Helix
Helix EE. UU., 2014
Título original: Helix
Dirección: Steven A. Adelson, Jeremiah S. Chechik, varios más.
Guión: Cameron Porsandeh, Tiffany Greshler, Javier Grillo-Marxuach, varios más.
Producción: Sandrine Gros d'Aillon
Música: Reinhold Heil
Fotografía: Stephen McNutt, Pierre Jodoin
IMDb:
Reparto: Billy Campbell (Dr. Alan Farragut); Kyra Zagorsky (Dr. Julia Walker); Mark Ghanimé; (Mayor Balleseros); Jordan Hayes (Dr. Sarah Jordan); Neil Napier (Dr. Peter Farragut); Hiroyuki Sanada (Dr. Hiroshi Hatake); Meegwun Fairbrother (Daniel Aerov); Matt Long (Dr. Kyle Sommer); Severn Thompson (Hermana Anne); Sarah Booth (Hermana Olivia); Steven Weber (Brother Michael); Alison Louder (Hermana Amy); Sean Tucker (Landry);

Los primeros minutos de la serie son prometedores, aunque la promesa no sea precisamente de originalidad. En una base perdida en el Ártico una investigación se ha ido de madre con consecuencias catastróficas, ya se sabe, virus mutantes, monstruosos zombis (que no son zombis, pero como si lo fuesen) malvadas corporaciones ¡farmacéuticas! detrás de todo esto y, según avanzan los capítulos, la constatación de que hay tantas conspiraciones anidadas como capas tiene una cebolla.

Para los que descubrimos hace mucho que el mito de la originalidad, es eso, un mito, nos basta con historias distraídas. Como también hemos comprobado que la trascendencia es otro mito que solo genera bodrios insufribles, tampoco necesitamos grandes discursos existenciales ni que se carguen las tintas dando penita sobre esto o aquello.

Pues bien, pese a su aceptable inicio Helix va cayendo poco a poco en una espiral de autocomplacencia, clichés y recursos facilones que la ponen al borde del desastre, algo que no es del todo comprensible porque Ronald D. Moore, si, el de Galáctica 2004, es uno de los responsables de la serie, aunque evidentemente no el único.

Empecemos por el protagonista, el doctor Alan Farragut (Billy Campbell) pertenece al CDC (Centers for Disease Control and Prevention, Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, un organismo yanki dedicado a... lo que indica su nombre) jefe de un grupo de científicos requerido por los responsables de Arctic, la base ártica donde se desarrollan los hechos propiedad de Ilaria Corporation, ya que uno de sus experimentos ha salido fatal y necesitan expertos en contención para atajar la extensión de la posible infección.

Por lo pronto, mal. Desde su ingenuidad el espectador pensará que una instalación de ese tipo, dependiente de una gran multinacional, debe tener mecanismos de seguridad más que de sobra para evitar y aislar ese tipo de incidentes. Pero he hablado de conspiraciones. La llamada al CDC acabará teniendo sentido.

Bien, volviendo a Farragut, resulta ser el típico imbécil prepotente que se cree dueño del Mundo, muy de ordeno y mando, aludiendo casi siempre a unos simplones principios éticos. A mi no consiguió caerme bien, sobre todo porque la teórica jefa de la expedición es la doctora Julia Walker (Kyra Zagorsky) que es a quien realmente han requerido desde Arctic, pero que ha pedido a Farragut que le acompañe porque a) pese a todo, por lo visto es bastante competente en lo suyo, b) Peter (Neil Napier) el hermano de Farragut, trabaja en Arctic y es el paciente 0 c) ha estado liada con los dos hermanos, bueno, más bien casada con Alan y liada con Peter.

El papel de la doctora Walker es un poco un pan sin sal, se le ha requerido a ella específicamente porque resulta ser oscuro objeto de interés del doctor Hiroshi Hatake (Hiroyuki Sanada) director de Arctic. y como personaje no hace más que navegar de acá para allá. Vale que tiene un gran protagonismo y le pasan muchas cosas, pero no deja de ser una marioneta con muy poca iniciativa.

Como secundarios con mucho diálogo están la doctora Sarah Jordan (Jordan Hayes), componente del equipo de CDC, brillante microbióloga que guarda un terrible secretillo, el mayor Sergio Balleseros (Mark Ghanime), en apariencia un tío majete, que no tarda en descubrirse como alguien de quien más vale no fiarse ni un pelo, la doctora Doreen Boyle (Catherine Lemieux), también componente del equipo del CDC, tan brillante como lenguaraz y que desde el minuto uno sabemos que es una camisa roja, y el jefe de seguridad de Arctic Daniel Aerov (Meegwun Fairbrother), protegido de Hatake, con un pasado de lo más sorprendente.

La mayor parte de la primera temporada transcurre entre sospechas, traiciones, carreras delante de los pesudo-zombis e investigaciones a toda pastilla en las que se descubren curas asombrosas en cuestión de horas, además de involucrar a un poblado esquimal cercano, presa del mestizaje vista la poca esquimalidad de sus habitantes. Por supuesto, en Ilaria se preocupan ante tanto descontrol y mandan a un par de agentes, primero a Siete de nue... digooo... Constance Sutton (Jeri Ryan) y luego a La Guadaña (Robert Naylor) a poner orden entre baños de sangre, y claro todo acaba como el rosario de la aurora.

Como en la primera temporada Arctic queda claramente inservible, en la segunda se buscan otro entorno aislado, esta vez una isla perdida. En este caso el protagonismo se lo llevan la doctora Jordan, ascendida a protagonista, y un muy recuperado de su infección Peter Farragut, secundados por el doctor Kyle Sommer (Matt Long).

Alan, embarcado en una cruzada personal contra Ilaria, anda perdido, Pero reaparecerá en breve. Julia y Hatake siguen teniendo su protagonismo, aunque en esta ocasión algo más difuminado (de hecho ni Julia ni Hatake comparten, en principio, ubicación temporal con sus antiguos compañeros) los efectos visibles y viscosos de la infección cambian de negro alquitranado al amarillo purulento, y la comunidad de científicos es sustituida por una inquietante secta sabiamente dirigida por el misterioso hermano Michael (Steven Weber) con la inestimable colaboración de la hermana Anne (Severn Thompson).

En esta segunda temporada tendremos más infecciones fuera de madre que los esforzados científicos del CDC procurarán aislar, otra buena cantidad de conspiraciones organizadas, como si no, por Ilaria Corporation, y por si eso fuera poco, un culebrón familiar de lo más sorprendente. Lo cierto es que esta segunda temporada no desmerece a la primera, incluso en ciertos aspectos la supera, pero sigue la falta de rumbo de los guionistas. Helix no termina de ser una serie para adultos, para adolescentes ni para jóvenes-adultos. Mientras que, por ejemplo, Killjoys empezó como una serie para adolescentes pero poco a poco fue madurando y haciéndose más oscura, Helix no termina de encontrar su lugar en el mundo, y junto a temas de bastante enjundia, se interlacan situaciones absurdas que la convierten finalmente en un batiburrillo poco agradecido, por no hablar de que los malos acaban siendo villanos de opereta y los buenos unos tontos muy tontos.

Con tanta contradicción no ha superado las segunda temporada, con un argumento similar con el que por ejemplo, The last ship, lleva ya cinco dándonos la matraca, y no es que The last ship sea mejor serie, en ella todos, buenos y malos son de opereta, pero sus responsables tienen muy claro a donde van y de donde vienen, con lo que gana en coherencia interna.

Un detalle curioso es la selección musical. Plagada de toques tropicales, no se si en un principio se eligió así por poner un contrapunto a lo gélido de Artic, pero finalmente no deja de hacerse inquietante.


Notas

Término muy de moda últimamente que me parece de un infantilismo total, o eres un crío, o un adolescente o una persona hecha y derecha, pero ¿joven adulto? ¿Hasta cuando? ¿incluso si sigues viviendo en casa de los papis hasta que heredes?

© Luis del Barrio, (42 palabras)