Los siete de Blake
LOS SIETE DE BLAKE Inglaterra, 1978
Título original: Blakes 7
Dirección: Vere Lorrimer, Michael E. Briant, varios más
Guión: Terry Nation, Chris Boucher, varios más
Producción: David Maloney
Música: Dudley Simpson
Fotografía: Fintan Sheehan
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: Michael Keating (Vila Restal); Paul Darrow (Kerr Avon); Peter Tuddenham (Orac); Jan Chappell (Cally); Jacqueline Pearce (Servalan); Gareth Thomas (Roj Blake); Sally Knyvette (Jenna Stannis); Steven Pacey (Del Tarrant); Josette Simon (Dayna Mellanby)

Sinopsis

Transcurre el siglo 30, la Tierra es la sede de una corrupta Federación Galáctica que mantiene plácidamente sometidos a billones de ciudadanos. Un rebelde llamado Roj Blake, antiguo jefe conspirador de un grupo de opositores al régimen, es capturado y sus recuerdos son borrados. A pesar del lavado de cerebro al que le someten, Blake recobra su personalidad rebelde cuando presencia la esclavitud masiva que practica la policía de la Federación. Blake es enviado al exilio a bordo de una nave prisión-estelar, junto a una encantadora banda de forajidos. En su viaje, logran tomar un crucero espacial alienígena de capacidades asombrosas al que bautizarán El Liberador. Blake y su grupo viajarán por la Vía Láctea buscando oportunidades que les permitan socavar el poder de la Federación.

El Libertador
El Libertador

Esta serie, estrenada en España en septiembre de 1981, fue como una bocanada de aire fresco para los españoles aficionados a la ciencia-ficción. Y esto por la sencilla razón de que llevábamos más de un año de sequía cienciaficciónera, ya que la última producción de nuestro género emitida por TVE había sido La escoba espacial (Quark), proyectada durante el verano de 1980. Puede afirmarse, por tanto, que Los 7 de Blake jugó con ventaja desde el principio, pues el aficionado español llevaba bastante tiempo en ayunas de ciencia-ficción televisiva y ansiaba echarse algo a los ojos cuanto antes. Huelga decir que, en tales circunstancias, su éxito fue inmediato.

Es cierto que, en aquellas condiciones de abstinencia total, los fanáticos de la ciencia-ficción habríamos acogido con alegría casi cualquier cosa. Pero también lo es que Los 7 de Blake era una serie espléndida, que logró engancharnos y acabó dejándonos a todos un buen sabor de boca. A pesar de que han transcurrido más de treinta años desde su emisión, aún tengo frescos en mi recuerdo los trece episodios de aquella fabulosa primera temporada —¡Bendita sea mi memoria fotográfica!—, que paladeé a placer cada miércoles a las siete de la tarde. Fueron trece horas de ciencia-ficción de calidad, que llegaron a su triste final cuando TVE, como solía hacer con demasiada frecuencia, optó por no adquirir las restantes temporadas de la serie, cuatro en total, incluyendo la primera. Aún recuerdo, como si hubiera ocurrido ayer mismo, el cabreo y la desilusión que experimenté aquel miércoles en que ya no emitieron Los 7 de Blake. Al día siguiente escribí una larga carta a Prado del Rey, solicitando que se emitiesen las siguientes temporadas de aquella estupenda producción. Obtuve la callada por respuesta y nunca más volvimos a saber de Blake y su grupo de disidentes. Apenas unos años antes, TVE había respondido muy satisfactoriamente a la petición de miles de seguidores de Espacio 1999, que habíamos solicitado se cambiase su horario de emisión a otro más adecuado. En 1981 las cosas estaban cambiando, y no para mejor, en la televisión estatal, la única que existía por aquel entonces en nuestro país. El nivel de calidad de su programación iba descendiendo a marchas forzadas, aunque, en comparación, todavía fuera muy superior al que ostenta ahora. La ciencia-ficción, que nunca había gozado de mucho predicamento entre los sucesivos gerifaltes de TVE, se convirtió entonces en algo marginal, sólo apto para rellenos de última hora o para cubrir determinadas franjas horarias en época estival.

Pero me estoy desviando del tema principal de este artículo, que es esa estupenda producción británica de finales de los setenta. Los 7 de Blake seguía, en cierto modo, la estela de Star Trek TOS. Como el magro presupuesto de que disponían les impedía alcanzar ciertas cotas de espectacularidad visual, los productores de esta space opera apostaron, como hiciera Roddenberry, por la calidad de sus argumentos. Los guiones de Los 7 de Blake eran de lo mejorcito que se había hecho hasta entonces en la ciencia-ficción catódica, a excepción hecha de los de Star Trek, claro está. Si a nivel estético la mejor serie británica de CF fue Espacio 1999, a nivel argumental lo fue Los 7 de Blake. Las historias narradas en sus episodios estaban magníficamente estructuradas y jugaban lo justo con los clichés del género. Los personajes, incluso los secundarios, tenían una gran profundidad psicológica y sus caracteres estaban mejor construidos que los de los protagonistas de Espacio 1999, por ejemplo. Aunque el formato básico de la serie era el de una space opera al uso, con héroes y villanos, se tocaron en ella casi todos los temas clásicos de la ciencia-ficción, y siempre de forma muy efectiva y realista.

El arma de Blake
El arma de Blake

Lo más destacable de Los 7 de Blake fue su tono sombrío, algo muy característico, por otra parte, de la ciencia-ficción británica; recordemos, si no, la magistral primera temporada de la ya varias veces citada aquí Espacio 1999. Los episodios se desarrollaban en una atmósfera opresiva y gris, aun cuando hubiese en ellos abundantes toques de humor. Blake no era el típico héroe del género, un guaperas simpático y eternamente optimista, a lo Han Solo. Era el líder de un pequeño grupo de rebeldes que, a pesar de poseer una fabulosa nave estelar más avanzada que las de sus enemigos, eran plenamente conscientes de que éstos les superaban en fuerza y en número. Algunos episodios tenían un final decididamente pesimista. En ocasiones, aunque Blake y su gente lograban alcanzar su objetivo y derrotaban a sus enemigos de turno, la conclusión de la historia dejaba muchas sombras amenazadoras planeando sobre los protagonistas. Con esto se conseguía transmitir al espectador la idea de que Blake y su siete, aunque valientes, decididos y poseedores de una nave extraordinaria, siempre estarían en inferioridad frente a una poderosa Federación que controlaba casi toda la galaxia. Lo que, dicho sea de paso, quedaba de manifiesto prácticamente en cada uno de los trece capítulos de aquella mítica primera temporada.

Como ya he comentado anteriormente, Los 7 de Blake contó con un presupuesto muy ajustado, lo que no impidió que la serie ostentara un sugestivo diseño de producción, un tanto kitsch si se quiere, pero muy efectivo. El Libertador, la nave alienígena que Blake encuentra en el primer episodio, se convierte en una protagonista más de la historia gracias a la inteligencia artificial que la controla. En una de las imágenes adjuntas a este trabajo se aprecia el curioso diseño de candelabro de esta maqueta, que sin ser tan elaborado como el de la Enterprise de Star Trek TOS o el de las míticas Águilas de la Base Lunar Alfa, resulta a un tiempo sobrio, elegante y convincente. Los decorados, sin ser nada del otro mundo, cumplían su función a las mil maravillas, especialmente el del puente de mando del Libertador. Los defectos especiales revelaban la precariedad económica en que se desenvolvía la producción. En cuanto a los objetos de atrezzo de los protagonistas, lo mejor que se puede decir es que eran baratos y funcionales, como puede apreciarse en la foto del arma estándar usada por Blake y los suyos, un artilugio que casi parece haber sido diseñado y construido por un niño aficionado al maquetismo. Pero esto carecía de importancia para los seguidores de Los 7 de Blake. Para nosotros lo importante era disfrutar de una serie bien escrita, que combinaba a la perfección la ciencia-ficción de corte aventurero con otra más profunda y reflexiva.

Y la disfrutamos, ciertamente. Los 7 de Blake fue una gran serie de ciencia-ficción, que forma parte ya de nuestro acervo televisivo. Y eso a pesar de que no tuvimos la suerte de verla íntegra. Ojalá algún día podamos disfrutar de la emisión completa de este gran clásico televisivo de ciencia-ficción.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.268 palabras) Créditos

Lo siete
Lo siete

Los Siete de Blake es una serie británica, de muy buena factura, rodada entre 1978 y 1981, está organizada en 4 temporadas de 13 capítulos cada una. Televisión Española emitió la primera temporada

Suple la carencia de un gran presupuesto con la gran calidad de sus argumentos, que tratan todos los temas de la ciencia-ficción (agujeros negros, ingeniería genética, guerras intergalácticas, civilizaciones alienígenas, robots y androides,...) y la gran calidad interpretativa de sus actores. A esto se le añade el habitual sentido del humor británico, del cual cabe destacar los comentarios cínicos, sarcásticos, bastante inteligentes y ligeramente maleducados de Avon y las igualmente sarcásticas puntualizaciones de ZEN, la computadora.

Como curiosidad debemos mencionar que los personajes cambian de una temporada a otra. Así Blake desaparece al final de la 2ª temporada y la nave original, El Liberador, fue sustituida en la última temporada por el Escorpión.

Para saber más

© José Joaquín Ramos de Francisco, (154 palabras) Créditos