The Event
The Event
EE.UU., 2010
Título original: The Event
Dirección: Jeffrey Reiner, VV.AA.
Guión: Nick Wauters
Producción: Stephen Sassen, Nick Wauters
Música: Scott Starrett
Fotografía: Feliks Parnell
Duración: 1T. 22E. 43min.
IMDb:
Reparto: Jason Ritter (Sean Walker); Sarah Roemer (Leila Buchanan); Ian Anthony Dale (Simon Lee); Zeljko Ivanek (Blake Sterling); Blair Underwood (President Elias Martinez); Laura Innes (Sophia Maguire); Taylor Cole (Vicky Roberts); Scott Patterson (Michael Buchanan)
Comentarios de: Jorge Vilches

The Event es una de esas series que enganchan. El sistema de intercalar sin un aparente sentido las historias que forman el hilo argumental, y que poco a poco vayan encajando las piezas, es fantástico para el espectador atento y que gusta del producto elaborado.

La trama es la siguiente. En una base norteamericana en Alaska, el Monte Inostranka, hay prisioneros los supervivientes de un aterrizaje alienígena al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Llevan 66 años en la cárcel. Son sociables, de apariencia humana, con una filosofía casi zen que les da una apariencia de bondad desconcertante y de superioridad frente al Hombre. Bueno, hasta aquí tiene un toque Arthur C. Clarke. Pero ¿qué hacen aquí? Resulta que esa raza de aliens lleva en el planeta Tierra desde el comienzo de la vida humana, pero tuvieron que abandonarlo para marchar a otro lugar. Ahora deseaban volver al planeta porque el sol de su sistema se está convirtiendo en una supernova y la radiación está matando a su gente.

El problema es que no pueden venir a la Tierra sin que hayaconsecuencias. Ya lo vimos, por ejemplo, en la película DISTRITO 9, en la que son metidos en un ghetto y surgen los problemas. Es muy distinto a los lagartos de la serie V, o a los deslizantes de Falling Skies, ya que al existir diferencias físicas y psicológicas el enfrentamiento es más natural y justificable. Tampoco son como en la frustrada serie norteamericana Operación Threshold, malvados y con facultades sobrehumanas. No; los aliens de The Event son 2.000 millones de personas, con los mismos sentimientos y pensamientos que los seres humanos, pero con la peculiaridad que para sobrevivir en condiciones necesitan hacerse sitio en la Tierra. Además, tienen la tecnología y los conocimientos adecuados para acabar con la raza humana y ganarse ese espacio.

Junto a esta historia de fondo nos encontramos dos hilos paralelos; uno, el de la Casablanca, donde hay un presidente negro y con apellido hispano ‍—Martínez­‍—, rodeado de tipos inquietantes, con dobles juegos, que no son lo que parecen, incluida la mujer del Presidente. El juego es saber quiénes son los aliens infiltrados en el gobierno y cómo pesan las ambiciones. El otro hilo es la lucha de poder dentro del grupo alienígena y las contradicciones entre su filosofía de vida —‍no dañar a los seres humanos‍— o que sobreviva su raza. Uno de los aspectos más interesantes, y que además está de moda entre la ciencia política de los últimos años, es el tipo de liderazgo capaz de solventar las crisis y dirigir con éxito a un grupo. Y esto ocurre tanto entre los humanos como entre los aliens. Finalmente, uno y otro tienen que romper sus principios filosóficos para adaptarse a la realpolitik y se convierten en seres duros e implacables; lo que vendría a ser una traslación de la guerra contra el terrorismo que se está viviendo en los últimos diez años.

El ritmo de la serie ha sido constante, aunque a partir del décimo se ha notado más la linealidad narrativa —‍sin flashback ni entrelazados‍—, bajando el nivel de dificultad quizá para recuperar audiencia.

El final de la temporada cerró las tramas secundarias, en previsión de su finalmente confirmada cancelación. También se habló de la posibilidad de una miniserie o de una película al estilo de SERENITY, hecha para los fans de aquella extraña pero maravillosa serie llamada Firefly. De todas maneras, es de lo mejor que se ha visto en los últimos años en televisión. Entre los actores, el más destacable es Zeljko Ivanek, el Director de la Inteligencia Nacional, que borda el papel de malo confuso que acaba siendo bueno.

© Jorge Vilches,
(618 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Los ojos del marciano el 10 de abril de 2012
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