Perdidos en el espacio 2018
Perdidos en el espacio 2018
EE. UU., 2018
Título original: Lost in Space
Dirección: Tim Southam, Stephen Surjik, varios más.
Guión: Irwin Allen, Matt Sazama, Burk Sharpless, varios más
Producción: Matt Sazama, Zack Estrin, Kari Drake, varios más
Música: Christopher Lennertz
Fotografía: Sam McCurdy, Joel Ransom, C. Kim Miles
Duración: 3T. 28E. 46min.
IMDb:
Reparto: Molly Parker (Maureen Robinson); Toby Stephens (John Robinson); Maxwell Jenkins (Will Robinson); Taylor Russell (Judy Robinson); Mina Sundwall (Penny Robinson); Ignacio Serricchio (Don West); Parker Posey (June Harris/Dra. Smith); Brian Steele (Robot); Raza Jaffrey (Victor Dhar); Ajay Friese (Vijay Dhar); Sibongile Mlambo (Ángela); Amelia Burstyn (Diane); Zehra Fazal (Jupiter); Shaun Parkes (Captain Radic);
Comentarios de: Luis del Barrio

En 1965 se estrenó la serie Perdidos en el espacio, que narraba las aventuras de la familia Robinson perdida, propiamente, en el espacio, en compañía de un robot la mar de salao y un hombrecillo despreciable que intentaba por todos los medios hacer la vida imposible a los muy americanos Robinson. La serie degeneró rápidamente en una comedia bastante chusca, que tenía su legión de seguidores. Treinta años más tarde, en 1998, se llevó al cine, en un tono bastante más serio y espectacular, con un Gary Oldman interpretando a un doctor Smith­ verdaderamente perverso.

Veinte años después, Netflix se decidió a rodar una nueva versión de la serie original, pero ya en serio, narrando detalladamente las cuitas de la familia Robinson que, tras un terrible accidente debe dedicarse en cuerpo y alma a sobrevivir en un planeta, que aunque no resulta especialmente hostil, tampoco es el paraíso terrenal.

No recuerdo cual era el planteamiento de la serie original, ni porqué se perdían en el espacio, el de la película tampoco y no lo voy a buscar. En este remake lo que ocurre es que el medioambiente de la Tierra está muy afectado, y la humanidad se ha embarcado en el magno proyecto de colonizar un planeta habitable en Alfa Centauri.

Maureen Robinson (Molly Parker), es la matriarca de esta familia, y habilidosa ingeniera responsable de la mayor parte del diseño de las cápsulas Júpiter, que asignadas por unidad familia ayudan en la colonización. Su marido, John Robinson (Toby Stephens) es un duro militar que anda arreglando el mundo, lo que le separa de su familia hasta que finalmente Maureen se harta y le pide el divorcio. Entre tanto ha conseguido, con alguna trampa que otra, que sus hijos Judy (Taylor Russell), Penny (Mina Sundwall) y, si ¡Will Robinson! (Maxwell Jenkins) sean aceptados en la misión y todos juntos, pese a que las relaciones entre Maureen y John son un desastre, se embarcan en la Resolute, un gran transporte de cápsulas Júpiter camino de Alfa Centauri.

A partir de entonces todo lo que puede salir mal, saldrá mal. De camino son atacados por un robot alienígena (Brian Steele) que destroza todo a su paso obligando a los colonos a abandonar la Resolute en sus Júpiter para aterrizar en un planeta desconocido. Una de las pasajeras, June Harris (Parker Posey), delincuente reincidente que ha embarcado en la Resolute robando la identidad de su hermana, roba a su vez la identidad de un hombre malherido que encuentra junto a su Júpiter, a partir de ahí se convertirá en la Doctora Smith­. Huyendo del robot, embarcan junto a ella dos mecánicos, uno de ellos es Don West (Ignacio Serricchio) ambos, June y Don, acabarán enlazando sus destinos a la familia Robinson.

A lo largo de la primera temporada los Robinson y el resto de los colonos supervivientes, liderados, o al menos eso intenta, por Víctor Dhar (Raza Jaffrey) se verán con mil y un peligros de los que salen con esfuerzo, inteligencia y mucha, mucha, suerte. Entre ellos está el encuentro de Will Robinson con un robot alienígena que también se ha estrellado en el planeta. Aunque en un principio lo parece, sucesos posteriores hacen pensar que no es el mismo que atacó la Resolute. El caso es que Will y él se hacen buenos amigos y con su ayuda resolverá muchos de los problemas que se les presentan.

Por supuesto, la doctora Smith­ saboteará, manipulará, engañará, y en último extremo asesinará, a todo el que se ponga en su camino hacia la supervivencia. Es un papel muy agradecido y Parker Posey está a la altura haciéndose odiosa desde la primera escena, consigue, como ya lo consiguió Oldman en la película, que cada una de sus apariciones provoque al espectador odio y taquicardias a partes iguales.

El resto del reparto cumple con nota, en mi opinión. Netflix no ha escatimado recursos en ningún aspecto. El robot, quizá, pese a su fantástico diseño, peque de excesiva rigidez, porque se decidió que fuera un personaje real más, y se moviera junto al resto de los actores, así que Brian Steele debe cargar con un armatoste bastante considerable, que si bien en los planos largos queda muy bien, el diseño de las manos es bastante deficiente y cuando debe manipular algo parece un teleñeco.

También está bien escrita, aunque a veces la sucesión de desgracias a las que debe enfrentarse la familia Robinson se hace grotesca, pero es el precio a pagar para que no decaiga el ritmo. Eso si, como en toda buena serie americana de acción que se precie, cada uno va a su aire y hacen lo que les da la puñetera gana. Como todo sale relativamente bien, parece que esa es la forma adecuada de actuar, y al final quien está al mando, sea John, Maureen o Víctor, queda como un tonto cuando el listo de turno se sale con la suya.

De eso se ocupan los hermanos Robinson, desde Will, que inocente aún actúa entre la confianza y la ingenuidad, y sus hermanas, Judy, que pese a su juventud ya es médico, o al menos está en ello, y Penny, tan manipuladora como la propia doctora Robinson pero que, por supuesto, no posee su maldad.

Al ser una serie del siglo XXI tenemos diversidad para aburrir. Afortunadamente, no está metida con calzador y los guionistas han cubierto cupos sin cargarse la historia. Así, los colonos parecen venir de los cuatro puntos cardinales, los Dhar parecen ser hindúes, los Watanabe­, obviamente japoneses, Don West ha dejado de ser el leal militarote WASP de la original para convertirse en un mecánico fullero de indudable origen hispano, la doctora Smith­ ya no es el hombrecillo repugnante que conocíamos sino una mujercilla igual de repugnante, Judy es mulata, ya que es hija de una pareja anterior de Maureen, que por cierto, es la cabeza de familia, aunque sin desplazar del todo a John que al fin y al cabo debe poner el músculo. En fin, una cuestión que tantas películas y series ha destrozado pero que en este caso está resuelta con habilidad. Como omisión, al tratarse de una serie familiar, la sexualidad queda a un lado, así que no hay personaje homosexual, al menos explícitamente declarado y protagonístico.

Netflix ha conseguido con este reboot una space-opera lujosa y muy disfrutable, si exceptuamos las azucaradas escenas de la familia Robinson cuando se ponen sentimentales y los dos o tres capítulos finales de la segunda temporada, con un argumento que se les escapa de las manos a los guionistas, en una extraña falta de ideas y de supervisión.

Como curiosidad, el doctor Smith­ al que June roba la identidad está interpretado por Bill Mumy, el Lennier de Babylon 5, que fue el Will Robinson original en 1965. Curioseando en el IMDb también he visto que Ángela Cartwright, la primera Penny Robinson, tiene un pequeño papel en la segunda temporada.

A día de hoy, todavía no se ha confirmado que vayamos a tener tercera temporada, aunque el trepidante final y algunas declaraciones de los guionistas hacen pensar que la tendremos en nuestras pantallas y dispositivos a primeros de 2021.

© Luis del Barrio,
(1.199 palabras) Créditos