Heredera directa de Extant, esta serie repite el esquema de astronauta que vive una experiencia traumática en el espacio y vuelve a la Tierra trayendo consigo un misterio que dará para una buena cantidad de sucesos extraordinarios. No son las únicas de su especie
, la reciente película LA ASTRONAUTA sigue el mismo esquema.
En esta ocasión el protagonismo lo tiene Jo Ericsson (Noomi Rapace), una de las tripulantes de la Estación Espacial Internacional que debe volver precipitadamente a la Tierra tras sufrir esta un accidente fatal. Una vez aterrizada y descontaminada empieza a notar que algo no encaja, todo es igual pero todo es distinto, la relación con Magnus (James D´Arcy), su marido, es desconcertante, al igual que con su hija Alice (Rosie y Davina Coleman) y el resto del equipo. Incluso su descripción del incidente es cuestionada por las autoridades porque da detalles del todo imposibles o que no se pueden corroborar.
Llegado a un punto empieza a tener alucinaciones, o lo que ella cree que son alucinaciones, que hacen cuestionar su salud mental. Una pieza clave es el experimento secreto CAL, dirigido por el físico Henry Caldera (Jonathan Banks), un instrumento diseñado para investigar un concepto de la mecánica cuántica llamado superposición, fenómeno que permite que una partícula exista en dos estados diferentes simultáneamente.
La serie está planteada más como drama familiar y serie de misterio que como ciencia-ficción, aunque todo esté envuelto en la temática de la exploración espacial y sus implicaciones. Esto es, no veremos efectos especiales espectaculares, aunque si muy realistas allá donde hacen falta, ni grandes despliegues. En ese sentido es más intimista y centrada en la evolución psicológica de los personajes.
Así, el arranque es espectacular, con el accidente en la ISS y el espeluznante viaje de vuelta a la Tierra de Jo. Un punto a tener en cuenta es que si bien pertenece a la ESA (Jo es sueca) su misión espacial está a cargo de la Agencia Espacial Rusa, por lo que escenarios y equipo remite a la época de esplendor soviético en el espacio, lo que implica que las instalaciones son las de un Baikonur un tanto decrépito y un trato y maneras de los administradores muy a la rusa
, secos, cortantes, lejanos, misteriosos, algo que se acentúa durante las comisiones de control, cuando el relato de Jo es cuestionado sistemáticamente. Es un aspecto interesante dando una visión poco común de la administración de las misiones espaciales.
En el plano familiar las cosas para Jo son igualmente complicadas. Vuelve a un mundo en el que las relaciones con su marido y su hija distan mucho de lo que ella ha vivido, y eso la desquicia aún más ante la incomprensión de todos los que la rodean. Como ejemplo un detalle: ella y Alice hablaban regularmente en sueco, idioma que Alice ahora ignora por completo.
Todo esto permite a Noomi Rapace desplegar todo su repertorio dramático, que no es menor, haciendo que su personaje transmita toda la paranoia y el terror que siente. Un diez para ella.
El problema de la serie es que tras los primeros episodios se vuelve repetitiva. El misterio que rodea a Jo se empieza a vislumbrar según se van dando pistas, pero estas se acaban acumulando de tal manera que, en ocasiones, se hacen confusas. No se si por acumulación de ideas de los guionistas y la necesidad de darles salida, algunas de las cuestiones que se tratan no aportan demasiado, más que minutos extra. También se hace un poco pesado que se dedique tanto tiempo a los traumas de unos y otros personajes cuando quizá un poco más de acción espacial
no hubiera venido mal. No es que la serie esté falta de ella, la huída fina de Jo está llena de momentos emocionantes, pero nada que no hayamos visto en cualquier otro trhiller al uso.
El creador de la serie, Peter Harness, ya trabajó en Doctor Who (con Peter Capaldi de doctor) y La Guerra de los mundos (la de Robert Carlyle), basándose en una idea de Sean Jablonski (productor de Proyecto Blue Book) así que entre ambos cuentan con un bagaje en lo que respecta al desarrollo de series de ciencia-ficción. Curiosamente, esta es una de las pocas series de Apple+ que no se basa en obras literarias, como Silo o Fundación, sino que se trata de un concepto totalmente original. También es de señalar que la ESA colaboró en la producción, asesorando y prestando equipo e imagen corporativa, por lo que desde ese punto de vista la serie adquiera un cariz bastante realista.
Desde luego no es una serie sobre aventuras espaciales, sino del impacto psicológico de la exploración espacial en los astronautas y sus familias, con ciertos toques sobrenaturales
. Pese a las pegas es una serie bien realizada y bien interpretada a la que dar una oportunidad, eso si, teniendo en cuenta que, pese a que en general fue bien recibida, Apple la canceló y esta es su única temporada, de modo que los cabos sueltos no se van a resolver.
