Cosas de casa
Cosas de casa
EE. UU.,
Título original: Family Matters­
Dirección: Richard Correll, John Tracy, vv. mm.
Guión: Jim Geoghan, Fred Fox Jr., Gary Menteer, vv. mm.
Producción: William Bickley
Música: Jesse Frederick, Bennett Salvay, vv. mm.
Fotografía: Gregg Heschong, Larry Blumenthal, vv. mm.
Duración: 9T. 215E. 30 min.
IMDb:
Reparto: Reginald VelJohnson (Carl Winslow); Darius McCrary (Eddie Winslow); Kellie Shanygne Williams (Laura Winslow); Jaleel White (Steve Urkel); Jo Marie Payton (Harriette Winslow); Rosetta LeNoire (Estelle Winslow); Bryton James (Richie Crawford); Shawn Harrison (Waldo Geraldo Faldo); Jaimee Foxworth (Judy Winslow); Telma Hopkins (Rachel Crawford)

Seguro que a más de un lector le sorprenderá la inclusión de esta sitcom en la sección Series del Sitio. Bien, en principio no lo parece, pero Cosas de casa tiene bastante que ver con la ciencia-ficción, aunque sea con su aspecto más jocoso y delirante, con permiso de La escoba espacial y la inigualable Guía del autoestopista galáctico. Veamos cómo fue su gestación.

En la segunda mitad de los años 1980, una comedia de situación triunfaba en USA. Se trataba de Primos lejanos, que narraba las vicisitudes de un típico joven norteamericano, que compartía piso y trabajo con un pariente lejanísimo suyo (de ahí el título en español). Uno de los personajes secundarios era Harriet Winslow, una mujer negra de mediana edad que trabajaba como ascensorista del Chicago Chronicle, diario en el que prestaban sus servicios los protagonistas, después de unos cuantos capítulos en que ejercieron de dependientes en una tienda. Visto el éxito de Primos lejanos, sus productores decidieron rodar una serie protagonizada por Harriet Winslow, ya que, según los estudios de audiencia, este rol, a pesar de aparecer sólo en un puñado de episodios, tenía mucho gancho entre un sector de los espectadores. Y cuando en un capítulo apareció su marido, el sargento de policía Carl Winslow, el episodio en cuestión fue uno de los más vistos y de los que mejores críticas cosechó. Así pues, se dio vía libre a una nueva producción catódica, que llevaría por título Family Matters, que podría traducirse como Asuntos de familia, y que en España se conocería como Cosas de casa.

El concepto que manejaban los productores era el de una comedia del estilo de La hora de Bill Cosby, y con esa premisa se empezó a trabajar. Cosas de casa estaría orientada a un público familiar. Se narrarían historias centradas en problemas domésticos, que concluirían con un mensaje moral y ejemplarizante, en la línea clásica de las producciones centradas en la promoción y defensa de los más genuinos valores familiares estadounidenses.

Lo cierto es que el concepto pecaba de demasiado tópico, pues, en principio, parecía un calco de la mencionada La hora de Bill Cosby. Aunque esta última había funcionado muy bien, algunos ejecutivos de la productora Lorimar y de la división televisiva de Warner Bros consideraban que ya había demasiadas series similares en antena. De todos modos, se dio vía libre al proyecto, encargándose una temporada.

Cosas de casa empezó a emitirse en 1989, pero pasó sin pena ni gloria, de manera que se pensaba que ni siquiera se completaría la temporada inicial. Los índices de audiencia, sin ser bajos, no eran nada prometedores, y la sombra de la cancelación planeaba sobre la serie. Pero algunos episodios muy concretos gozaron del favor del público. ¿Qué ocurría?que en los capítulos mejor acogidos por los espectadores aparecía un personaje muy singular: Steve Urkel, un vecino de los Winslow, de doce años de edad, que bebía los vientos por Laura. La jovencita, claro está, pasaba olímpicamente de él, porque Urkel era un chico debilucho y feo, tremendamente patoso y un plasta de mucho cuidado. La química que se reveló entre los jóvenes actores Jaleel White y Kellie Shanygne-Williams sorprendió a todo el mundo, siendo en la práctica como una bocanada de aire puro en una producción que se había destacado hasta entonces por su blandura.

En principio, Urkel había sido concebido como un secundario ocasional, que aportara un leve toque cómico a la serie. Pero su repentina y asombrosa popularidad decidió a los productores a convertirlo en un protagonista más del show. Así, a partir de la segunda temporada, Steve Urkel pasó a ser un personaje fijo más. Y ya desde el primer capítulo, EL RINCÓN DE RAQUEL, quedó claro que el eterno enamorado de Laura Winslow se estaba convirtiendo en el alma de la producción, pues su inconfundible caracterización, unida a la innata vis cómica de White­, provocaba el regocijo de los espectadores. Esto fue determinante para que los productores variaran el enfoque de la serie. Aunque se procuró seguir narrando historias de las que se pudiera extraer una moraleja ejemplarizante, se potenció al máximo el humor, cargando las tintas en la curiosa relación entre Laura y Steve, haciendo que este interactuara más estrechamente con el resto de personajes. El resultado fue una comedia televisiva que, durante los nueve años que estuvo en antena, batió todos los récords de audiencia habidos y por haber, y que todavía hoy sigue congregando a una vasta legión de espectadores cada vez que se repone.

Además de su relación con Laura, Urkel mantenía otra muy especial con el padre de su amada, Carl, un simpático sargento de policía que siempre era víctima propiciatoria de las bienintencionadas pero desastrosas maquinaciones del chico. El resto de la familia Winslow tampoco se sentía muy atraída por Steve, a excepción hecha de mamá Winslow, la madre de Carl, que fue la que, desde un principio, supo ver más allá de su estrafalaria indumentaria y su voz chillona. Mamá Winslow se erigiría en numerosas ocasiones en defensora del muchacho, porque sabía que, aunque no hacía más que meter la pata, tenía buen corazón.

Porque ese fue uno de los aciertos de la concepción del personaje. Steve Urkel era un desastre andante, capaz de convertir algo tan sencillo como abrir una silla plegable en una hecatombe de consecuencias imprevisibles. Pero también era un chico honesto y sincero, sin dobleces de ningún tipo, con sentimientos profundos y auténticos, como quedaría de manifiesto en innumerables episodios.

Imagino que os estaréis preguntando dónde demonios está aquí la ciencia-ficción. Tranquilos, que a eso voy.

Una de las características definitorias del personaje de Urkel fue su extraordinaria inteligencia. Steve era un cerebrito, un auténtico superdotado que destacaba en los estudios muy por encima del resto de sus compañeros, e incluso dejaba en evidencia a no pocos profesores. Conforme Urkel iba ganando popularidad, se hizo necesario crear nuevos gags, nuevas situaciones, en las que Jaleel White pudiera dar rienda suelta a su comicidad. Así que se pensó en dotarle de una exuberante inventiva. Dicho y hecho. De la noche a la mañana, Steve Urkel se convirtió, por obra y gracia de los guionistas, en una máquina de parir inventos, una especie de cruce entre el de las películas de 007, el profesor Franz de Copenhage de El TBO y el profesor Bacterio de Mortadelo y Filemón.

A partir de ahí, la comicidad de la serie alcanzó cotas paroxísticas. Del magín de Urkel comenzaron a brotar las más disparatadas y divertidas invenciones, que al principio funcionaban bien, pero que, la mayoría de las veces, acababan en desastre que solía abatirse sobre el pobre Carl.

La serie, manteniendo su estilo familiar, fue derivando en parte hacia la ciencia-ficción. Veamos algunos ejemplos.

Temporada 2

PROYECTO CIENTÍFICO. Prometiéndole que su relación personal cambiará, lo que en realidad no está dispuesta a cumplir, Laura consigue que Steve sea su compañero en un proyecto científico para la clase de ciencias. Su tía Raquel le afea su proceder, porque Steve está verdaderamente enamorado de ella, y le advierte que le puede salir mal. La chica no hace caso, pero, influenciada por las palabras de Raquel, tiene una pesadilla en la que Steve construye una bomba termonuclear y destruye Chicago. Al despertar, confiesa la verdad a su vecino, que se muestra dispuesto a seguir formando equipo con ella, construyendo no una simple maqueta, sino un cohete espacial en miniatura... que accidentalmente lanza, provocando el estropicio que cabe imaginar en el tejado de la casa del sufrido Carl Winslow.

Temporada 3

SUPER URKEL. Steve, picado en su amor propio al ser incapaz de escalar por la cuerda en la clase de gimnasia, inventa un propulsor individual, muy similar al empleado por el James Bond 007 por antonomasia, Sean Connery, en OPERACIÓN TRUENO (THUNDERBALL, Terence Young, 1965). Huelga decir que, tras dejar boquiabiertos a sus compañeros de instituto, para no variar, Urkel acaba cargándose otra vez el tejado de sus vecinos.

URKELBOT. El chico construye un robot a su imagen y semejanza, pero, como lo ha dotado de una IA, el autómata actúa por su cuenta, se enamora de Laura y pretende disputársela a su creador.

URKELCOP. Vuelve el robot construido por Urkel en un episodio anterior. Ahora Steve lo ha modificado, creando un policía robótico que ayudará a Carl a detener a un peligroso atracador. Capítulo que parodiaba en parte la taquillera ROBOCOP (Ídem, Paul Verhoeven, 1987), cinta de ciencia-ficción y acción que consagró a Peter Weller.

Temporada 5

LLÁMAME STEFAN. Steve derrama una bandeja de batidos sobre Laura, poniéndola perdida. Furiosa, la chica le espeta que es el Rey de los patosos, y le pregunta si no puede hacer algo para cambiar. Esto empuja a Urkel a inventar una pócima que altere su genética, mejorándola. El resultado es Stefan, su otro yo y su polo opuesto; un chico guapo, seguro de sí mismo, con grandes habilidades sociales y mucho carisma. Laura se prenda de inmediato de él, y todo el mundo se muestra fascinado al conocerle. Pero Stefan también es superficial y egoísta, lo que, en último término, hace que Laura acabe por echar de menos al patoso pero sensible Steve Urkel. Evidentemente, para este episodio los guionistas se inspiraron en la celebérrima obra de la literatura fantástica clásica EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE, de Robert Louis Stevenson, llevada al cine y a la televisión en innumerables ocasiones.

EL REGRESO DE STEFAN. Laura, que no puede olvidar a Stefan, suplica a Steve que le haga volver, pero con las cualidades humanas que le faltaban. Urkel replica la pócima con algunas mejoras y, a la vez, construye una cámara especial para agilizar el proceso de transformación. El resultado es un Stefan que no sólo es atractivo y cariñoso como antes, sino también sensible y detallista. Pero cuando más felices se las promete Laura, el proceso empieza a revertirse, sin que Steve pueda hacer nada por controlarlo.

Temporada 6

SER O NO VER. Episodio doble, en el que Steve, tras largos meses de trabajo, por fin ha conseguido perfeccionar su cámara de transformación, con vistas a convertirse en Stefan permanentemente y así estar junto a su amada Laura. Como es obvio, para ello debe romper antes con Myra, que no se muestra precisamente feliz al saberlo.

Steve consigue en parte su propósito, aunque, ya como Stefan, tendrá que meterse en su cámara una vez por semana, para recargarse, por así decirlo. Myra, dispuesta a recuperarle, manipula el artefacto, de modo que siempre esté en la posición pardillo. Pero entonces interviene inopinadamente Carl, que tiene problemas con la vista y, a sugerencia de Eddie, pide a Steve / Stefan que le permita utilizar el invento para corregir su problema de visión. Myra llega tarde para impedirlo, y Carl se transforma en una especie de Urkel talla XL. Aunque el muchacho, advertido por Myra, intenta detener el proceso, este se completa a medias, de modo que Carl actúa alternativamente como un pardillo y como una persona normal. Tras divertidísimas peripecias, Stefan logra arreglar el desaguisado. Pero un comentario de Carl le hace reflexionar sobre la importancia de ser uno mismo y aceptarse como se es, por lo que decide que Steve debe volver para siempre, lo que entristece a Laura.

ELVIS URKEL, EL REY. Mientras estudia con Laura, preparándose para entrevistarse con el enviado de cierta prestigiosa universidad, Steve responde mal a una pregunta, cosa que nunca antes le había ocurrido. De modo que utiliza su cámara de transformación y su colección de pelos de celebridades para convertirse en un trasunto de Albert Einstein. Sin embargo, un accidente provoca que, en vez de un pelo de Einstein, emplee uno de Elvis Presley, por lo que, aunque sale de la cámara como el inmortal científico, en cuestión de minutos se transforma en un clon del Rey del Rock.

Temporada 7

CARIÑO, STEVE ME HA ENCOGIDO. Urkel, que se ha mudado a vivir con los Winslow mientras sus padres están en Rusia, ha modificado su cámara de transformación, de modo que ahora, en vez de alterar la genética de quien se meta en ella, altera el tamaño de las cosas que se introducen en su interior. Tras una primera prueba exitosa con un cepillo de dientes gigante, y ante la posibilidad de conseguir diamantes de gran tamaño, Carl se muestra encantado con el invento. Pero un accidente provoca que Winslow y Urkel vean reducido su tamaño. Homenaje a CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS (HONEY, I SHRUNK THE KIDS, Joe Johnston, 1989), que a su vez era una versión libre, en clave de comedia familiar producida por Walt Disney Pictures, del clásico EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE (THE INCREDIBLE SHRINKING MAN, Jack Arnold, 1957).

EL ELIXIR DEL AMOUR. Steve le habla a Eddie de uno de sus últimos inventos, un elixir que activa las feromonas femeninas, haciendo que cualquier mujer que se encuentre cerca del hombre que se lo haya puesto caiga rendida a sus pies. Eddie, que vive para ligar, pretende que Steve le deje la pócima, forcejean y el elixir se derrama por completo sobre Urkel. En ese momento aparece Laura, que de pronto empieza a comportarse como si estuviese perdidamente enamorada de Steve. El muchacho, consciente de que se trata de una atracción artificial, provocada no por los sentimientos de la joven, sino por una reacción química, la evita como puede. Pero Laura se las arregla para quedarse a solas con él.

EL DOBLE DE STEVE. Urkel construye una máquina, semejante al replicador de materia de Star Trek TNG o a la Karendón de La Saga de los Aznar, que puede crear una copia exacta de cualquier cosa, inorgánica u orgánica, mediante una especie de proceso de clonación. Ante el entusiasmo de Carl, el artefacto funciona a la perfección. Tentado por ir más allá, Steve se mete en la máquina, esperando crear un doble de sí mismo. Aunque al principio la cosa no parece funcionar, el artilugio crea un clon del chico, si bien con unos minutos de retraso, lo que provoca divertidos equívocos en casa de los Winslow. Revelado el incidente, ambas versiones de Steve congenian a la perfección... hasta que aparece Myra. Será Laura quien dé con la solución al problema. Los cerebritos han destruido su máquina clónica, al considerarla peligrosa. Pero Steve todavía tiene su cámara de conversión, de modo que su clon se transforma en el seductor Stefan que conocimos en LLÁMAME STEFAN, del que Laura siempre ha estado enamorada.

Temporada 8

PARÍS. Los tres primeros episodios de la octava temporada se desarrollan en la capital gala, hasta donde se trasladó el equipo de la serie para filmarlos.

El último invento de Steve Urkel es el Urkiplato, un dispositivo teletransportador que funciona a las mil maravillas, como puede comprobar Carl por sí mismo. Los Winslow y Urkel deciden emplear el aparato para viajar gratis a París y pasar unas inolvidables vacaciones en La Ciudad de la Luz, donde reside Nicole, jovencita francesa que ha colaborado con Steve. Laura se lleva con ella a Stefan, que en la capital gala encontrará su camino en la vida. Mientras tanto, la bella Nicole trabaja en secreto con un grupo criminal, cuyo objetivo es apoderarse de la tecnología desarrollada por Urkel, y que está dispuesto a emplear los medios necesarios para alcanzar su fin; incluidos el secuestro y el asesinato.

LA MÁQUINA DEL TIEMPO­. Urkel ha construido un artefacto que le permite desplazarse a través de las Edades. Carl, tan pesetero como siempre, se las arregla para que el muchacho le lleve al pasado, al día en que compró la casa. Una vez allí, ignorando las advertencias de Steve, Carl deja cierta información financiera del futuro para que la encuentre su otro yo del pasado, y que así pueda convertirse en millonario. Cuando regresan al presente, se encuentran con que el desarrollo de los acontecimientos históricos ha variado, y Carl es ahora el hombre más rico del mundo. Pero los cambios han afectado a su vida familiar. Harriet quiere divorciarse de él, su madre le ignora y Eddie y Laura ni siquiera existen en este tiempo... porque él estaba demasiado ocupado ganando dinero y ni siquiera se había planteado formar una familia.

Y TÚ, ¿QUÉ SABES? Eddie es seleccionado para un concurso de televisión, cuyo premio es un impresionante 4x4. Como sus conocimientos son más bien escasos, pide a Steve que le ayude. Ante la negativa de este, decide convertirse en un sosias de Urkel utilizando su cámara de transformación, de la que sale como un pardillo mega inteligente. Indignado por el proceder de su amigo, Steve se presenta al mismo concurso, decidido a darle una lección.

LOCOS POR LOS KILOS. Carl sufre lo indecible con la dieta a la que se somete para adelgazar. Para ayudarle, Steve inventa una cámara de compresión hiperbólica de grasas a alta velocidad. Carl, escarmentado de los inventos del chico, se niega a meterse en ella. La tía de Urkel, Oona, ancha y apaisada como Castilla y acomplejada por la obesidad, la prueba y sale de la máquina hecha una auténtica sílfide. Pero el efecto adelgazador es sólo temporal.

EL HERMANO QUE VINO A CENAR. Lo del hermanito es el segmento del episodio con moralina y afecta a Carl. Lo interesante es que Eddie y Steve se cargan el portátil de Laura, así que tienen que comprarle uno nuevo, y el único modo de obtener el dinero necesario es que Eddie se enfrente a un forzudo de circo, apodado Mantecón, y le venza. Para ello contará con la última creación de Steve: un cinturón que genera un campo de fuerza indestructible alrededor de la persona que lo lleve. Por desgracia, cuando parece que Eddie va a derrotar al fortachón, su sudor provoca un cortocircuito en el aparatejo de marras.

UNA DE PIRATAS. Episodio de pura diversión, sin mensajes ni moralinas. Combinando sus anteriores inventos de una máquina del tiempo y el plato teletransportador visto en el tríptico PARÍS, Steve ha conseguido mejorar su dispositivo de traslación temporal, de modo que realiza una especie de tour turístico por distintas épocas históricas. Como Carl siempre ha fantaseado con navegar en un antiguo galeón, se deja convencer por Urkel para acompañarle a 1704. El problema es que acaban en un barco pirata y, para colmo, Steve pierde en el mar su máquina del tiempo, de modo que quedan atrapados en esa época.

Temporada 9

NO LEAS EL PENSAMIENTO DEL PRÓJIMO. Steve consigue tener su propio laboratorio en el colegio, gracias a un profesor que cree en él. La última creación brotada de su cacumen produce un sorprendente efecto colateral en el muchacho, pues, tras probar su máquina, descubre que puede leer los pensamientos de los demás. Pero esta increíble habilidad le causará más de un problema.

PERDIDO EN EL ESPACIO. Episodio doble, con el que Cosas de Casa remató con brillantez su exitosa singladura televisiva. Steve y Laura están preparando su boda, cuando la NASA reclama al joven genio para que sea el primer estudiante en viajar al espacio exterior, y también para que pruebe uno de sus extraordinarios inventos, que ha despertado gran interés en la agencia espacial: un dispositivo generador de gravedad artificial. Ya en el espacio, el invento de Urkel funciona perfectamente, creando gravedad en la lanzadera espacial. Pero su campo de acción saca a un satélite artificial de su órbita, provocando que colisione con la nave. Un accidente incapacita a uno de los astronautas, y como su compañero debe atender los mandos de la nave Explorer, Steve tiene que salir al exterior para retirar el satélite y efectuar reparaciones en el fuselaje. Por desgracia, cuando el satélite se aleja de la nave, arrastra a Urkel con él.

Aparte de los episodios aquí reseñados, cuyos argumentos entroncan, más o menos directamente, con la ciencia-ficción, Steve Urkel desarrollaría a lo largo de la serie una pléyade de inventos a cada cual más descacharrante. Baste citar sólo dos de ellos: La Olfato Visión, dispositivo integrado en un casco con diversos adminículos, que te permite oler lo que estás viendo por la tele; y la mayor chorrada surgida de su inquieto cerebro: un híbrido entre una aspiradora y una gaita escocesa, para amenizar la aburrida limpieza. Sin comentarios.

Cosas de casa fue, sin la menor duda, la comedia televisiva de mayor éxito en la década de 1990. Sus protagonistas se convirtieron en grandes figuras del mundo del espectáculo. Pero, concluida la serie, ninguno de ellos conseguiría volver a destacar en cine o televisión. Jaleel White trató de alargar la existencia del personaje de Steve Urkel en al menos otro proyecto. Pero la fracasada experiencia demostraría que, si bien Urkel venía a ser la sal de Cosas de casa, gran parte de su eficacia cómica se debía a la complicidad existente entre él y el resto de personajes de la sitcom. Hoy día, White se prodiga muchísimo como secundario en series y telefilmes de las temáticas más variadas, pero su etapa de rutilante estrella televisiva ha quedado atrás.

Kellie Shanygne-Williams participó en algunas series y películas para televisión, siempre en papeles secundarios o de soporte. Incluso intentó labrarse una carrera como cantante de Rap. En 2009, once años después de Cosas de casa, fue contratada por la cadena Style Network para presentar su programa Clean House. Por lo que sé, ahí sigue.

El resto del elenco corrió igual suerte. Pero lo ocurrido con Jaimee Foxworth es triste y vergonzoso a un tiempo. Al principio, el matrimonio Winslow tenía tres hijos: Eddie, Laura y Judy. Sin embargo, por las razones que fueran, los guionistas se centraron desde el primer momento en los personajes de Darius McCrary y Kellie Shanygne-Williams, dejando de lado al de Foxworth, de modo que Judy fue menguando en importancia a marchas forzadas. Además, parece ser que los padres de la jovencísima actriz no hacían más que incordiar a los productores, exigiendo que el papel de su hija se equiparase al de sus hermanos de la pantalla, incluido el aspecto salarial. Total, que en la cuarta temporada Foxworth fue expulsada de la serie. No se dio ninguna explicación de la desaparición de su personaje. A efectos prácticos, a partir de entonces fue como si Judy Winslow no hubiera existido. Nunca sabremos si el personaje de Judy realmente tenía potencial. Si hemos de creer a su madre en la ficción, Jo Mary Peyton, que encarnaba a Harriet Winslow, fue muy desaprovechado.

Tras Cosas de casa, Foxworth probaría suerte en publicidad y como modelo, aparte de presentarse a varios castings, todo ello sin ningún resultado. Acuciada por problemas económicos, acabó protagonizando varias películas pornográficas con el seudónimo de Crave.

Hacia los últimos episodios de la última temporada, desapareció Jo Mary Peyton, que había encarnado a Harriet Winslow durante casi nueve años, siendo sustituida por Judyann Elder en la recta final de la producción. La intérprete se fue alegando diferencias creativas con guionistas y productores, lo que suena a excusa rebuscada, porque para entonces ya se sabía que la serie concluiría en la novena temporada. Según se rumoreó entonces, Jo Mary se marchó después de un altercado con Jaleel White, en el que ambos casi llegaron a las manos. Por lo visto, el White real no era tan simpático como Urkel. Además, desde varias temporadas atrás existía una marcada enemistad, por razones desconocidas, entre Jaleel y Jo Mary. Algunas fuentes apuntan a que la actriz se sintió contrariada al principio, y más tarde enojada, al constatar que, a partir del segundo año de emisión de la serie, Jaleel White, un crío entonces, había acaparado el protagonismo de una sitcom que había sido ideada basándose en su personaje de Primos lejanos. Hay quien cree que Jo Mary siempre estuvo a disgusto con la deriva de Cosas de casa, que, para ella, nunca tendría que haber degenerado en una comedia tan alocada. Con todos mis respetos para la actriz, si se hubiese mantenido el estilo con que fue estrenada en 1989, Cosas de casa no hubiera durado ni dos temporadas.

Ver de nuevo Cosas de casa, además de ponerle a uno de buen humor, le reconcilia con la televisión de antaño, la que se hacía con el único propósito de entretener. Si se produjese un remake, si volviese a rodarse esta serie con el estilo dogmático de las actuales, seguro que los guionistas darían la vuelta a la esencia de la serie introduciendo relaciones personales, por decirlo suavemente, ambiguas, entorpeciendo situaciones y diálogos con pesadas parrafadas adoctrinadoras y salpimentando con moralina woke cada capítulo. Por supuesto, ni pasaría de la primera temporada. Por suerte, Cosas de casa sigue ahí, para deleite de los que apreciamos las comedias realizadas con gracia, pero también con buen gusto. Y es que, en lo que a comedias de situación se refiere, y salvo rarísimas excepciones, cualquier tiempo pasado fue mejor.


Notas

La moneda de curso legal en España fue, durante mucho tiempo, la peseta. El término pesetero se empleaba coloquialmente en forma peyorativa, para referirse a una persona obsesionada con el dinero y tremendamente tacaña. N. de A.

© Antonio Quintana Carrandi,
(4.165 palabras) Créditos