Extant se despidió casi a traición cuando tenía todos los elementos para haber sido una de esas series de cuatro/cinco temporadas al estilo de Fringe. Quizá sea por el gafe
Spielberg, la mayoría de sus incursiones en la televisión, al menos en lo que respecta a las series de ciencia-ficción, pasan con más pena que gloria. Taken no sobrevivió a su primera temporada, Terra Nova fue algo... raro que tampoco duró demasiado. Falling Skies se alargó un poco más, pero mejor olvidarla, La cúpula derivó hacia el culebrón y acabó de mala manera, Minority Report, pese a su potencial no pasó de diez episodios. SeaQuest tuvo su recorrido, pero no es de las series que los aficionados recuerdan con más cariño. ¿Qué tenían todas en común? A Steven Spielberg como productor ejecutivo. Decididamente, para la ciencia-ficción televisiva no tiene muy buen ojo.
La primera temporada de Extant mezcla las extrañas experiencias de la astronauta Molly Woods (Halle Berry) en el espacio con una no menos particular vida familiar con su marido John Woods (Goran Visnjic) ingeniero especializado en robótica que, literalmente, ha fabricado a su hijo Ethan (Pierce Gagnon).
Para Molly todo es difícil. Por lo pronto, tras una serie de desconcertantes experiencias en la estación espacial vuelve a la Tierra embarazada por obra y gracia de..., no, no del Espíritu Santo, sino de una extraña entidad extraterrestre que se les ha colado en la estación. Esto le supone caer bajo las sospechas de todas esas opacas agencias gubernamentales que existen en Estados Unidos, que la empiezan a tratar poco menos que de loca. De hecho acaba encerrada en un manicomio en la segunda temporada, del que escapa, paradójicamente, gracias a la ayuda de JD Richter (Jeffrey Dean Morgan), un cazarrecompensas que a partir de entonces la secunda en sus locuras
.
Por su parte, John experto en robótica, ha desarrollado la tecnología de los humanics
, unos androides bastante chulos, y ha creado un modelo completamente funcional y casi indistinguible de un niño humano: Ethan. Para probarlo en condiciones reales
se lo lleva a casa adoptándolo
y tratándolo como si de un ser humano se tratara. Eso no hace más que complicar la ya de por si enrevesada vida de Molly.
Poco a poco las diversas conspiraciones se van descubriendo. Por un lado el ente extraterrestre ha encontrado en la Tierra un terreno abonado para medrar, aunque prefiere una invasión silenciosa
, no tiene intención de conquistar la Tierra a las bravas, sino mimetizarse con la población y hacer su vida tranquilamente. Por otro, las oscuras agencias gubernamentales, representadas ven en los trabajos de John y sus ayudantes Julie (Grace Gummer) y Charlie (Tyler Hilton) la ocasión ideal para crear un ejército perfecto, obediente, disciplinado y casi indestructible, pero a la vez que sus conocimientos son necesarios su presencia es molesta, y de hecho John se mata en un oportuno
accidente de tráfico al arrancar la segunda temporada. Por no hablar de las corporaciones malosas cuya cabeza visible es Hideki Yasumoto (Hiroyuki Sanada, en su papel habitual de oriental, si no malo, si al menos ambiguo) que quieren hacerse con la tecnología de los humanics
y de paso averiguar que tiene Molly en las tripas.
Por supuesto todo sale fatal, la invasión
se les complica a los extraterrestres, y por otro lado las máquinas no son tan obedientes, como demuestra Lucy (Kiersey Clemons) segundo prototipo del equipo del John con una exagerada conciencia de si misma, y no tan disciplinada como pretendían las oscuras agencias gubernamentales, y ya tenemos el lio liado.
No quedó muy claro porqué se canceló esta serie. Como decía al principio tenía una buena cantidad de elementos que la hacían muy atractiva, por no hablar de que el conflicto a tres bandas humanos-alienígenas-máquinas podría dar mucho juego, sobre todo viendo como los guiones mantenían un buen nivel y no caían en los desbarres típicos de este tipo de producciones. A los muy puristas les parecerá ridículo el crecimiento acelerado del hijo alienígena de Molly o demasiado dulzona la cándida inocencia de Ethan, e incluso hasta poco trabajada la mística con la que Molly hace sus primeros contactos en la tercera fase, pero son cosas que están bien llevadas, sin caer en el ridículo. Según la CBS la causa de su retirada fue el declinar progresivo de los niveles de audiencia, pero cosas peores se han mantenido con menos espectadores interesados. También se habló del desapego de Halle Berry, más interesada en otros proyectos.
Personalmente me pareció una serie bastante atractiva, con una evolución interesante tanto de la historia como de los personajes. Todo iba en ascenso con un final de la segunda temporada que prometía grandes sucesos en la tercera, pero ahí se quedó todo.
