Dark
Dark
EE. UU., 2017
Título original: Dark
Dirección: Dirección: Baran bo Odar
Guión: Jantje Friese, Marc O. Seng, varios más.
Producción: Baran bo Odar
Música: Ben Frost
Fotografía: Nikolaus Summerer
Duración: 3T. 26E. 60min.
IMDb:
Reparto: Louis Hofmann (Jonas Kahnwald); Karoline Eichhorn (Charlotte Doppler); Lisa Vicari (Martha Nielsen); Maja Schöne (Hannah Kahnwald); Jördis Triebel (Katharina Nielsen); Andreas Pietschmann (The Stranger); Stephan Kampwirth (Peter Doppler); Paul Lux (Bartosz Tiedemann); Christian Hutcherson (Magnus Nielson); Oliver Masucci (Ulrich Nielsen); Moritz Jahn (Magnus Nielsen); Peter Benedict (Aleksander Tiedemann); Gina Stiebitz (Franziska Doppler); Deborah Kaufmann (Regina Tiedemann);
Comentarios de: Luis del Barrio

Dark ha entusiasmado a una buena cantidad de gente, y a mi me ha gustado, en general, pero también ha desconcertado a una no menos cantidad de gente, y tiene aspectos que a mi me han resultado molestos.

Se trata de una historia de viajes en el tiempo (y entre mundos paralelos) en la que las conexiones entre los personajes y sus yos de otros tiempos son complejas y abigarradas. Sigue la historia de cuatro familias, los Kahnwald, los Doppler, los Nielsen­ y los Tiedemann que viven en el pueblo de Winden, al calor de la central nuclear que en el fondo es la que da vida a la región.

No nos engañemos. En cuanto empiezan los saltos en el tiempo y la mezcla de personajes Dark se hace difícil de seguir. Por no hablar de que hay varios niveles en la narración, por un lado los enredos y líos familiares de los personajes, con sus filias, fobias, engaños, crisis, misterios, etc, etc, en la que no se diferencia de cualquier otra serie, digamos, costumbrista. Además tenemos la oscura conspiración por parte de una extraña secta que da pie a los sucesos que ocurren en Winden, sus bosques, la cueva, el bunker, la central nuclear y los insólitos artefactos alrededor de los que giran gran parte de los acontecimientos. Por otro la mezcla de épocas y diversas encarnaciones de todos los personajes, que incluso hace más complicado ubicar exactamente las líneas familiares. Hay multitud de guías, esquemas y árboles genealógicos por Internet que ayudan a comprender este embrollado quien es quien.

Por dar un breve repaso a los personajes principales. Los Kahnwald están representados por Jonas (Louis Hofmann) y su madre Hannah (Maja Schöne) que viven a la sombra del suicido de Michael (Florian Panzner), padre y esposo respectivamente. La familia Doppler está compuesta por Peter (Stephan Kampwirth) y Charlotte (Karoline Eichhorn), junto a sus hijas Franziska (Gina Stiebitz) y Elisabeth (Carlotta von Falkenhayn), se trata de una familia prácticamente rota, donde los conflictos subterráneos minan la convivencia. La familia Nielsen la componen Ulrich (Oliver Masucci) detective de la policía de Winden, Katharina (Jördis Triebel), Magnus (Moritz Jahn), Martha (Lisa Vicari) y Mikkel (Daan Lennard Liebrenz). Por último, los Tiedemann, son Bartosz (Paul Lux) y sus padres Regina (Deborah Kaufmann) y Aleksander (Peter Benedict), pero esto es lo fácil, son los personajes principales de 2017, a los que habría que añadir transeúntes inquietantes, como Noah (Mark Waschke), un desconcertante párroco, o El extraño (Will Beinbrink), porque según avanza la serie se van añadiendo los mismos personajes, más sus familiares pasados y futuros, en otras épocas, circunstancias y misterios, aunque a la larga todo quedará aclarado.

La serie arranca cuando el pequeño Mikkel desaparece una noche en el bosque, Ulrich, se encarga de la investigación abrumado porque su hermano Mads desapareció en idénticas circunstancias veinte años antes. Y ya a partir de ahí todo se complica.

Como comenté, las relaciones particulares entre cada uno de ellos también son complejas, Ulrich tiene un lío con Hannah, que odia cordialmente a Katharina desde la adolescencia, Martha mantiene una intermitente relación con Jonas y Bartosz, más sólida es la de Magnus con Franziska, Helge (Hermann Beyer), el padre de Peter no anda muy bien de la cabeza, y está internado, transmitiendo misteriosos mensajes a quien quiera escucharle, por su parte Ines (Ángela Winkler) la madre de Michael, espera ciertos acontecimientos ante una vieja carta cerrada. Y me estoy dejando la mitad de lo que sucede alrededor de la desaparición de Mikkel.

Con un poco de esfuerzo las dos primeras temporadas se pueden ir siguiendo, con revelaciones sorprendentes y sorpresas a cual más desconcertante. Pero sigue una lógica estricta y nada de lo que ocurre está traído por los pelos, siempre dentro de los cánones de los viajes temporales, se entiende.

La tercera temporada, no obstante, se hace confusa. Más si cabe. A las idas y venidas por el tiempo se añaden también las idas y venidas entre mundos paralelos, o al menos realidades alternativas. Eso, no obstante, introduce en ocasiones cierto toque humorístico, ya que vemos como pequeñas variaciones en el pasado han cambiado ubicación y vida de los personajes, aunque si nos ponemos estrictos, algunos de ellos no deberían haber existido como tales.

Otra cuestión que me ha resultado molesta es el transfondo filosófico que marca la serie. Las idas y venidas temporales de los personajes se fundamentan en oscuros y no del todo aclarados conceptos del tiempo y el espacio que no hacen más que añadir más oscuridad a una trama, pese a lo enrevesada, ya de por si apasionante.

Un aspecto muy trabajado ha sido la elección de los actores para cada una de las épocas de los personajes. Hay diferencias de veinte, cuarenta, sesenta años entre ellos, sin embargo, se reconocen casi a la primera. Lógicamente si nos presentan el alter ego juvenil de un personaje de cuarenta años hay, en un principio, cierta extrañeza, pero no obstante, una vez queda claro de quien se trata, el reconocimiento es inmediato. Obviamente el maquillaje también ayuda, pero es un detalle que demuestra el cuidado y la calidad de la producción, no tan acertado en otros aspectos.

Entre ellos la banda sonora. Compuesta por Ben Frost intenta ser un remedo de las bandas sonoras que se han puesto de moda últimamente. No se expresarme en términos musicales, pero vienen a ser la repetición machacona de una breve melodía en tonos más bien agudos mientras que de fondo tenemos unos tonos bajos que le van dando el contrapunto. Frost intenta hacer algo parecido pero no termina de conseguirlo, y lo cierto es que suena rara. Si eso ya es malo, Baran bo Odar a veces no parece tener ni idea de donde colocar los cortes sonoros, ni como usarlos para dar los toques dramáticos adecuados en cada momento, de modo que la música acaba por tomar protagonismo de la peor forma posible. Es, con diferencia, lo que peor he llevado de la serie.

Desde mi punto de vista merece la pena verla. Al contrario que otras muchas series a la que estamos acostumbrados, más lineales y sencillas, Dark exige mucha atención por parte del espectador, ojo, no le obliga a rellenar huecos ni a una falsa complicidad, sino a estar atento porque la organización coral (y temporal) de la misma hace que se pierda con facilidad las relaciones entre personajes, ya digo que empezar con una buena guía en la mano no está de más, aunque también hay que tener cuidado con cual se elige porque algunas son ciertamente explícitas y destripan algunos aspectos importantes del argumento antes de tiempo.

© Luis del Barrio,
(1.108 palabras) Créditos