Killjoys
Killjoys
EE. UU., 2015
Título original: Killjoys
Dirección: Stefan Pleszczynski, Paolo Barzman, varios más
Guión: Michelle Lovretta, Derek Robertson, Vivian Lin, varios más
Producción: Michelle Lovretta
Música: Tim Welch, Jim McGrath
Fotografía: Michael Marshall, Bruce Worrall
Duración: 5T. 50E. 43min.
IMDb:
Reparto: Hannah John-Kamen (Dutch); Aaron Ashmore (Johnny Jaqobis); Luke Macfarlane (Davin Jaqobis); Tamsen McDonough (Lucy); Thom Allison (Pree); Rob Stewart (Khlyen); Patrick Garrow (Turin); Mayko Nguyen (Delle Seyah Kendry); Kelly McCormack (Zeph); Sean Baek (Fancy Lee)
Comentarios de: Luis del Barrio

Lo que parecía una serie para niñatos ha acabado por convertirse en una aceptable historia de conspiraciones, amores, odios y traiciones, en un marco de pura space-opera, en ese sentido poco creíble, pero que permite a los protagonistas (y en general a todo el que se mueve por ella) viajar de un planeta a otro en menos que canta un gallo.

Todo se unicia en el Quad, un sistema planetario dominado por Las Nueve Familias, que hacen y deshacen a su antojo como los antiguos y degenerados aristócratas que son. No obstante, en el Quad domina una especie de anarquía controlada donde, si no se molesta a Las Nueve Familias, se puede medrar con bastante libertad.

Pero tanta libertad implica que siempre habrá quien pisotee la ajena, de modo que para eso están los killjoys, cazarecompensas miembros de una muy particular cofradía llamada El Potro que forma y reparte el trabajo entre sus miembros. Una de las más destacadas es Yalena Yardeen (Hannah John-Kamen), aka. Dutch, que junto a su compañero John Jaqobis (Aaron Ashmore), aka. Johnny captura delincuentes por los cuatro planetas. Su jefe directo es Turin (Patrick Garrow), con el que mantienen una relación más que tensa, y por encima de ellos está Khlyen (Rob Stewart) mentor de Yalena con la que igualmente mantiene una retorcida relación. Por su lado, Johnny, experto en tecnología, está íntimamente unido a Lucy­, la IA que controla la nave de Dutch, pero además tiene un hermano, D´avin (Luke MacFarlane) antiguo miembro del ejército que está pasando una mala racha y al que Johnny rescata del lumpen y la mala vida, incorporándole al equipo. De este modo los tres, Dutch, Johnny y D´avin se dedicarán a perseguir a delincuentes por todo el Quad.

Si todo se hubiera quedado ahí hubiera sido una serie de carácter aventurero y cuasi policial, pero la cosa se complica. Las Nueve Familias son lo que son porque sus miembros compiten para superarse en codicia y ambición. Entre ellos mantienen un rígido protocolo, pero a la vez conspiran continuamente para arrebatarse áreas de poder, hasta el punto de echar mano de fuerzas tenebrosas y aliarse con seres tétricos. Por no hablar de las clásicas encerronas y asesinatos.

Pero hay extremos, por un lado Johnny está medio ennoviado con Illenore Pawter Seyah Simms (Sarah Power), aka Pawter, una rica, riquísima heredera que sin embargo prefiere dedicar sus estudios de medicina a tratar a la gente de Ciudad Vieja, unos de los reductos del Quad. En el otro está Delle Seyah Kendry (Mayko Nguyen) aka Seyah que no dudará en poner en práctica todas las malas artes de las que dispone, y de las que no también, para llevar a fin sus megalómanos propósitos.

Como secundarios más que relevantes tenemos a Fancy Lee (Sean Baek) otro killjoy que no se lleva nada bien con el trío protagonista, la propia Lucy, que tiene su protagonismo como ordenador dicharachero, Prima Dezz (Thom Allison) aka Pree, el ambiguo dueño del bar más concurrido de Ciudad Vieja, que resulta ser más de lo que dice ser, o Zeph (Kelly McCormack) técnico de El Proto que se aliará con nuestros héroes para sacarles las castañas del fuego cuando las cosas se les ponen de cara.

La serie, aunque en esencia no deja de ser un divertimento ligero, permite a los personajes evolucionar y mostrar una buena cantidad de matices y dobleces. Incluso en la última temporada, y solo cuando el malo definitivo hace su aparición, los malos circunstanciales acaban redimidos y formando parte de una especie de familia desestructurada.

Los guiones son en general humorísticos, se apoyan mucho en la química que hay entre los tres personajes principales, Dutch, Johnny y D´avin, aunque no explota la típica tensión sexual. Al respecto, Dutch y Johnny tienen sus intereses propios, John ny con Pawter y Dutch bastante variados hasta que conoce a D´avin, con el que acaba manteniendo una tórrida y compleja relación.

El argumento falla, sin embargo, al mantener una cierta indefinición. Las primeras temporadas pecan de inconsistentes, todo lo que rodea a El Potro es enigmático pero desconcertante, con un Turin manteniendo una clara hostilidad hacia Dutch sin motivo aparente. Aunque quien gana en esto es la figura de Khlyen, que si bien con los episodios se acabará aclarando, resulta un personaje raro por cuanto sus intenciones son por completo opacas y tarda en concretarse su papel.

Quien haya visto otras series de la creadora y guionista Michelle Lovretta, especialmente Lost Gril (La reina de las sombras) encontrará ciertos paralelismos. Una protagonista destinada a la transcendencia, con serios problemas de relación con su padre, una alegre pandilla que la sigue casi sin cuestionarlo en todas sus ocurrencias, una serie de malos coyunturales que acaban haciéndose buenos para luchar contra un mal aún mayor, y, por supuesto, que las chicas son guerreras. Significativamente, y aunque no se desprecian las buenas oportunidades, el sexo en Killjoys no tiene el mismo protagonismo que en Lost Gril.

Pese a las vacilaciones de las primeras temporadas la serie acaba asentándose y una vez que todos los personajes encuentran y declaran su destino e intenciones, ofrece una temporada final emocionante y a la vez emotiva.

Se podría decir que en realidad Killjois no termina, solo acaba esta aventura. El porvenir de los personajes queda abierto, y todos ellos disponibles por si en algún momento se decide retomar nuevas aventuras.

© Luis del Barrio,
(904 palabras) Créditos