The Feed
The Feed Inglaterra, 2019
Título original: The Feed
Dirección: Dirección: Tinge Krishnan, Misha Manson-Smith, varios más.
Guión: Nick Clark Windo, Michael Clarkson, Rachel De-Lahay, varios más.
Producción: Channing Powell
Música: Jon Opstad
Fotografía: Eben Bolter
IMDb:
Reparto: David Thewlis (Lawrence Hatfield); Michelle Fairley (Meredith Hatfield); Guy Burnet (Tom Hatfield); Jeremy Neumark Jones (Ben Hatfield); Nina Toussaint-White (Kate Hatfield); Jing Lusi (Miyu Hatfield); Shaquille Ali-Yebuah (Danny); Osy Ikhile (Max); Simran Kaur (Patient); Chris Reilly (Gil Tomine); Clare-Hope Ashitey (Evelyn Kern);
Comentarios de: Luis del Barrio

The Feed nació como la adaptación de libro Nick Clark Windo del mismo título para Amazon Prime Video, en un descarado intento de emular él éxito de Black Mirror. Al menos por el grado de cosas raras y paranoia que transitan por los episodios, lo consigue.

El Feed es un sistema global al que toda la humanidad está conectada, excepto unos bravos resistentes que se oponen a implantarse el dispositivo que enlaza directamente el cerebro con la red global. Ésta fue diseñada por el ingeniero Lawrence Hatfield (David Thewlis) que además explota el invento desde su empresa. Le secunda su esposa Meredith (Michelle Fairley) como directora ejecutiva y su hijo Ben (Jeremy Neumark Jones) también alto ejecutivo de la misma. Lawrence y Meredith tienen otro hijo, Tom, (Guy Burnet), el verso suelto. Ya de por si todo lo que rodea a la familia es bastante enfermizo. Tom no quiere saber nada del negocio de sus padres y está bastante alejado de ellos y su hermano, estudió psicología y trabaja rehabilitando a jóvenes adictos al Feed, porque, efectivamente, se ha convertido en una adicción de la que en muchos casos es difícil salir. Casado con Kate (Nina Toussaint-White) la pareja tampoco atraviesa una temporada fácil puesto que la actitud de Kate hacia el Feed tampoco es muy positiva.

Ben tampoco es muy feliz, a la sombra de sus padres, que se comportan la mayor parte del tiempo como dos psicópatas insensibles, pasa el tiempo resolviendo pequeños problemas de la empresa y usando el Feed de forma... creativa ya que sigue obsesionado con Miyu (Jing Lusi), su ex a la que acosa de forma retorcida.

La relación entre Lawrence y Meredith tampoco es nada espectacular, Lawrence es un genio ensimismado y egocentrista mientras que Meredith ejerce de estricta gobernanta en lo que respecta al funcionamiento de la empresa, pero con una enorme sensación de abandono y soledad en lo que respecta a su vida conyugal.

Con una familia tan poco convencional al frente, ocurre lo peor. El Feed empieza a dar problemas y sucesivos fallos provocan que muchos clientes se vean envueltos en situaciones bastante desagradables. Todas las sospechas se dirigen hacia una intrusión en el sistema, lo que despierta el pánico entre los Hatfield, puesto que es algo desastroso a nivel comercial, y en el gobierno, ya que el Feed se ha convertido en algo más que un mero entretenimiento.

La intención de Windo al escribir el libro era cristalina, poner sobre el tapete el ingente poder que los Amazon, los Whatsapp, los Google, los Facebook, etc., etc., han adquirido con el tiempo, y la cada vez mayor dependencia hacia ellos. Lawrence Hatfield es igualmente un trasunto de Jeff Bezos, Mark Zuckerberg o Elon Musk, genios precoces que levantaron sus imperios de prácticamente la nada, pero que a la vez de tanto mirar hacia arriba han acabado por desconectarse del mundo y concentrarse en su trabajo y sus proyectos.

La serie (supongo que también el libro) está llena de moralina al respecto, acerca de cómo esa desconexión de la realidad lleva a deshumanizar a nuestros semejantes, convirtiéndolos solo en un contacto más al que, en apariencia, se puede eliminar solo con bloquearlo o borrarlo. Tampoco ahorra esa moralina a la hora de advertir sobre la tecnología usada sin control, y los caminos que se pueden transitar cuando la ética y la moral se dejan de lado con tal de dar un paso más.

La producción en si resulta un tanto extraña. Supongo que por la necesidad de darle una ambientación vagamente futurista, ya que se supone que transcurre en un futuro próximo, se optó por interiores minimalistas y decoraciones simples, muy setenteros al menos en lo que respecta al ambiente empresarial, mientras que el resto de localizaciones (exteriores, viviendas) son bastante corrientes, a excepción quizá de la propia mansión de los Hatfield que sigue esa línea simple y fría. La extrañeza la da esa decoración futu-retro mezclada con dispositivos más modernos y escenarios vulgares. Pero no termina de funcionar, al menos a mi se me ha hecho poco atractiva.

La narración, no obstante, si que mantiene la tensión, desarrollándose como una serie policiaca tradicional, con sus buenos, sus malos y alguna que otra sorpresa adicional.

No es una serie que tenga grandes momentos ni la acción sea su santo y seña, aunque tiene algunos momentos ciertamente agitados. El único pero que se puede poner es que cada episodio dura casi una hora, y eso puede llegar a hacerse un tanto pesado cuando los conflictos de la familia Hatfield hacen presencia, pero son solo diez capítulos, que además culminan con un final bastante coherente, así que sin ser una de esas series que pase a la historia de la ciencia-ficción tampoco aburrirá si se decide su visionado.

© Luis del Barrio (798 palabras) Créditos