Gotham
Gotham
EE. UU., 2014
Título original: Gotham
Dirección: Rob Bailey, Danny Cannon, T.J. Scott, varios más.
Guión: Bruno Heller, Bill Finger, Bob Kane, Megan Mostyn-Brown, varios más.
Producción: Bruno Heller
Música: David E. Russo, Graeme Revell
Fotografía: Christopher Norr, Crescenzo G.P. Notarile, varios más.
Duración: 5T. 100E. 43min.
IMDb:
Reparto: Ben McKenzie (James Gordon); Donal Logue (Harvey Bullock); David Mazouz (Bruce Wayne); Sean Pertwee (Alfred Pennyworth); Robin Lord Taylor (Oswald Cobblepot /); Camren Bicondova (Selina Kyle); Cory Michael Smith (Edward Nygma /); Erin Richards (Barbara Kean); Morena Baccarin (Leslie Thompkins); Chris Chalk (Lucius Fox); Drew Powell (Butch Gilzean); Jessica Lucas (Tabitha Galavan); Michael Chiklis (Nathaniel Barnes); John Doman (Carmine Falcone); Jada Pinkett Smith (Fish Mooney); Alexander Siddig (Ra´s al Ghul); Maggie Geha (Ivy Pepper); Crystal Reed (Sofia Falcone); Cameron Monaghan... (Jerome Valeska); Anthony Carrigan... (Victor Zsasz)
Comentarios de: Luis del Barrio

El fundamento de esta serie es bastante interesante, contar la génesis del universo de Batman tomando como protagonista a uno de los secundarios más insospechados:el comisario James Gordon (Ben McKenzie). En realidad el protagonismo de Gordon es relativo, porque Gotham acaba convertida en una serie coral en la que no hay un protagonismo bien definido, si bien las evoluciones del propio Gordon, el crecimiento de Bruce Wayne (David Mazouz), y la vida llena de altibajos de Oswald Cobblepot (Robin Lord Taylor), alias El pingüino, se llevan la mayor parte del metraje en las primeras temporadas.

Todo sucede en la ciudad de Gotham, un trasunto distópico de Nueva York, que es el escenario donde, convenientemente maquillado, se ha rodado la serie. Gotham es un pozo infecto, podrido de corrupción, donde la delincuencia y las mafias campan a sus anchas. No hay estamento público que no esté enfangado hasta el cuello, desde el más insignificante funcionario, hasta el alcalde, están untados por Carmine Falcone (John Doman), capo de capos. Así están las cosas cuando Gordon se incorpora a la policía de Gotham como inspector de homicidios. Gordon es un héroe de guerra, condecorado en decenas de batallas y con una ética y moral intachables, que choca inmediatamente con el infecto ambiente de la comisaría, encarnado en Harvey Bullock (Donal Logue), a quien es asignado como compañero. Su primer caso es el asesinato en plena calle y en presencia de su hijo, de Thomas y Martha Wayne, de la que la joven Selyna Kyle (Camren Bicondova) es testigo casual, Bullock intenta a toda costa quitarse de en medio porque sabe que el asesinato de los millonarios no es casual, pero Gordon es inflexible, haciéndose cargo del caso y prometiendo al joven Bruce que capturará al asesino de sus padres.

La primera temporada transcurre como un thriller policial muy pasado de vueltas en el que Gordon intenta luchar con más pena que gloria contra la delincuencia en las calles y en su propia casa, ante la pasividad sus superiores y la resistencia de sus compañeros que ven peligrar sus sueldos extra. Pero no se queda ahí, también se inicia la evolución de Bruce desde la más pura inocencia infantil hacia lo que se convertirá años más tarde. Asistido por su fiel mayordomo y tutor, Alfred Pennyworth (Sean Pertwee), se embarcará en su propia investigación de la muerte de sus padres y la corrupción dentro de Wayne Industries. Por su parte, don Falcone deberá reprimir la rebelión dentro de su propia organización. Peces gordos de la mafia como Fish Mooney (Jada Pinkett Smith, si, la mujer de Will Smith) o Salvatore Maroni (David Zayas) conspiran para eliminarle y quedarse con el control del hampa de Gotham, mientras que pececillos, como el propio Oswald, intentan medrar a toda costa.

En la segunda, la cosa cambia, resuelto el problema de los hampones, la atención se desplaza hacia el manicomio de Arkham, donde el doctor Hugo Strange (BD Wong) oculta Indian Hill en los subterráneos, un laboratorio secreto de Wayne Enterprises, donde se realizan experimentos genéticos y de regeneración sobre cadáveres, de donde saldrán algunos de los más estrambóticos supervillanos. Aquí la serie toma otros derroteros puesto que si bien hasta ahora ha sido bastante realista, se empiezan a introducir elementos fantásticos y de ciencia-ficción. Los hermanos Theo y Tabitha Galavan (James Frain y Jessica Lucas) llegan a Gotham con la intención de culminar sobre la ciudad en general y Bruce en particular una venganza que lleva siglos gestándose.

Poco a poco la serie va dejando de lado el realismo sucio y se adentra en un ambiente más comiquero, con la aparición sucesiva de toda la panoplia de supervillanos de los cómics de Batman, ya sea resucitados gracias a las malas artes del doctor Strange, ya sea por su caída en picado hacia la más absoluta locura. Son bien conocidos por los aficionados al personaje, y en la serie no se hace ningún esfuerzo por ocultar su identidad, puesto de lo que se trata es de mostrar su génesis y evolución si bien, según productores y guionistas, no son exactamente los mismos.

De éste modo, tenemos al ya mencionado Pingüino, a Jerome y Jeremiah Valeska (Cameron Monaghan) aka El Joker; Victor Fries (Nathan Darrow) aka Freeze; Ivy Pepper (interpretada por tres actrices distintas en sus sucesivas encarnaciones, Clare Foley, Maggie Geha y Peyton List) aka Poisson Ivy, o Hiedra venenosa; Barbara Kean (Erin Richards); la también mencionada Tabitha Galavan aka La tigresa; Jervis Tetch (Benedict Samuel) aka el sombrerero loco; Ra´s al Ghul (Alexander Siddig) aka... Ra´s al Ghul, Harvey Dent (Nicholas D´Agosto) aka. Dos Caras; Leslie Thompkins (Morena Baccarin); Edward Nygma (Cory Michael Smith) aka. Enigma­, y así unos cuantos más.

Hay que tener en cuenta que como el resto de las versiones de Batman, los guionistas de Gotham se toman sus propias licencias (supongo que permitidas y hasta alentadas por DC) y los antecedentes de los personajes no son exactamente los mismos que en anteriores cómics, películas y series de televisión, incluso algunos, como los hermanos Valeska, o Barbara Kean, son invención exclusiva de la serie, o hasta donde se, la doctora Thompkins nunca había sido de los malos.

Gracias a la larga duración de la serie, cinco temporadas y, excepto la última, a la vieja usanza, con veintidós capítulos por temporada, los guionistas han podido dar a los personajes y sus relaciones una profundidad mucho mayor de la que últimamente estamos acostumbrados.

Pese a todos sus esfuerzos, vemos a Jim Gordon caer en la misma corrupción contra la que tanto ha luchado, y sigue luchando pese a sus contradicciones y dudas existenciales, lo que además afecta profundamente a su vida amorosa. Ha estado relacionado, sucesivamente con Barbara Kean, Lee Thompkins, y Sofía Falcone (Crystal Reed) y con todas ellas fue un desastre absoluto, tanto que de un modo u otro acaban convertidas en supervillanas odiándole cordialmente.

Vemos crecer, literalmente, a Bruce Wayne y Selyna Kyle, puesto que cuando empezó la serie David Mazouz tenía trece años y Camren Bicondova quince, y cuando acabó andaban ya por la veintena. Ambos se comportan como perfectos adolescentes, impulsivos, egoístas, caprichosos y cabezones, aunque la dura vida de Selyna en las calles le da un punto de madurez que Bruce tarda en alcanzar, se sienten claramente atraídos el uno por el otro, de una forma casi enfermiza, pero la diferencia de educación y origen no les permite terminar de consumar su relación, aunque por una breve temporada estuvieron ennoviados oficialmente, tras lo cual mantienen una ambigua y tóxica relación.

Un detalle curioso, uno de los muchos, es que mientras David Mazouz va creciendo a ojos vista, Camren Bicondova se queda prácticamente como está. En la primera temporada se miran a los ojos sin problemas, pero en las sucesivas las plataformas de Camren son cada vez más altas para igualarla al resto de los compañeros de reparto. No es que sea diminuta, he investigado y mide 1,57, pero David Mazouz ya está en el 1,73, sus socias Erin Richards 1,65, y Jessica Lucas 1,68. En resumen, se les ha quedado pequeña, ...

Una agradable sorpresa es el personaje de Alfred. Siempre se le ha conocido como el mayordomo de Bruce Wayne, callado y servicial, pero a la vez lleno de infinitos recursos. En Gotham se le proporciona una calidad humana indiscutible y se profundiza en su pasado en el SAS británico (un boina verde, para entendernos) llevando a cabo misiones de las que apenas habla porque si no debería matar a su interlocutor. Se muestra perrunamente fiel a Bruce, lo que no implica callarse cuando el señorito mete la pata, cosa que hace con insistente frecuencia. Al tratarse de un Alfred veinte años menor de lo que estamos acostumbrados, el personaje puede desplegar todo sus conocimientos en combate para proteger a Wayne, pero esto a la vez le da una notable dimensión humana puesto que, ya en la mediana edad, suele acabar vapuleado. Tal ha sido el éxito de este nuevo Alfred que hasta tiene su propio spin-off dedicado a su juventud en la Inglaterra de este mundo alternativo: Pennyworth.

La serie tampoco puede decirse que sea apta para todos los públicos. No por el sexo, que para variar es mayormente sugerido, aunque no se si por cuestión de cuota, Barbara Kean es abiertamente bisexual y descubrimos al Pingüino saliendo del armario. Gotham es simplemente violenta hasta el paroxismo. Tiroteos, degollinas, explosiones, casi cualquier cosa que se le pueda hacer a un ser humano es mostrada con todo lujo de detalles.

Eso entronca con otra característica definitoria de los personajes. Todo en la ciudad es locura. Empezando por el propio Gordon, enfrentado a sus contradicciones, hasta el desquiciado Jerome Valeska, pasando por las obsesiones compulsivas de Bruce Wayne, pocos se salvan de estar mal de la cabeza. Quizá sólo Selyna y Alfred sean los más cuerdos de los personajes principales, junto a Bullock, que mantiene la locura a raya gracias a generosas raciones de cinismo y alcohol. Aunque quizá sean los sicarios recurrentes los que, dentro de su innegable sociopatía, mantengan más firmemente su ética y convicciones. Ojo, he dicho ética, no moral. Así, Victor Zsasz (Anthony Carrigan), mantiene firme su lealtad... hacia el capo más poderoso del momento, mientras que ejecuta a sus víctimas con una profesionalidad fuera de toda duda. O Butch Gilzean (Drew Powell), que ejerce de eficaz guardaespaldas de... el capo más poderoso del momento, si bien el mal de amores acaba haciéndole tomar algunas decisiones inoportunas.

Se podría hablar mucho más sobre los recovecos y matices de Gotham y cada uno de sus personajes. Sin duda no estamos hablando de una típica producción de superhéroes y personajes planos que van y vienen al albur de los caprichos de los guionistas, sino de un mosaico muy complejo y lleno de luces y muchas, muchas sombras.

Eso si, la seguridad de la mansión Wayne es basura, allí se cuela quien quiere cuando quiere y, pese a todo, en Gotham se mata muy mal, si no resucitas es que eres muy tonto.

© Luis del Barrio,
(1.684 palabras) Créditos