Refugiados
Refugiados
España, Ingleterra, 2014
Título original: The Refugees
Dirección: David Pinillos, León Siminiani
Guión: Ramón Campos, Cristóbal Garrido, Gema R. Neira, Adolfo Valor
Producción: Ramón Campos, Ben Donald
Música: Federico Jusid
Fotografía: Jacobo Martínez
Duración: 1T. 7E. 50min.
IMDb:
Reparto: Natalia Tena (Emma); David Leon (Álex); Dafne Keen (Ana); Ken Appledorn (Luis); Jonathan D. Mellor (Óscar); Charlotte Vega (Sofía); Gillian Apter (Gloria); Morgan Symes (Víctor); Benjamin Nathan-Serio (Christian); Will Keen (Samuel);
Comentarios de: Luis del Barrio

Como allá por el 2064 la cosa en la Tierra está ya muy desastrosa, no se les ocurre otra cosa que inventar la máquina del tiempo y emigrar en masa al 2015.

Esta premisa, que en un principio parece atractiva, acaba degenerando hasta convertirse en un melodrama familiar. No es de extrañar que Refugiados apenas pasara del séptimo episodio, y nadie se acuerde ya de ella.

No entiendo muy bien cuales son las motivaciones de productores y guionistas cuando se embarcan en una producción de éste estilo y acaban sin rumbo y finalmente naufragando. Puede que sea por el presupuesto, puede que por la falta de conocimiento del medio, es decir, no vale con decir voy a hacer una serie de viajes en el tiempo, hay que saber de viajes en el tiempo y tener algo de gusto por la ciencia-ficción. Lo que me lleva a pensar también en las tensiones internas entre productores y guionistas, puede que quien ha tenido la idea no tenga el dinero o el talento para llevarla adelante, quien más poder tiene (financiero, creativo) se basa en esa idea sugerente para poner en práctica lo que considera una buena historia, atractiva para el espectador, pero con una desarrollo muy alejado de las variables iniciales. Finalmente ese espectador acaba preguntándose que cosa extraña está viendo y cambia de canal.

A Refugiados le pasaba eso. Invasión desde el futuro que afecta sobremanera a una pareja con una relación ya tocada y que además tiene el lastre de un oscuro pasado. Pero lo que viene a ser lo interesante, y leitmotiv de la serie, los viajeros del futuro, quedan prontamente apartados, a excepción de uno, sin dar una información consistente acerca de su viaje.

Emma (Natalia Tena), su marido Sam (Will Keen), y su hija Annie (Dafne Keen) viven apartados en una finca situada en el bosque. Ante la avalancha de refugiados acogen a Alex (David Leon), algo que no termina de convencer a Sam, porque prontamente la relación entre Emma y Alex empieza a tomar unos derroteros poco adecuados para la unidad familiar, ya de si bastante tocada, cosa que encuentra su explicación cuando nos enteramos de que Emma tiene un oscuro, muy oscuro pasado, del que Sam la ayudó a salir, y entre ellos realmente no hay una pasión exagerada, ni lo contrario.

En el pueblo cercano las situación se desborda ante la llegada de los refugiados, las autoridades no saben que hacer con ellos, que por lo demás se comportan como zombis sin mucho criterio, a excepción del propio Alex que poco a poco va dando las claves de quien le envió al pasado exactamente a ese lugar y con que misión concreta. Es, de hecho, el único refugiado que parece tener claro que hacen allí.

La serie, coproducida por Atresmedia y la BBC, se lanzó mediante una abrumadora campaña publicitaria que rozó el acoso televisivo en las cadenas del grupo español. No se podía sintonizar Antena 3, Neox, Nova o La Sexta sin que al espectador se la embutieran por los ojos. Esto creó unas expectativas desmedidas sobre la serie que se fueron desinflando minuto a minuto.

Por lo pronto la ambientación era cutre y pobretona. Una cosa es tener un presupuesto ajustado y otra no cuidar los detalles. No se si por afán de no situar con demasiada precisión geográfica la serie, todo parece sacado del guardarropa de uno de esos episodios en los que se enviaba a McGiver al extranjero. Los policías parecen más bien guardas forestales, los paisanos turistas de paso, los refugiados mochileros desarrapados... Luego estaba el tema de los actores y el doblaje. La mayor parte de ellos hispano-británicos, la serie se rodó en inglés y en España. Ya he dicho que la localización de los sucesos es indeterminada, pero pese al intento de ambigüedad, el carácter de los escenarios elegidos es claramente peninsular, de modo que el ambiente chirría, y si a eso le añadimos el doblaje, no muy entusiasta, el desconcierto es aún mayor.

Finalmente la serie tuvo un final tan triste como pomposo fue su arranque, y si alguien tenía interés por saber si finalmente Alex tuvo éxito en su misión, se quedó con las ganas, aunque no creo que a nadie le quitara el sueño.

© Luis del Barrio,
(712 palabras) Créditos