
El sistema de escudos deflectores constituye la principal defensa pasiva de una nave estelar. Se trata de una serie de campos de fuerza de intensidad regulable, capaces de proteger el casco, aunque hasta cierto punto, del fuego hostil.
Los escudos son generados por el reactor M/AM de la nave, y emitidos por una serie de rejillas situadas en lugares determinados del fuselaje. Su eficiencia depende, como resulta obvio, del tamaño de la nave que los integre. Una clase Galaxy tendrá un sistema de escudos mucho más complejo y potente que una clase Oberth.
Tipos de escudos
Existen dos tipos principales de escudos, a saber: Deflectores de navegación y de combate.
Deflectores de navegación
Son los que siempre permanecen activados, mientras la nave está surcando el espacio. Su función primordial es proteger la unidad del impacto de objetos que floten libremente en el vacío espacial. Un campo deflector de bajo nivel se extiende alrededor del navío, creando un campo estático que es suficiente para desviar partículas subatómicas, polvo espacial, etcétera. Existe un segundo deflector de navegación, más potente, cuyo eje se encuentra alineado con la proa, esto es, en la dirección de vuelo. La misión de este deflector, de mucho mayor alcance, es interceptar y desviar los objetos macroscópicos que puedan encontrarse en la derrota de la nave. Junto con este rayo deflector se proyectan también las emisiones de los sensores de largo alcance.
Deflectores de combate
En algunos casos, los deflectores de navegación son suficientes para proteger a un navío estelar de descargas de armas como los láseres empleados por algunas civilizaciones poco avanzadas. Sin embargo, en situación de peligro se activan los escudos de combate, que pueden funcionar con distintos niveles de potencia, según sea la naturaleza de la amenaza a la que deba hacerse frente.
Estos poderosos campos de fuerza, una vez activados, proporcionan al navío una considerable capacidad de resistencia frente al fuego enemigo, aunque no lo hacen completamente invulnerable. No obstante impiden, en buena medida, que el fuselaje sufra impactos directos, lo que resultaría catastrófico. Y cuando la potencia del fuego recibido es tal que el casco recibe impactos directos, sus efectos son considerablemente atenuados por la acción de los escudos.
Para defenderse de un ataque se emplean proyectores phaser y torpedos fotónicos o cuánticos. Pero los deflectores de combate actúan en doble dirección; es decir, que ofrecen idéntica resistencia desde el exterior hacia la nave como desde la nave hacia el exterior. Por lo tanto, para que el navío pueda utilizar sus armas contra el agresor, el ordenador central controla una serie de ventanas
de los escudos, situadas frente a los puntos de fuego, que pueden abrirse y cerrarse en cuestión de segundos, permitiendo que la nave pueda disparar a través de los deflectores de combate. En los deflectores de navegación también pueden abrirse microventanas
similares para facilitar el empleo de los sensores, debido a que éstos, sobre todo los científicos, están casi constantemente en funcionamiento.
Cuando una nave tiene activados los escudos de combate, subidos
en el argot de la Flota Estelar, los transportadores no pueden operar. Sin embargo, se puede intentar utilizar alguna de las ventanas
de disparo para canalizar el rayo transportador, pero los oficiales de transportación prefieren no hacerlo, pues es una operación que requiere de complejos cálculos y muy arriesgada, sobre todo en situación de combate.
La aparición de la amenaza Borg obligó a la División de Ingeniería de la Flota a diseñar nuevos sistemas de escudos más eficientes. Como los Borg poseen una altísima capacidad de adaptación, siendo capaces de anular la efectividad de los escudos de una nave una vez que han encontrado la frecuencia en la que funcionan, se ha optado por hacer fluctuar la modulación de los deflectores constantemente, de forma que varíen de frecuencia de funcionamiento varias veces por minuto. Esta estrategia ha resultado bastante efectiva en la práctica, por lo que los sistemas de escudos de todas las unidades de la Flota han sido modificados en ese sentido. También se ha aumentado la potencia y efectividad de los deflectores de batalla de los cruceros ligeros y medios, así como los de las lanzaderas, en especial las de la serie Runabout
.
La ubicación de las rejillas de emisión de los escudos deflectores varía de una a otra nave, según sea su configuración. En una unidad de la clase Galaxy, por ejemplo, existen seis de estas rejillas, y el escudo proyectado por ellas cubre una sección del casco, de forma que toda la nave queda envuelta por esa especie de concha protectora.
La tecnología de los campos de fuerza no deja de avanzar, de manera que los navíos de la Flota Estelar cada vez disponen de sistemas de escudos más eficientes. Se habla incluso de la posibilidad de crear un poderosísimo deflector, capaz de cubrir en caso necesario todo un planeta. Pero eso entra en el campo de la especulación científica, ya que tal proyecto generaría muchos problemas técnicos para los que todavía no se han hallado soluciones prácticas.