Julian Bashir
Julian Bashir

Joven oficial médico de la Flota Estelar, eligió servir en DS9 por afán aventurero, ya que esa estación espacial era el puesto más remoto de la Federación. Trabajar allí representó un reto profesional considerable, ya que en principio debía servirse de aparatos diseñados por los cardasianos, y por tanto muy alejados de los estándares del equipo médico de la Flota Estelar. En DS9 Bashir no sólo tenía que atender al personal de la Federación destacado allí, sino también a la nutrida población bajorana de la estación y a los seres de otras muchas especies de la galaxia que recalaban temporalmente en la plataforma espacial.

Varios años después de su arribada a DS9, se descubrió que, en su infancia, había sido sometido a una especie de mejora genética prohibida por las leyes federales, lo que estuvo a punto de costarle su carrera. Por suerte, la intervención de su padre, que asumió la responsabilidad legal de aquella acción, sumada a su competencia profesional, permitieron a Julian continuar prestando sus servicios en la Flota Estelar.

En DS9 conocería a Miles O´Brien, Jefe de Operaciones de la estación, que llegaría a ser su mejor amigo. También entablaría amistad con el enigmático Garak, el único cardasiano residente en DS9, que regentaba una sastrería pero que, poco a poco, acabaría revelándose como un eficaz agente secreto. Algo que a Bashir le fascinaría, pues amaba el mundo imaginario de los espías al estilo 007, que gustaba de recrear en la holosuite.

Bashir permanecería en DS9 durante muchos años, alcanzando el rango de comandante y un enorme prestigio profesional. Tan sólo abandonaría la estación para disfrutar de unos cortos permisos, o para dar conferencias en la División Médica del Cuartel General de la Flota Estelar o en otros lugares.

Alexander Siddig

Siddig El Tahir El Fadil­. (Wad Madani, Gezira, Sudán, ). De nacionalidad británica, hijo de padre sudanés y madre inglesa, cursó estudios en Gran Bretaña, pero abandonó la Universidad en el primer año para matricularse en la London Academy of Music and Dramatic Arts. Empezó su carrera en el teatro, para pasar luego a la televisión. Su creación del Rey Faisal en el telefilm británico A DANGEROUS MAN: LAWRENCE AFTER ARABIA llamó la atención de los productores Rick Berman y Michael Piller, que por aquel entonces estaban elaborando el reparto de DS9. En principio pensaron en darle el papel del comandante Sisko, pero, como era muy joven, decidieron que el rol más adecuado para él era el del entusiasta doctor Julian Bashir. Durante las tres primeras temporadas de la serie, apareció en los títulos de crédito con su nombre auténtico. Fue él mismo quien, al percatarse de lo difícil de pronunciar y recordar que sería para los espectadores anglosajones, decidió cambiárselo por Alexander Siddig.

Tras convertirse en casi un icono Trek en DS9, Siddig ha proseguido su exitosa carrera, apareciendo en películas tan notables como EL REINO DE LOS CIELOS (KINGDOM OF HEAVEN, Ridley Scott, 2005) o SYRIANA (Ídem, Stephen Gaghan, 2005). En televisión destacó en una temporada de 24, la formidable serie protagonizada por Kiefer Sutherland, en la que interpretaba a Hamri Al-Assad, un antiguo líder terrorista musulmán que optaba por el camino de la negociación y la paz, lo que le costaba la vida. En la televisión británica protagonizó Anibal:la peor pesadilla de Roma.

Actor muy completo, sus cualidades como intérprete se ven realzadas por su facilidad para expresarse en otros idiomas. Además, al igual que James Doohan, posee una habilidad extraordinaria para imitar cualquier acento, lo que le ha permitido encarnar variados personajes étnicos. En 2014 se incorporó al elenco de la popular Juego de tronos.

Durante la filmación de DS9 entabló relaciones con Nana Visitor (Kira Nerys), con la que se casó en 1997 y tuvo un hijo, aunque el matrimonio duraría apenas cuatro años, pues se divorciaron en 2001. En 2005 mantuvo un breve romance con Kim Cattrall, actriz que había interpretado a la vulcaniana teniente Valeris en STAR TREK VI: AQUEL PAÍS DESCONOCIDO.

© Antonio Quintana Carrandi,
(664 palabras) Créditos