Star Trek TAS
LA SERIE ANIMADA
por Antonio Quintana Carrandi
Intro de la serie

En 1972, y gracias a sus continuas reposiciones, Star Trek, cancelada en 1969, se había convertido en una de las series más populares de la televisión. Aprovechando la coyuntura, Gene Roddenberry empezó a pergeñar una nueva tanda de episodios, al tiempo que presionaba a los directivos de la Paramount para que dieran vía libre a una nueva serie. Los numerosos fans requerían el regreso de Star Trek a la pequeña pantalla, una exigencia que el Gran Pájaro de la Galaxia estaba más que dispuesto a atender. Pero a pesar de la enorme difusión que había alcanzado TOS, en la Paramount no acababan de verlo claro. Los costes de producción de una serie de acción real eran muy elevados, y los asesores financieros del Estudio hicieron cuanto estuvo en sus manos para bloquear el proyecto. Roddenberry luchó con todas sus fuerzas, pero fue en vano. Los criterios económicos acabaron imponiéndose y la nueva producción, con la que soñaban Gene y legiones de trekkies, fue rechazada.

Sin embargo, cada vez había más fans de Star Trek, y la división televisiva de la Paramount le propuso a Roddenberry la realización de un serial de dibujos animados. Como a falta de pan, buenas son tortas, Gene accedió, pensando que, si la animada tenía éxito, tal vez el Estudio se replanteara la idea de rodar una continuación de la serie original. La Star Trek dibujada estaba a punto de nacer.

Paramount subcontrató la producción a la afamada compañía Filmation Associates, especializada en dibujos animados y muy bien valorada en la industria televisiva. Lou Scheimer era su presidente. Tras reunirse con varios de los asesores de la empresa, decidió que lo mejor sería realizar un Star Trek completamente nuevo y retrospectivo. Quería rodar una serie sobre las vivencias de Kirk y los suyos en sus años de academia, pues creía que, si los protagonistas eran adolescentes, el programa tendría más aceptación entre los jóvenes. Paramount estuvo de acuerdo, pero Roddenberry se opuso, y como era el propietario de los derechos por aquel entonces, se salió con la suya. Scheimer recurrió a los directivos del Estudio y, según parece, éstos intentaron apartar a Roddenberry de la producción ofreciéndole una considerable suma de dinero. Pero Gene no dio su brazo a torcer. Star Trek era la creación de su vida y no estaba dispuesto a renunciar a su control. Paramount y Filmation tuvieron que ceder, pero, tiempo después, la compañía de dibujos animados desarrollaría una serie propia, titulada Space Academy, y basada en la idea de Scheimer, aunque, como es lógico, sin ninguna referencia explícita a Star Trek.

Roddenberry, que deseaba preservar el espíritu clásico de Star Trek, ejerció funciones de asesor ejecutivo y el proyecto se puso en marcha. Como se pretendía realizar un producto de calidad similar a la de TOS, fueron contratados algunos de los guionistas de aquella, entre ellos D. C. Fontana, David Gerrold, Howard Weinstein, Stephen Kandel y hasta el afamado Larry Niven. Estos profesionales desarrollaron un trabajo estimable, y tres o cuatro de ellos escribieron los mejores guiones jamás creados para una serie de dibujos animados.

Scheimer, decidido a promocionar la producción adecuadamente, aprovecho para darla a conocer en una Convención Trek celebrada en agosto de 1973. Describió los distintos procesos que se estaban realizando para desarrollar una Star Trek dibujada de calidad. En líneas generales, sus explicaciones causaron muy buena impresión a los fans. El hecho de que Roddenberry ejerciera de asesor ejecutivo, que se hubiera contratado a muchos guionistas de TOS y que Fontana supervisara los guiones, más el innegable prestigio de Filmation Associates, presagiaba que se trataría de una producción de calidad. Los trekkies de la época se mostraron entusiasmados con la idea, y esperaban la nueva Star Trek con ansiedad.

Pero cuando comenzó a emitirse la primera temporada, el 8 de septiembre de 1973, con el episodio MÁS ALLÁ DE LA ESTRELLA MÁS LEJANA, a muchos se les vino el alma al suelo. Conforme se fueron emitiendo los restantes capítulos, la mayoría de los aficionados se mostró más y más crítica con una producción que daba muchísimo menos de lo que parecía prometer. En apenas unos meses, los trekkies pasaron de esperar con ilusión La Serie Animada (The Animated Serie, TAS en adelante) a denostarla abiertamente. ¿Qué había ocurrido para que los fans reaccionasen así?

Simplemente, que Filmation, sin duda siguiendo instrucciones de la Paramount, había reducido drásticamente el presupuesto para TAS, con lo cual mermó considerablemente la calidad de la misma. Aunque el personal de animación era muy competente, y estaba dirigido por un experto en dibujos animados de la talla de Don Christianson, no podía hacer virguerías con la financiación disponible, y, en consecuencia, el mayor enemigo de TAS fue el mismo que siempre representó una seria amenaza para TOS: la precariedad económica.

Por otra parte, el equipo de animadores y dibujantes de Filmation, sin duda formado por grandes profesionales, trabajaba de forma un tanto rutinaria. Estaban acostumbrados a trabajar en lo que podríamos denominar el estilo Filmation, caracterizado por la realización de dibujos demasiado planos y estáticos. Si bien esto era lo normal en las series animadas de los años 70, la Star Trek dibujada, por sus especiales características y por basarse en una serie televisiva de acción real, demandaba más calidad visual, una animación más lograda y algo de originalidad. Pero, en parte por la carencia de un presupuesto adecuado, en parte por la dejadez de los dibujantes y animadores, TAS acabó por parecerse a las restantes producciones televisivas de dibujos animados. Es decir, que carecía de la calidad artística necesaria para dimensionar las figuras y dotarlas de movimientos realistas. Como consecuencia de ello, la movilidad de los personajes era muy limitada, incluso menos que la justa, y las escenas de acción quedaban simplemente risibles. El parecido de los personajes principales con los actores de TOS era notable, pero su color y su constitución, absolutamente planas, dejaban mucho que desear, ya que carecían de dimensión y de sombra. Algo más de suerte hubo con los fondos, que tenían bastante profundidad y un inequívoco aire pulp.

Siendo como era una serie de dibujos animados, en la que no se precisaba recurrir a elaboradas maquetas y complejos efectos especiales, se podría haber conseguido un mayor despliegue visual, pero no fue así, no sé si por razones presupuestarias o porque los ilustradores no estaban por la labor. Los dibujos de la Enterprise eran estupendos, no así los de otras naves aparecidas en la serie, demasiado esquemáticos a mi juicio. A excepción de los correspondientes a las lanzaderas, que dejaron de ser los vehículos cúbicos de TOS para adquirir una apariencia más aerodinámica y realista.

La tripulación animada
La tripulación animada

Para las voces de los personajes estaba previsto recurrir a los actores originales de la serie, pero hubo problemas de presupuesto y se decidió prescindir de algunos. Así, Scheimer pretendía que James Doohan y Majel Barrett, además de doblar a sus personajes de Scotty y la enfermera Chapel, pusieran voz a Sulu y Uhura respectivamente. Pero Leonard Nimoy se negó a firmar si no se contrataba también a George Takei y Nichelle Nichols. Scheimer accedió de mala gana, pero advirtiendo que Walter Koenig tendría que quedar fuera del proyecto, con el fin de ahorrar algo de dinero, así que el personaje de Chekov no aparecería en TAS. De todas formas, a Koenig se le ofreció, en compensación, escribir el guión de un episodio. De esta manera, Walter se convirtió en el primer actor de Star Trek que escribía un argumento para la franquicia.

TAS se emitió en USA en el canal NBC TV los sábados a las 10:30 de la mañana, con un par de cortes publicitarios por episodio. La primera temporada constó de dieciseis capítulos, emitidos entre el 8 de septiembre de 1973 y el 12 de enero de 1974. La segunda, de sólo seis episodios, fue emitida del 7 de septiembre al 12 de octubre de 1974. El episodio MÁS DOLOROSO QUE EL DIENTE DE LA SERPIENTE, de esta segunda temporada, ganó un premio Emmy por la mejor presentación dramática en serie infantil.

A pesar de su relativo éxito, un sector de los aficionados no la acogió bien. De todas formas, es una parte más del vasto universo de ficción Trek, y podemos considerarla canónica no sólo porque Roddenberry estuviera detrás de su creación, sino también porque estableció hechos hoy considerados normales en Star Trek. Así, en el episodio EL INCIDENTE REJUVENECEDOR aparece Robert April como el primer capitán de la Enterprise. El segundo nombre de Jim Kirk, Tiberius, es mencionado en EL OJO DEL OBSERVADOR. La primera holodeck de Star Trek apareció en EL BROMISTA. El apellido de la mujer de Sarek, Grayson, se cita en el capítulo RETORNO AL PASADO. De hecho, en el episodio doble de TNG titulado UNIFICACIÓN, Sarek, padre de Spock, habla de algo ocurrido en el mencionado capítulo de TAS. También en la serie animada apareció por vez primera el símbolo del Imperio Klingon, utilizado en las franquicias televisivas y cinematográficas a partir de entonces.

Es evidente que, si Roddenberry hubiese tenido más control sobre el producto final, TAS habría resultado más redonda, más Trek por así decirlo. En todo caso, no está mal del todo, y considerando que muchos trekkies americanos iniciaron su andadura Trek con ella, creo que cumplió sobradamente su función.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.551 palabras) Créditos