Crucero medio clase Challenger
Crucero medio clase Challenger
Crucero medio clase Challenger

Si por algo pasó a la historia este modelo de nave estelar es por su sección de disco, que dio tan buenos resultados que posteriormente se emplearía en los navíos de las clases Galaxy y Nébula, aunque con un tamaño mayor y algunas modificaciones. Este fue uno de los diseños que la División de Ingeniería de la Flota Estelar concibió para reemplazar a las unidades de la venerable clase Miranda. Pero las Challenger, aunque se construyeron en gran cantidad, nunca lograron desplazar del todo a las Miranda. A pesar de que sus primeras unidades aparecieron a mitad del siglo XXIII, las Miranda estaban tan bien diseñadas que se convirtieron en uno de los modelos más longevos de nave estelar.

Los cruceros medios de la clase Challenger se utilizaron para probar empíricamente una nueva configuración de las nacelas factoriales. En 2343 se había botado la USS Niagara, nave en la que, por primera vez, se habían montado tres barquillas. Esta unidad funcionó aceptablemente, pero no respondió a las expectativas puestas en ella. Los diseñadores de la Flota no se desanimaron y siguieron trabajando en navíos con más de dos nacelas, pues la veterana clase Constellation, que llevaba cuatro, había dado excelentes resultados. Al mismo tiempo, deseosos de encontrar una configuración que permitiera aprovechar más eficientemente los campos subespaciales que las naves estelares usan para su propulsión, decidieron probar a cambiar la posición de las barquillas. Así pues, en el modelo Challenger éstas, en vez de situarse a babor y estribor de la popa, fueron ensambladas verticalmente.

Tras las primeras simulaciones informáticas, la flamante Challenger realizó un vuelo de prueba, demostrando que con las nacelas superpuestas su centro de gravedad era más estable, además de mejorar sensiblemente su maniobrabilidad cuando navegaba con los motores de impulso, es decir, a velocidades sub-luz. Pero en velocidad factorial no se apreció ninguna mejora en su rendimiento, y a todos los efectos se comportaba como una nave con la configuración de barquillas estándar. Así pues, se optó por no realizar más pruebas, ya que, a pesar de todo, el nuevo modelo de navío se adaptaba bien a los parámetros de servicio de la Flota Estelar. Se inició por tanto la producción de las Challenger, que a lo largo de los años totalizaría nada menos que 42 unidades, la mitad de las cuales todavía están en activo.

Datos técnicos

Dimensiones

  • Eslora: 392 metros.
  • Manga: 265 metros.
  • Puntal: 114 metros.

Masa

  • 1.900.000 toneladas métricas

Planta motriz

  • 1 núcleo de curvatura estándar.
  • 2 unidades de impulso.

Velocidad

  • Crucero: Factor 6.
  • Máxima: Factor 9´2.

Armamento

  • 3 bancos de phaser tipo VII.
  • 2 lanzadores de torpedos fotón, uno a proa y otro a popa.

Dotación

  • 300 tripulantes.
© Antonio Quintana Carrandi,
(441 palabras) Créditos