Comunicaciones subespaciales

Se basan en el mismo principio que el motor de curvatura. Mediante un haz de plasma de alta energía, se crea una distorsión subespacial que en la práctica se propaga igual que un campo electromagnético. El campo de deformación así creado envuelve una minúscula porción de espacio normal, en cuyo interior viaja la transmisión propiamente dicha, sea ésta de audio, vídeo o de flujo de datos. La distorsión se desplaza a velocidades factoriales, es decir, muy superiores a la de la luz. El gasto de energía es proporcional a la distancia que deba recorrer la señal hasta llegar a su receptor.

A mediados del siglo XXII, cuando la humanidad terrícola comenzó a explorar la galaxia, una de las funciones primordiales de las naves estelares terrestres, como por ejemplo la Enterprise NX-01 del capitán Archer, fue la de jalonar las rutas espaciales con satélites artificiales diseñados para amplificar las transmisiones subespaciales que captaban, reexpidiéndolas luego a su punto de destino con más potencia. Los primeros amplificadores de señal subespacial fueron los de la serie Echo, de los cuales había más de un millar en servicio en el año 2200. A medida que la humanidad se extendía por la galaxia, las funciones de estos satélites fueron asumidas por las estaciones espaciales y las grandes bases estelares que la UFP fue estableciendo en el cuadrante Alfa. No obstante esto, siguen empleándose versiones actualizadas de los primitivos satélites Echo, sobre todo en sectores poco explorados del espacio profundo.

Las transmisiones subespaciales, aunque muy rápidas, no lo son tanto como algunas de las naves más avanzadas, por lo que si éstas se encuentran muy adentradas en las profundidades del espacio, lejos de una base estelar o estación espacial de la Federación, las comunicaciones no pueden ser instantáneas. A pesar de los grandes avances en el campo de la transmisión subespacial, y de la existencia de centenares de bases estelares y estaciones espaciales capaces de amplificar la señal, todavía en el año 2268 el mensaje enviado por la USS Enterprise de Jim Kirk, que se encontraba en la Zona Neutral romulana (El incidente del Enterprise), necesitaba dos semanas para llegar hasta la base federal más próxima. Así pues, la comunicación instantánea por onda subespacial entre dos puntos muy alejados de la galaxia, sólo es posible si entre ellos existen suficientes estaciones de amplificación, sean éstas instalaciones espaciales, bases estelares o satélites de comunicaciones.

Los comunicadores personales y otros aparatos similares, como los transmisores de los trajes de vacío, se basan en el mismo principio de funcionamiento.

© Antonio Quintana Carrandi, (421 palabras) Créditos