The Orville
The Orville EE. UU., 2017
Título original: The Orville
Dirección: Dirección: Jon Cassar, Brannon Braga, Seth MacFarlane, varios más.
Guión: Seth MacFarlane, André Bormanis, Andi Bushell varios más.
Producción: Seth Macfarlane
Música: John Debney, Joel McNeely
Fotografía: Marvin V. Rush, Jeffrey C. Mygatt
IMDb:
Reparto: Seth MacFarlane (Capitán Ed Mercer); Adrianne Palicki (Comandante Kelly Grayson); Penny Johnson Jerald (Doctora Claire Finn); Scott Grimes (Teniente Gordon Malloy); Peter Macon (Teniente Comandante Bortus); J. Lee (Teniente Comandante John LaMarr); Mark Jackson (Isaac); Jessica Szohr (Teniente Talla Keyali); Halston Sage (Teniente Alara Kitan); Norm MacDonald (Yaphit); Chad L. Coleman (Klyden);
Comentarios de: Luis del Barrio

Lo cierto es que esta serie empezó sorprendiendome, pero poco a poco se le han ido viendo las costuras y de una primera temporada pasable se pasó a una segunda bastante menos interesante.

Me esperaba una parodia disparatada de Star Trek, y al final me he encontrado con una serie, que indudablemente se basa, y hasta calca, en Star Trek, pero que consigue ir más allá de los chistes gruesos y plantear cuestiones de un hondo calado. Un poco a lo que se reivindica como el espíritu de Roddenberry, tan preocupado en su momento por plantear temas controvertidos bajo el paraguas de la ciencia-ficción.

Se tratan los matrimonios homosexuales (aunque eso habría que matizarlo mucho), el transexualismo infantil, la dictadura de las redes sociales, los malos divorcios y las peores relaciones post-maritales y familiares, el origen de las religiones, y otros muchos temas transcendentes, teniendo en cuenta la naturaleza de la serie, y que en cuarenta minutos tampoco se puede profundizar hasta la causa última de las cosas. En este aspecto es bastante mejor que en el puramente humorístico, que reposa en gran medida en el conflicto entre el capitán Ed Mercer (el propio MacFarlane) y y la comandante Kelly Grayson (Adrianne Palicki) su segunda de abordo y exmujer, a cuenta de su divorcio y posterior reencuentro como responsables de la Orville.

Con todo el humor de Seth MacFarlane tiende a la sal gruesa, las obviedades y resulta muy poco sutil, en TED (aquella historia del oso de peluche vicioso y lenguaraz) llegó a su paroxismo. Hace gracia, por supuesto, pero lo que sirve perfectamente para la pandilla desquiciada de Padre de familia, o el psicópata de Ted no funciona igual en una nave surcando el universo. No deja estampas como la polinización de La escoba espacial, ni, por supuesto, llega al nivel irónico e ilustrado de Enano Rojo.

Cuando alguien, en algún momento, comprendió que las comedias televisivas no debían superar los 20 minutos hizo un descubrimiento maravilloso. Hagan un ejercicio de memoria y, efectivamente, será difícil recordar una serie humorística cuyos capítulos extiendan su duración más allá de eso. The Orville alarga sus episodios a los tres cuartos de hora preceptivos de las series dramáticas y el resultado no puede ser más descorazonador. Si, sigue siendo graciosa, sigue divirtiendo introduciendo situaciones equívocas y algunas desternillantes, pero ese efecto desaparece en cuanto precisa enlazar unas con otras y lo hace mediante escenas y situaciones que no tienen nada de ocurrentes. Eso implica que entre chistes más o menos gracioso y situaciones más o menos chisposas los episodios se hagan en exceso largos.

El resultado es, cuando menos, desconcertante, convierte la serie en algo que no es ni comedia ni drama, pero tampoco tragicomedia. Esto resulta más extraño cuando sabemos de sobra que MacFarlane domina el medio, como se ha hartado de demostrar en Padre de Familia.

En ese sentido hay cosas que si funcionan, como el conflicto continuo entre el capitán Mercer y la comandante Grayson, las patochadas del teniente Malloy (Scott Grimes) o la rígida forma de ver la vida de Bortus (Peter Macon), pero el resto de los personajes quedan bastante desdibujados.

Con todo, hay episodios memorables como LA REGLA DE LA MAYORÍA, que no solo pone sobre la mensa amenazas como el Crédito social chino, sino que además advierte muy claramente sobre la tiranía de las redes sociales y la indefensión a la que cualquiera puede verse sometido cuando su prestigio depende de caer más o menos en gracia a la masa amorfa.

No creo que The Orville vaya a dejar una impronta duradera en los aficionados, aunque la Fox ha renovado la serie por una tercera temporada, cuyo rodaje se ha retrasado a causa de la pandemia, no parece que la respuesta del espectador sea tan entusiasma como para que haya una cuarta.

© Luis del Barrio, (641 palabras) Créditos