
Raza humanoide originaria del planeta Vulcano, del sistema estelar 40 Eridani. Primera especie alienígena en tomar contacto con los humanos, fueron junto con estos los artífices de la Unión Federal de Planetas.
En su remoto pasado, los vulcanos eran una raza belicosa, que estuvo a punto de extinguirse a causa de las interminables guerras que enfrentaron durante siglos a las primitivas tribus de su mundo. En aquel delicado momento de la historia vulcaniana surgió la figura de Surak, líder espiritual que desarrolló una filosofía basada en la lógica y la anulación de los instintos agresivos y otras pasiones animales. Las enseñanzas de Surak encontraron eco entre la mayoría de los vulcanos, conscientes de que debían evolucionar si no querían acabar exterminándose entre sí. El proceso duró casi dos siglos, pero fue coronado con el éxito y Surak vivió lo suficiente para ver culminada la obra de su vida. Sin embargo, algunas tribus, orgullosas de sus linajes guerreros, se negaron a seguir a Surak y emprendieron el camino del exilio a bordo de unas pocas naves espaciales. Estos antiguos disidentes vulcanianos serían los fundadores del imperio romulano.
Las características más notables de los miembros de esta especie son sus rasgos angulosos, sus cejas finas y arqueadas y sus pabellones auditivos, estilizados y puntiagudos. La sangre de los vulcanos, basada en el cobre y no en el hierro como la de los humanos, es verde. Debido a esto, la piel de estos seres suele presentar un tono entre verdoso y amarillento. De todas formas, en esta especie se dan tantas diferencias de pigmentación cutánea como entre los terrícolas, por lo que no es extraño encontrarse, por ejemplo, con vulcanianos negros. Dado que su planeta posee un clima tórrido, estos seres soportan mal las bajas temperaturas.
Dotados de una fortaleza física increíble, los vulcanianos difieren de la mayoría de los humanoides hasta en su comportamiento sexual. Los individuos de esta especie sólo se aparean una vez cada siete años, durante el periodo fisiológico conocido como Pon Farr. Durante esta fase, aumentan exponencialmente los niveles de hormonas masculinas y de adrenalina, y si el individuo no se aparea en el plazo de unos días, las tremendas tensiones físicas y psíquicas pueden provocar su muerte. El Pon Farr, común para ambos sexos, afecta más intensamente a los varones.
Tanto los vulcanos como sus primos romulanos poseen un párpado interno opaco, que se cierra instintivamente ante una luz demasiado intensa. Así mismo, y a diferencia de los romulanos, los vulcanos están dotados de ciertas capacidades telepáticas, desarrolladas a lo largo de siglos de evolución. Otra característica de esta especie es su dilatada longevidad. Los vulcanianos pueden vivir hasta doscientos cincuenta años terrestres, no siendo raros los casos de individuos que han alcanzado los trescientos.
Por sus extraordinarias cualidades —mente fría y analítica, rígida disciplina lógica y ausencia de emociones— los vulcanos destacan en las ciencias, y de hecho la mayoría de los oficiales científicos de la Flota Estelar pertenecen a esta raza.