
Uno de los vehículos espaciales más sencillos. Llamada también lanzadera de puerto, se trata de una navecilla de 5 metros de eslora, diseñada para ser empleada casi exclusivamente como transporte de personal en instalaciones espaciales. Puede transportar un máximo de diez personas. Está equipada con una sencilla unidad de impulso y opera siempre a velocidades reducidas, ya que está pensada para desplazamientos relativamente cortos. Es el vehículo ideal para inspeccionar in situ las naves que se están construyendo en los astilleros orbitales. La versión estándar carece de asientos, aunque posteriormente algunas unidades serían equipadas con ocho cómodas butacas. La escotilla de acceso está situada a popa, de forma que, maniobrando marcha atrás, la cápsula pueda acoplarse a las escotillas de las estaciones espaciales. Así mismo, todas las naves de la Flota Estelar tienen cierto número de escotillas para permitir el acoplamiento de éstas cápsulas. Diseñadas y construidas en el siglo XXIII, la sencillez y funcionalidad de estas navecillas facilitó que siguieran en servicio durante más de un siglo. En la foto, una cápsula de transporte de personal acoplada a una sección de una estación orbital.