ELAAN DE TROYIUS
Star Trek TOS: ELAAN DE TROYIUS EE. UU.,
Título original: Star Trek TOS: Elaan Of Troyius
Dirección: John Meredith Lucas
Guión: John Meredith Lucas
Producción: Gene Roddenberry y Fred Freiberger
Música: Alexander Courage y Fred Steiner
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 44 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (KirkI); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); George Takei (Sulu); Walter Koenig (Chekov); Majel Barrett (Chapel); France Nuyen (Elaan); Jay Robinson (Petri); Tony Young (Kryton)
Temporada: 3, Episodio: 13

Sinopsis

Fecha estelar 4372.5. La Enterprise debe llevar a Elaan, dolhman de Elas, al planeta Troyius, donde deberá unirse en matrimonio con el Rey de ese mundo para poner fin a largas décadas de guerra interplanetaria. Pero Elaan, una mujer muy rebelde y de fuerte carácter, se niega, provocando graves conflictos con el embajador de Troyius, Petri. Para acabar de complicar la situación, un crucero de guerra klingon acecha a la Enterprise, que además ha sufrido graves daños en su sistema de propulsión, provocados por uno de los guardias de Elaan.

Kirk y los diplomáticos
Kirk y los diplomáticos

En ELAAN DE TROYIUS se presenta una situación que se ha dado mucho a lo largo de la historia: la de dos estados enfrentados que, para intentar solucionar las cosas, acuerdan un matrimonio de conveniencia entre dos de sus figuras más prominentes. Los planetas Elas y Troyius llevan mucho tiempo en guerra, y a pesar de que, comparada con la de la Federación, su tecnología es atrasada, el conflicto bélico amenaza con provocar la destrucción de los dos mundos. Así pues, y bajo los auspicios de la UFP, interesada en asegurar la estabilidad de ese sector galáctico, que ambicionan los klingon, los gobiernos de Troyius y Elas acuerdan un enlace de estado entre el Rey del primer planeta y la dolhman del segundo. Pero la dolhman, a pesar de verse obligada a acatar la decisión del consejo elasiano, no está por la labor, y desde el primer instante demuestra su rebeldía ante lo que considera un ultraje. No obstante, y aunque en determinados momentos pueda parecer lo contrario, no debe de tener mucho poder real, a pesar de su alta cuna, porque todo indica que no le queda más remedio que obedecer a su gobierno.

Elaan es, además, una mujer egoísta, altiva y caprichosa. Es obvio que durante toda su vida se le han concedido hasta los caprichos más insignificantes, y que siempre ha hecho su santa voluntad, por lo que verse forzada a casarse con un troyiano debe saberle a cuerno quemado. Y ya desde su primera aparición, en la sala del transportador, demuestra ser una persona con la que va a ser muy difícil tratar.

A Kirk no le hace ninguna gracia la misión que le ha caído en suerte, pero está dispuesto a llevarla a cabo satisfactoriamente. Incluso, atendiendo a los ruegos del embajador Petri, que confiesa necesitar más tiempo para domesticar a semejante monstruo, se aviene a utilizar sólo una pequeñísima fracción de la velocidad que puede alcanzar la Enterprise, lo que deja no poco perplejo al pobre Scotty.

Petri, ante los desplantes de la indomeñable mujer, está a punto de tirar la toalla. Un consejo de Kirk le anima a enfocar el problema de otra forma, con el resultado de que la dolhman acaba por apuñalarle. En tal situación, a Jim no le queda otra que coger el toro por los cuernos y hacerse cargo de la irascible Elaan, a la que intentará educar. Pero el capitán ignora que las mujeres elasianas pueden segregar, a través de sus glándulas lacrimales, una sustancia bioquímica que, en contacto con la piel, provoca una estimulación brutal de la testosterona y hace que el hombre que ha tocado sus lágrimas quede como prendado irresistiblemente de tales hembras. En un momento del episodio, cuando Petri se encuentra convaleciente en la enfermería, el troyiano comenta esta peculiaridad de las féminas elasianas, y añade que no existe antídoto conocido para el efecto de dicha sustancia, aunque los hombres de Elas llevan siglos buscándolo infructuosamente. Claro que los elasianos, aparte de su evidente atraso en todos los campos respecto de la Federación, no poseen la brillantez de mi admirado McCoy. En cuanto Spock y él se dan cuenta de que Jim se encuentra afectado por las lágrimas de la pérfida Elaan, Bones no cejará en su empeño por desarrollar un antídoto eficaz contra ellas, que permita al capitán volver a ser el que era. Huelga decir que McCoy lo consigue, pero para entonces Jim, sobreponiéndose a esa especie de hechizo de Elaan, ha logrado resolver la situación. Y es que, como comenta Spock al final del episodio, incluso las lágrimas de una mujer elasiana no son tan fuertes como el sentido del deber y el amor que James Kirk siente por su querida Enterprise. Ha bastado que su amada nave esté en peligro, para que Kirk volviera a ser el eficiente capitán que siempre ha sido.

Star Trek es una serie culta, que en ocasiones bebe de las fuentes de la literatura universal. ELAAN DE TROYIUS está parcialmente inspirado en LA FIERECILLA DOMADA, de William Shakespeare, con Elaan haciendo de Khaterina y Kirk como el inefable Petruchio que trata de amansar a la fiera. Claro que Elaan es incluso mucho peor que Khaterina, pues no sólo es malcriada y violenta, sino que demuestra poseer instintos asesinos. La segunda referencia culta de este episodio la tenemos en el título, evidente juego de palabras que hace referencia a Helena de Troya. Las similitudes entre la leyenda clásica y el capítulo que nos ocupa acaban ahí, ya que si el papel de Helena consistió en provocar una guerra entre Grecia y Troya, el de Elaan, por el contrario, es el de que dos planetas acuerden la paz.

Elaan la soberbia
Elaan la soberbia

También tenemos en este episodio una referencia cinéfila incuestionable: la tremenda bofetada que Elaan le propina a Kirk, y que éste, faltaría más, le devuelve. La escena nos remite a la memorable castaña de GILDA (ídem, Charles Vidor, 1946). En HIJO DE UN JEFE, de la segunda temporada, es McCoy quien debe emular a Glenn Ford para ganarse el respeto de la altiva Eleen.

A pesar de encontrarnos al inicio de la tercera temporada, que se caracterizó por un tremendo recorte presupuestario, en este episodio vemos por vez primera una nave klingon, en concreto un crucero de batalla de la clase D-7. Los efectos especiales que le muestran surcando el espacio están magníficamente resueltos.

El apartado de vestuario es notable, ya que Elaan luce nada menos que cuatro modelos, creados exclusivamente para ella por William Ware Theiss. France Nuyen era una hermosísima actriz, poseedora de un exótico atractivo sensual que casaba muy bien con el rol que le tocó interpretar. Theiss, con poco dinero y muchísimo talento, diseñó cuatro atuendos para ella, que se amoldaban con naturalidad a las curvas de su cuerpo, resultando sensuales y de buen gusto al mismo tiempo.

ELAAN DE TROYIUS se benefició del hecho de que, tanto guionista como director, eran la misma persona, lo que sin duda contribuyó a unificar sólidamente el conjunto. En mi modesta opinión, cuando un realizador debe trabajar sobre las ideas de otro, aunque trate de adaptarse al guión lo mejor posible, es inevitable que, consciente o inconscientemente, interprete el texto a su manera. En este caso, Lucas­ trabajó sobre su propio libreto, lo que le dio unos márgenes de confianza notables, y gracias a ellos ELAAN DE TROYIUS es uno de los episodios más perfectos de la última temporada de TOS.

Una última consideración sobre el personaje de Elaan: Jim Kirk siempre ha sido un galán, pero muy pocas veces se ha enamorado. La dolhman, aunque en algunos pasajes pueda parecer lo contrario, jamás será uno de los grandes amores del capitán. Su comportamiento con ella se debió a las malas artes de la mujer, que empleó sus lágrimas para sojuzgarle y ponerle a sus pies. Lo que Jim sintió por Elaan, y perdóneseme por utilizar una expresión tan cruda y vulgar, era simple encoñamiento. Pero al final, cuando, poco antes de ser transportada a Troyius, Elaan le pregunta a Jim si la recordará, el buen trekkie no puede evitar preguntarse si la dolhman ha caído en su propia trampa, si no se habrá enamorado de Kirk. En todo caso, daría lo mismo, porque en circunstancias normales, nuestro admirado capitán jamás podría amar a una mujer como Elaan.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.312 palabras) Créditos