... Y tras mucha paciencia y muchos viajes al Rastro madrileño conseguí completar ambas ediciones (la de los años cincuenta y la de los setenta) para envidia de más de uno.

Por lo demás me sigue gustando la ciencia ficción en general, y como la mayor parte de todos nosotros también he hecho mis pinitos escribiendo relatos... Rigurosamente inéditos en su inmensa mayoría. Gracias a la hospitalidad de Francisco José he podido dar a conocer mis ensayos sobre la Saga de los Aznar, que actualmente me encuentro ampliando en colaboración con Carles Quintana y, espero, en un futuro con otros amigos del Escuadrón Delta. Asimismo he colaborado con Igor Cantero en su base de datos sobre las colecciones de ciencia ficción popular, o de a duro, y bueno... Pienso seguir dando la lata mientras me dejen.


Carles Quintana i Fernàndez

El de la foto soy yo, el día que me hice la fotografía de final de carrera, hace ya medio año, cuando me convertí en ingeniero informático. Pero no adelantemos acontecimientos.

Nací un soleado 8 de noviembre de 1970, en la ciudad de Barcelona, casi un año después de la llegada del Apolo XII a la Luna. Con estos auspicios, no es de extrañar que siempre me haya interesado todo lo relacionado con la ciencia-ficción, y la exploración y colonización del espacio.

Las primeras obras que leí relacionadas con el tema fueron precisamente las de la Saga de los Aznar. En esos momentos, yo iba a un médico para unas pruebas relacionadas con la alergia, y mientras esperaba que me atendieran, devoraba las aventuras del ilustre Miguel Ángel I, y sus sucesores. Como mínimo, me leí la serie dos veces, de las cuales la segunda llegué hasta el final, donde me quedé un poco chasqueado, ya que me parecía que faltaba algo.

Cuando acabe con la Saga, llegó Julio Verne, escritor que ha marcado toda una época de mi vida, como imagino que le habrá ocurrido a mucha más gente. Siempre aconsejado por mi padre, que me daba todo lo que él ya se había leído, accedí por fin a las obras del gran Isaac Asimov, con su Imperio Galáctico, que desearía que fuera el destino de la humanidad. Pero no se limitaban mis lecturas a la ciencia ficción, sino que también leía muchos ensayos sobre temas científicos, y libros de historia.

Y así hasta hoy, donde continuo más o menos con el mismo tipo de lectura, aunque como es lógico, cada vez más serio. En el cambio de la ciencia-ficción, mis últimas experiencias son con todo lo que cae en mis manos relacionado con StarWars, y la Trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson. Todo esto me hizo pensar que porque no podía ponerme a escribir sobre lo que me gustaba. Y así lo hice, estando mi obra limitada a diversos ensayos históricos, y algunos simulacros de novelas de ciencia-ficción.

Además de esto, mis intereses actuales son jugar a estrategia, rol, ir de excursión, y navegar por Internet. Fue precisamente aquí donde un día descubrí cierta página relacionada con la Saga de los Aznar. Me puse en contacto con su autor, éste con otros, y al final entre todos, creamos el Escuadrón Delta, en el que tanto mi padre como yo estamos enclavados, y que es la causa de que haya escrito este pequeña semblanza biográfica, y que en colaboración con José Carlos Canalda, me dedique a preparar biografías de aquellos personajes que se pueden encontrar en estas novelas.

Naturalmente, confío en hacer más cosas relacionadas con la Saga, y colgarlas en esta página, si es posible, y gozo del preceptivo permiso de las autoridades.


Santiago L. Moreno

Estaba yo leyendo tranquilamente el correo electrónico del día cuando me encontré con un mensaje de F.J. Me pedía un breve comentario sobre mis orígenes, influencias y esas otras cosas que conforman lo que los anglófilos denominan background. Después de pensarlo un buen rato, y tras abrir el segundo piso de la caja de Surtido Cuétara (porque en el primero no quedaba ninguna galleta de chocolate), he llegado a la conclusión de que sólo haciendo un poco de historia podría aclararse la cuestión.

Naciendo a mediados de los 60, no tenía otra manera de entrar en esto que a través del cómic, claro. Comencé a engancharme con los Vértice de Marvel, que devoraba en el mes de agosto en el ático de la casa del pueblo en vacaciones. Cuando se dio el boom del cómic para adultos, yo estaba en plena enfermedad tebeística, así que no me pude resistir a las exóticas portadas de 1984, Cimoc, Tótem y otras maravillas. Completamente poseído, llegué a convertirme en el cliente más popular de la pequeña y maravillosa tienda de cambio de tebeos de mi barrio. No le hacía ascos a nada: El príncipe valiente, El hombre enmascarado, Roberto Alcázar y Pedrín, TBO, Mortadelo y Filemón, Spirou...

Cuando la cosa comenzaba a preocupar a mis padres (y no sólo por la falta de espacio que se estaba empezando a producir en la casa), dos descubrimientos importantes vinieron a cambiar mi destino y a configurar las que, sin duda alguna, son mis dos mayores aficiones de hoy en día.

El primero no habría sido posible sin una maravillosa persona a quien seguramente deba más de lo que creo, que os aseguro es mucho: mi tía Isabel. Ella me llevaba todas las semanas al cine, a vivir películas juveniles, de aventuras, y sobre todo, del género que más le gustaba. Un género repleto de monstruos gigantescos, viajes a mundos perdidos y héroes espaciales y que todos conocemos como ciencia ficción.

El segundo resultó a la postre tan importante como el primero, y aunque no recuerdo cómo empezó, si sé cómo acabó. Yo ya había descubierto la lectura juvenil como cualquier chico a mi edad. Fue gracias a un regalo que mi madre me hizo el Día de Reyes y que siempre permanecerá en mi mente. Era MISTERIO EN LA MONTAÑA DEL MONSTRUO, de la colección juvenil Los Tres Investigadores, y mi primera impresión fue de decepción. Yo esperaba un cómic de los caros y ella me regalaba un libro; ¡un libro! Por no defraudarla acabé leyéndolo. Nunca se lo agradeceré lo bastante. Los Tres Investigadores, los Hollister, los Cinco... pasaron por mis manos en rápida procesión. Supongo que como en las de casi todos los chicos que llegan a esa edad. Eso me llevó a mi primera biblioteca, que en realidad era móvil y se llamaba Bibliobús.

Luego, una cosa debió llevar a la otra, y descubrí las llamadas novelas de a duro. En ellas encontré universos sorprendentemente ricos, más que los descritos visualmente en los tebeos, lo que me condujo a una irreflexiva actitud de lectura continua de dichas novelillas. Las humildes creaciones de Curtis Garland, Clark Carrados, A. Thorkent, Joseph Berna y otros muchos se convirtieron en mis mejores amigas. Seguramente aún reposen juntas en el baúl de la casa de mi abuela en el pueblo, durmiendo en el ático, al lado de la ventana. Yo, por lo menos, siempre las recuerdo asociadas al verano, y a la contemplación nocturna de las estrellas.

Con este caldo de cultivo, mi mente estaba preparada para dar el paso definitivo hacia la nueva frontera, la verdad del género: las novelas de ciencia ficción. Eso ocurrió una fría noche de Navidad. Con el dinero que había conseguido en esas fechas, entré en unos grandes almacenes que hoy en día ya no existen, y comencé a hojear las distintas obras del género que allí aparecían. A pesar de la poco atractiva portada del mismo, decidí comprar un libro que se había pegado a mi mano con fuerza. Llegué a casa y comencé a leerlo. Ignorando las llamadas de mis amigos, lo acabé al día siguiente, y al cerrarlo comprendí que ya no podría dejar aquello jamás. El autor era Isaac Asimov, el título, FUNDACIÓN.

Ni que decir tiene que me hice con todas las novelas que encontré del maestro, y por seguir con la misma colección Bruguera, con las de otro genio polaco llamado Stanislaw Lem. Así pues, se puede decir sin temor alguno que fueron Hari Seldon e Ijon Tichy quienes me llevaron de la mano hacia un mundo que a lo largo de todos estos años me ha regalado algunos de los mejores momentos de mi vida.

Durante este tiempo, creadores como Arthur C. Clarke, Dan Simmons, Orson Scott Card, Frank Herbert, Frederick Pohl, Clifford D. Simak, Charles Sheffield y muchos otros han influido en mi manera de ver las cosas tanto como las experiencias mismas a las que el mundo me ha querido enfrentar.

Y siguen influyendo.


Manuel Nicolás Cuadrado

Nací en Valladolid en 1966, en donde pasé mi niñez, de la que les reconozco que no me acuerdo de mucho. Allí, con eso de 10 años, ya me enganché con los comics de la Marvel. Aunque me gustaban todos, los que prefería eran los más oscuros y tenebrosos. También recuerdo de aquella época y con emoción especial la serie televisiva Espacio 1999, el estreno de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS y el culo de Agata Lis en el trailer de una película que jamás ví.

Abandonada mi infancia y pubertad en Pucela, mis padres decidieron unilateralmente trasladarse a Madrid, en donde he permanecido desde entonces. En mi juventud tuve una enfermedad grave y larga. Me aburría tanto que comencé a devorar libros de toda especie y condición, con especial predilección por los de ciencia ficción, historia, humorísticos y policíacos, amén de que me pasé a los comics de 1984, Cimoc, Creepy y El Víbora. Y esto sin dejar de serle fiel a Mortadelo y Filemón.

Seguí estudiando hasta engancharme en una carrera de letras. Siempre he sido un estudiante nefasto y por ello he tardado unos cuantos siglos más de lo habitual en terminar mi formación universitaria. También fue la época en la que me aficioné realmente al cine. Mi record está en ver 10 películas en un solo día.

Mis libros y películas preferidos son muchos y no les aburriré con la lista completa. Tengo más de 600 libros sobre ciencia ficción y fantasía.

También soy un apasionado de la arqueología (mi abuelo era un reputado doctor en la materia) y he pasado mucho tiempo escarbando tumbas en la necrópolis del Cigarralejo de Mula (Murcia).

Gracias a la ayuda de F.J. Súñer he desarrollado para esta página web una labor crítica, que espero que continúe y que les guste. He empezado también a escribir relatos cortos de ciencia ficción, en un modesto proyecto al que F.J. Suñer ha dado entrada en su página, con más ilusión por su parte que resultados por la mía. Pero espero mejorar con el tiempo.

Termino agradeciéndoles la atención prestada. Si han llegado ustedes a esta sección de la página será porque están algo interesados en la ciencia ficción. Les animo desde aquí a que no abandonen esa práctica.


José Enrique León Alcalde

Nací en plena canícula un 27 de julio de 1955 en la ciudad de Córdoba. Según recuerdo fui un niño bastante revoltoso y díscolo, sino que se lo pregunten a mis padres. En mi adolescencia, y puede que debido al cambio hormonal, me convertí en una persona bastante introvertida y que se le daban bien los estudios. Fui el clásico gafitas, cuatro ojos…. Ahora desde la distancia y desde la sabiduría que proporciona el padre Cronos, esto me importa un bledo y creo que no me ha dejado traumas ni secuelas. ¡Toma del frasco Sigmund!

Mis primeros escarceos con la cf, empiezan con una novela del buen doctor, publicada a principios de la década de los 70 por Bruguera y que se titulaba LOS PROPIOS DIOSES. Se me quedó grabada la leyenda de cada uno de las partes del libro: Contra la estupidez… los propios dioses… luchan en vano.

Sin embargo, mi inmersión completa en el fascinante mundo de la ciencia-ficción, se produce a mitad de dicha década. Empieza una colección de Martínez Roca titulada Super Ficción, conocida hoy en día popularmente como la negra. En la misma apareció como nº 2 una novela de PKD, titulada LA PENÚLTIMA VERDAD que considero la mejor de su autor (opinión completamente personal), uno de mis grandes favoritos.

A partir de aquí todo fue rodado y fui conociendo poco a poco los grandes mitos del género.

En la actualidad resido en Málaga, estoy felizmente casado con Dori y tengo una hija de 7 años llamada Ana. Aunque tengo la licenciatura en Psicología y medio doctorado en Psicología Cognitiva, no ejerzo como psicólogo y trabajo en RENFE.

Tengo página web donde vierto mis comentarios e impresiones sobre mi extensa biblioteca, ¡1800 libros! Estoy confeccionando poco a poco una historia del género a través de las revistas pulps, aspecto este de la ciencia-ficción que me fascina.

Filias: Philip K. Dick, Robert A. Henlein (no creo que haya sido facha), H. P. Lovecraft (este si que fue fach a, pero se le puede perdonar), Cordwainer Smith, Jack Vance (sólo algunas obras), etc.. En el cine: EL TIEMPO EN SUS MANOS (la primera versión de LA MÁQUINA DEL TIEMPO), PLANETA PROHIBIDO, ALIEN y BLADE RUNNER.

Fobias: ciencia-ficción experimental (algunos escritos de Aldiss, Russ, Delany, que son completamente infumables), la editorial Timun Mas, las sagas interminables (Ender, Vorkosigan, etc… En el cine: no recuerdo ahora nada que me disguste.


Jorge Armando Romo Bonilla

Nací un 20 de marzo de 1983. Toda mi vida he vivido en la ciudad Nezahualcóyotl (si usted es español, por favor, intente leer esto), Estado de México, en México. Durante mi infancia y juventud, solitario y excéntrico, me importaba un bledo la escuela, y me la pasaba imaginando mundos distantes en donde seres muy distintos a los humanos llevaban a cabo sus propios asuntos. Así que la primera parte de mi existencia, no hubo nada especial.

En la secundaria leí mi primer (y por aquél momento, mi único) libro de ciencia-ficción: LA GUERRA DE LOS MUNDOS, de H. G. Wells. No obstante, el cine se convirtió en mi verdadera pasión. Hoy en día, disfruto tanto churros como buenas películas de science fiction.

Pero no nos salgamos del tema. No fue hasta la preparatoria cuando apareció la persona que realmente me presentaría la ciencia-ficción como un género literario bien establecido: la profesora Juanita. Era mi profesora de Antropología de aquel entonces, y tras largas y fructíferas pláticas aprendí mucho sobre el tema. Llegó a prestarme cada semana una novela distinta de todos los autores posibles. Así fue cuando conocí al gran Isaac Asimov (el escritor obligado del género), así como a Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, Robert Heinlein, Phillip K. Dick, Stanislaw Lem, etc.

Aunque al salir de la preparatoria perdí contacto con la maestra, mis incursiones a grandes bibliotecas y librerías de viejo en busca de todo tipo de libros relacionados con el género, no han parado.

Actualmente, estudio la carrera de Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta carrera científica fue el resultado de la inspiración casi divina de la ciencia-ficción. Asimismo, escribo en http://www.sobrenatural.net crítica en contra de todo tipo de temas pseudo científicos (OVNIs, fantasmas, seudo medicina alternativa, percepción extrasensorial, etc.) con el pseudónimo de ASIMOV22.

Mis intentos de escribir no son recientes. Ya en la preparatoria hacía breves comentarios en torno a la ciencia en una pequeña revista escolar que se llamaba Caleidoscopio, siendo corregido y mejorado una y otra vez por cuatro excelentes profesores que de una u otra manera eran grandes expertos el Literatura Universal. Actualmente, tengo el proyecto de empezar a escribir cuentos de ciencia-ficción y artículos científicos para la prestigiada revista mexicana ¿Cómo ves? en la que podría ser la primera publicación donde me paguen por escribir.

Mis proyectos a futuro son desde luego, ser científico investigador y divulgador de la ciencia, así como enviar mis cuentos de ciencia-ficción a las mejores revistas norteamericanas que se dedican al género. Algunos de mis sueños guajiros son ser mejor divulgador de la ciencia que Carl Sagan, ser escritor de ciencia-ficción más reconocido que Isaac Asimov, así como conocer todo el mundo y vivir la vida plenamente.

E-mail: romobonilla@yahoo.com.mx


Raúl Alejandro López Nevado

Nací en el año de Nuestro Señor Jesucristo de 1979, según el Calendario Gregoriano (digo todo esto para facilitaros el trabajo de arqueología), en un pueblecito de la zona metropolitana de Barcelona (una ciudad enclavada en el país llamado España, en el continente europeo de lo que se conoce como Tierra, el planeta originario). Pero todo esto no deja de ser un aspecto circunstancial de mi persona. Ya sé que para muchos de vosotros, acostumbrados a escoger desde el Limbo, si ésta es la palabra que empleáis ahora, el lugar de la Galaxia y el momento de la Eternidad más adecuado para vuestro nacimiento, esto puede sonar extraño; pero así era en mi época. Podía resultar un poco fastidioso, luego te tenías que pasar el resto de la vida convenciéndote de lo anecdótico de todas estas cuestiones que te habían venido dadas, tan ajenas a tu voluntad como tu altura o tu color de ojos (sí, ya sé que esto también os sorprende, mas os ruego que me concedáis un voto de confianza); pero os he de confesar que también tenía su encanto. Es cierto que en ocasiones podías caer en un lugar oscuro donde te cercasen los enemigos; pero también había muchas posibilidades de encontrarte con amigos cuya existencia ni siquiera hubierais podido prever con vuestros actuales métodos de computación de probabilidades.

De pequeño fui lector impenitente de todo libro de animales que llegara a mis manos. Entre Félix Rodríguez de la Fuente y Desmond Morris, llegué a Rudyard Kipling, primero y a Jack London, después. Con éste último descubrí, aunque mi memoria apenas me lo presente borrosamente, esa literatura mágica que en mis tiempos se llamaba ciencia ficción y que hoy debéis llamar, si no yerro, costumbrismo. Crecí entre letras, nunca me gustó mucho la tele, ese monstruo de mis días, me aburrían solemnemente los deportes y los concursos; pero disfrutaba como un enano, y nunca mejor dicho, con los documentales. Soy consciente de que los registros constatan que en mi época la mayoría de gente confesaba estos mismos gustos; pero en mi caso es cierto, apuré los documentales hasta descubrir COSMOS de un tal Carl Sagan que me emocionó como a media humanidad con la posibilidad del espacio. Llegado el momento, cayó en mis manos el primer libro de Isaac Asimov, y luego Tolkien, y luego el rol, y un puñado de amigos que nos reuníamos cada viernes, sábado y domingo para jugar. Con algunos años más, unos catorce, descubrí al gran E.A. Poe, y a la literatura de terror, aunque durante mucho tiempo me negué a leer, estúpida e injustamente por mi parte, a Stephen King, por considerarlo demasiado comercial y poco literario. Con esa edad, la misma, creo recordar en que vosotros tejéis la crisálida, tuve una vislumbre de lo que sería el Cielo. Fue apenas una mirada de la que con el tiempo se habría de convertir en mi mayor pasión, mucho más aún que el conocimiento, que no es poco.

Obvio los rápidos descubrimientos que se sucedieron hacia los dieciséis, vuestro momento de eclosión: llegaron Bradbury, y Simak, y Clarke, y Borges, y Cortázar, y Asimov de nuevo, mucho Asimov y mucho más. Creo que nada original, por otra parte, de seguro que en mi época hubo miles de jóvenes que se podrían haber identificado con mi experiencia, y con los que, de seguro me hubiera podido entender a las mil maravillas.

El tiempo pasó, y acabé licenciándome en filosofía, una disciplina ya antigua en mi época, que buscaba, quizá ingenuamente, la asunción de la Verdad por parte del hombre. Esto no tendría demasiada importancia, y no lo mencionaría, de no ser porque fue una de mis decisiones más voluntarias y meditadas, y pertenece, por tanto, al reino de lo que vosotros llamáis la realidad de la persona, y nosotros, más llanamente, llamábamos la personalidad.

Tras finalizar la carrera vagué durante casi un lustro física y espiritualmente, hasta que un día, la providencia me condujo al legendario Sitio de Ciencia Ficción, de Francisco José Suñer Iglesias. Siempre estaré agradecido a este caballero, y espero que el tiempo no borre estas palabras, por darme la primera oportunidad de mostrar públicamente algunas de mis ideas. Y éste es uno de los motivos por los que estoy aquí. Me temo que si alguno de vosotros, tal vez un erudito estudioso de la prehistoria tecnológica, ha estado leyendo esto ahora, no haya aprendido nada que no conociera ya por la monumental epopeya de Los Cantos del Sitio; pero sé que mi humilde persona debe de quedar necesariamente desdibujada al lado de los ilustres nombres que la forman, y tuve este instante de condescendencia con mi propio ego.

Raúl Alejandro López Nevado, febrero de 2006 Créditos