
Conductos cilíndricos que permiten acceder a los sistemas internos de una nave estelar. Están distribuidos por todo el navío, y sus accesos se encuentran generalmente en los corredores. Tienen un diámetro de metro y medio y su longitud depende de la sección de la nave en que se encuentren. Muchos de ellos están comunicados entre sí, llegando a formar una intrincada red de pasadizos que recorren los lugares más inaccesibles de la unidad. Su número varía en función del tamaño y complejidad del navío. Las estaciones espaciales están equipadas con conductos similares.
En la imagen, el ingeniero jefe Scott realizando una reparación de emergencia en el interior de un tubo jefferies.