La Travesía
La Travesía EE. UU., 2016
Título original: The Crossing
Dirección: David Von Ancken, Rob Bowman, varios más.
Guión: Jay Beattie, Dan Dworkin, Michael Narducci, varios más.
Producción: Jay Beattie
Música: Robert Duncan
Fotografía: Brian Pearson, Thomas Yatsko
IMDb:
Reparto: Steve Zahn (Jude Ellis); Natalie Martinez (Reece); Tommy Bastow (Marshall); Rob Campbell (Paul); Rick Gomez (Nestor Rosario); Marcuis Harris (Caleb); Grant Harvey (Roy Aronson); Jay Karnes (Craig Lindauer); Simone Kessell (Rebecca); Kelley Missal (Hannah); Luc Roderique (Bryce Foster);
Comentarios de: Luis del Barrio

La idea es ya vieja como el comer. Allá en el futuro la cosa está muy mal y alguien inventa una máquina del tiempo para retroceder a épocas mejores con, eso si, un cierto grado de civilización. A nadie se le ocurre (al menos no lo recuerdo) retroceder a la Edad Media o al Neolítico, o incluso más atrás, aunque si lo pensamos bien el final de Galactica 2004 iba un poco por ahí.

Como precedentes tenemos Viajeros, Continuum, y por supuesto la fallida Refugiados, a la que parece bastante. Incluso Las crónicas de Sarah Connor pueden entrar en esta categoría de vuelta al pasado para arreglar/huir del futuro.

De lo que no hay duda para el espectador experimentado es que La travesía tiene muy poco de original y mucho de refrito. Incluso la situación laboral y personal del sheriff Jude (Steve Zahn), de la ciudad portuaria de Canaan en Oregón, es rutinaria, parecida a otros muchos policías con problemas con su pasado, tanto profesionales como familiares.

La historia comienza cuando Nestor (Rick Gomez), ayudante de Jude, se encuentra con el aviso del hallazgo de un cadáver en la playa. Avisa a su jefe y sin comerlo ni beberlo se encuentran con una auténtica invasión de extraños náufragos venidos de ninguna parte. Sin que los policías locales hayan superado el desconcierto, aparecen los federales comandados por la agente Emma Ren (Sandrine Holt) que se hace cargo de los aparecidos. Poco a poco van recabando testimonios y declaraciones y se encuentran con una realidad más desconcertante todavía. Dicen ser viajeros en el tiempo, de más de 150 años en el futuro, que huyen de una guerra que está devastando del mundo.

Ante lo extraño de sus declaraciones los refugiados son aislados en un campo de concentración no muy lejos del pueblo del sheriff. ¿Todos? ¡No! Reece (Natalie Martínez) ha sido rescatada por un pesquero y vaga por la comarca buscando a su hija Leah (Bailey Skodje), de la que se ha separado durante el viaje, pero Reece es algo más que la humana que aparenta ser, y la cosa se pone interesante. A partir de ahí todo son misterios, conspiraciones, y traiciones. La receta habitual de las series de misterio.

Natalie Martínez empieza a ser un poco gafe. Serie en la que participa, serie que se cancela casi por sorpresa. Ya le pasó con La Cúpula, con I-Land, con APB y Secretos y mentiras. ¿Culpa de ella? No creo, pero no deja de ser curioso, máxime en una serie como esta que, sin aportar una especial originalidad al mundo televisivo, es pasable. Cosas cien veces peores han tenido mejores resultados de audiencia y continuidad.

El problema de La travesía quizá sea que el espectador está un poco harto de series misteriosas. El chasco de Perdidos y la pléyade de series que la intentaron imitar han aburrido al público. No digo que no guste el misterio, sino que a la gente no le gusta que le tomen el pelo y no quiere misterios que tengan aspecto de no resolverse nunca.

En La Travesía se intenta no defraudar. Se dan las claves de lo que sucede desde el episodio piloto y si bien hay un buen montón de misterios supletorios, éstos tienen todos los visos de acabar por resolverse antes o después de forma satisfactoria. Incluso esta primera temporada, pese a los ganchos para darle continuidad con la segunda, tiene un final lo bastante cerrado como para no suponer un chasco para sus seguidores, pero está claro que no atrajo a la cantidad suficiente de público.

Quizá el problema es que la serie era tan predecible que ya desde el primer momento se intuía que ocurriría: el poli de pueblo enfrentándose al arrogante federal, el superhéroe salvando todas las dificultades casi sin problemas, el asfixiante ambiente de una comunidad cerrada y pequeña donde todo son conspiraciones y traiciones... También se hace un poco raro ver a un comediante nato como Steve Zahn en un papel tan serio, y eso desconcierta un poco.

El caso es que, pese a su falta de originalidad, su casi docena de episodios se pueden ver sin sentir vergüenza ajena, puede que no mereciera prolongarse mucho en el tiempo, pero si al menos otra mini temporada para resolver todas las incógnitas que se dejaron abiertas.

© Luis del Barrio, (718 palabras) Créditos