Incorporated
Incorporated
EE. UU., 2016
Título original: Incorporated
Dirección: David y Alex Pastor, David Grossman, varios más
Guión: David y Alex Pastor, Qui Nguyen, Mike Batistick, varios más.
Producción: Matt Damon, Ben Affleck, Andrea Raffaghello
Música: Peter Nashel
Fotografía: Luc Montpellier, Ben Nott
Duración: 1T. 10E. 43min.
IMDb:
Reparto: Sean Teale (Ben Larson); Allison Miller (Laura Larson); Eddie Ramos (Theo); Julia Ormond (Elizabeth Krauss); Dennis Haysbert (Julian Morse); Damon Herriman (Jonathan Hendrick); Denyse Tontz (Elena); Stephanie Belding (Rachel); Douglas Nyback (Roger Caplan); Ian Tracey (Terrence); Rob Stewart (Directivo de Spiga); Pedro Miguel Arce (Semo); Mark Moses (George Caplan); David Hewlett (Chad)
Comentarios de: Luis del Barrio

No tengo muy claro porque esta serie no tuvo éxito, tenía un buen montón de elementos para hacerla perdurar: un futuro diatópico bien perfilado, una buena cantidad de suspense y personajes convincentes.

Estaba producida por Ben Affleck y Matt Damon, que además de ser guaperas oficiales allá por los 90 han demostrado sobradamente que son tipos listos, que conocen bien el negocio del audiovisual y han sabido invertir en proyectos más que interesantes. De hecho, esta serie vio la luz porque su productora, Paper Street Films, se interesó por el proyecto que los hermanos Pastor (Alex y David, españoles afincados en Estados Unidos desde el año 2000 y muy metidos en el negocio cinematográfico), y claro, con ese apadrinamiento el proyecto fue adelante sin grandes problemas.

En Incorporated se cuenta principalmente como es la vida en el año 2074. Las multinacionales se han hecho definitivamente con el poder y hacen y deshacen a su antojo mientras compiten salvajemente entre si. Guerras con tiros y bombazos incluidas.

El salvajismo se extiende a todos los ámbitos y la sociedad se ha dividido, por un lado están los empleados y directivos de las corporaciones que viven en la Zona Verde un lugar si no idílico, si francamente cómodo y agradable. Por otro lado está la morralla, que sobrevive malamente en la Zona Roja, guettos donde las mafias campan a sus anchas y más que esperanza lo que hay es desesperación de vida. Dentro de las empresas la cosa no es mucho mejor, además del trabajo propio, la principal actividad de sus empleados es apuñalarse entre si, preferiblemente por la espalda, con tal de ascender en la jerarquía y ganar privilegios. Privilegios que tampoco garantizan nada, porque si se pierden, se pierde todo, y quien tiene la mala suerte de caer en desgracia es expulsado inmediatamente al Zona Roja.

El protagonista es Ben Larson (Sean Teale). Nacido en la Zona Roja y especialmente dotado para todo lo que tenga que ver con la tecnología, consigue cambiar de identidad, escapar del guetto y labrarse una carrera en Spiga Biotech, donde es uno de los jóvenes ejecutivos más prometedores. Ayuda a eso que Elizabeth Krauss (Julia Ormond), la Gran Jefa de Spiga, sea su suegra. Efectivamente Ben se casó con Laura­ (Allison Miller) la hija de ésta, reputada cirujana estética.

Aunque ha conseguido casi todo lo que proponía, Ben tiene una rémora en su pasado que le lleva a cometer una serie de errores que le ponen en evidencia. En la Zona Roja perdió al gran amor de su vida, Elena (Denyse Tontz) y está obsesionado por volver a encontrarla. Al cabo descubre que está trabajando en la Zona Verde como prostituta de lujo, en un local reservado a los ejecutivos de primer nivel. Para acceder a ella no duda en defenestrar a Chad (nuestro querido David Hewlett), su jefe, e iniciar toda una serie de maniobras que provocarán las sospechas de compañeros y personal de seguridad hasta ponerle al borde del desastre.

La serie tiene buen ritmo, cuando funciona como thriller, con Ben yendo y viniendo entre zonas intentando averiguar el paradero de Elena, con los agentes de Spiga siguiéndole los talones (sin saber realmente quien es él). Tiene el punto justo de emoción sin caer en el suspense desesperante que hace cargantes muchas producciones, sobre todo porque queda claro que no va a pasar nada de lo que se sugiere. En Incorporated existe ese suspense, pero al tener claro lo obvio del desenlace de cada episodio (el protagonista todavía no puede ser cazado) no exageran demasiado.

Cuando se dedica a pintar la Zona Roja, con sus mafiosos, sus locales de diversión para los ejecutivos de la Zona Verde, sus espectáculos brutales y el simple ansia por sobrevivir, también resulta bastante convincente.

Igualmente el panorama de la Zona Verde, aunque limpio y aseado, tampoco es demasiado tranqulizador, el ansia por sobrevivir se convierte aquí en competitividad extrema para medrar aún más en la escala social y la jerarquía empresarial.

No hay que pensar que la Zona Verde y la Zona Roja están completamente aisladas la una de la otra. Hay severos controles de seguridad para pasar entre ellas, y si bien el paso de los habitantes de la Zona Roja a la Verde es libre, los de ésta también van a la Roja, aunque no precisamente a divertirse, son los trabajadores domésticos y en general empleados sin cualificación de los pulcros trabajadores de las corporaciones.

Pese a todo esto, tras diez episodios, las audiencias no fueron todo lo buenas que se esperaban y fue cancelada. Ni en la emisión en primicia ni en las visualizaciones diferidas (a día de hoy, dato aún más importante) consiguió pasar de 500.000 espectadores, y el interés que despertó en la franja de edad a la que estaba dirigida (de 18 a 49 años) era bastante pobre.

Una lástima, porque pese a contar una historia no del todo original, lo hacía de una forma bastante competente.

© Luis del Barrio,
(828 palabras) Créditos