12 Monos
12 Monos
EE. UU., 2015
Título original: 12 Monkeys
Dirección: David Grossman, Terry Matalas, varios más.
Guión: Travis Fickett, Terry Matalas, David Webb Peoples, varios más.
Producción: Travis Fickett
Música: Paul Linford, Stephen Barton, varios más.
Fotografía: David Greene, Boris Mojsovski, varios más.
Duración: 4T. 47E. 42min.
IMDb:
Reparto: Aaron Stanford (James Cole); Amanda Schull (Dr. Cassandra Railly); Barbara Sukowa (Katarina Jones); Emily Hampshire (Jennifer Goines); Todd Stashwick (Deacon); Andrew Gillies (Dr. Julian Adler); Kirk Acevedo (José Ramse); Alisen Down (Olivia); Demore Barnes (Whitley); Murray Furrow (Dr. Lasky); Brooke Williams (Hannah Jones); Tom Noonan (Hombre Pálido);
Comentarios de: Luis del Barrio

Basada en la película homónima de 1995, dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por Bruce Willis y Brad Pitt, el origen de la serie es algo más tortuoso que una simple adaptación. Terry Matalas y Travis Fickett escribieron el guión de una serie de televisión de viajes en el tiempo que presentaron a Atlas Entertainment, la productora de la película, donde vieron potencial en el mismo y, debido a las similitudes inherentes a todas las historias de viajes en el tiempo, la posibilidad de convertirlo en la adaptación televisiva de la película, algo a lo que llevaban tiempo dando vueltas. En 2013 se ofreció la serie a SyFy, que contrató la primera temporada, habiendo los guionistas planificado la historia hasta la tercera.

Por poner en antecedentes, en la película se cuenta como una plaga vírica ha acabado con prácticamente toda la humanidad y los pocos supervivientes, que malviven en unas condiciones muy precarias, intentan remediarlo mediante una máquina del tiempo y con la sola pista de una llamada telefónica sobre el origen de la plaga. James Cole (Bruce Willis) es enviado una y otra vez al pasado para intentar dar con los responsables del contagio, en un principio parece que es un desquiciado Jeffrey Goines (Brad Pitt), que lidera el Ejército de los doce monos, un grupo ecoterrorista que considera que la verdadera plaga sobre la Tierra es la humanidad.

La serie, aunque con grandes variaciones, reproduce este argumento en su primera temporada, en una ruinosa instalación del ejército la física Katarina Jones (Barbara Sukowa) lidera un grupo de científicos que, manejando la máquina del tiempo, envía una y otra vez a James Cole (Aaron Stanford) a 2017 para impedir que el Ejército de los doce monos extermine a al humanidad. Cole intentará por todos los medios que la doctora Cassandra Railly (Amanda Schull), que en la serie es quien hace la llamada, colabore con él para impedir la catástrofe.

La serie maneja bastante bien los saltos en el tiempo y las posibles paradojas que estos producen, y eso es de agradecer, solo es reprochable que se ceda a la tentación de que la modificación del pasado y la consiguiente modificación del futuro (presente de los protagonistas) permite jugar con la resurrección de personajes y reconstrucción de escenarios, por lo que en ningún caso se debe dar nada por definitivo.

Por supuesto que cuatro temporadas y casi 50 episodios dan para expandir mucho, el entorno en el que se mueven los personajes. Cuestiones que apenas se tratan de pasada en la película aquí se desarrollan ampliamente. Así, la devastación y salvajismo de ese mundo futuro se describen con detalle. Cole es un salvaje que en compañía de su hermano José Ramse (Kirk Acevedo, que ya vimos en Fringe) han estado vagando y sobreviviendo malamente hasta que primero son capturados e integrados en el Oeste VII, literalmente una horda de bárbaros liderada por el despótico Deacon (Todd Stashwick), y cuando deciden escapar de él son nuevamente capturados por el personal de seguridad de Jones, que los recluta para sus misiones al pasado.

El personal científico también está bien representado. En la película apenas eran unas figuras cubiertas de plástico, aquí Jones tiene al mando, entre otros a los doctores Adler (Andrew Gillies), Lasky (Murray Furrow), e incluso Michael Hogan (el inolvidable coronel Tigh de Galáctica) aparece unos pocos episodios representando al doctor David Eckland, una de las pocas alegrías para el cuerpo que se da Jones, aunque en una de esas líneas de tiempo paralelas reconstruidas.

La propia doctora Jones tiene un pasado tortuoso y su obsesión por evitar la plaga va más allá del obvio beneficio para la humanidad. Tampoco es desdeñable el esfuerzo de los guionistas por dar a las ideas de Jones un tono más humanista, y si bien la mecánica del funcionamiento de la máquina del tiempo queda prudentemente obviada, evitando la tecnogerga más allá de algunas vagas referencias a fenómenos cuánticos, si se incide una y otra vez en la causalidad de la interacción de los personajes con el pasado, el presente, e incluso el futuro.

La Kathryn Railly psiquiatra de la película se convierte aquí en Cassandra Railly, microbióloga, que más allá del mero ir y venir arrastrada por un Cole desesperado tiene un papel más activo.

En cuanto al Ejército de los doce monos su principal representante, Jeffrey Goines, se nos convierte en Jennifer Goines (Emily Hampshire), ya sin relación directa con el Ejército pero igualmente rica heredera y loca de atar, aunque sus motivos tiene. Formando parte de los malos tenemos al tenebroso Hombre Pálido (Tom Noonan) y la no menos inquietante Olivia (Alisen Down) que esperan la llegada del Testigo (más viejos conocidos de Galáctica:James Callis el no menos inolvidable Gaius Baltar) que se dedican a conspirar contra el mundo (y entre si) para lograr un estado extático en el que tiempo y espacio serán todo uno, y no habrá ni principio ni fin.

Si me permiten la nota erudita, ¿un solo punto donde está todo espacio y tiempo contenido? ¿No se parece demasiado eso a la singularidad anterior al Big Bang? ¿O mas bien se trata del Aleph borgiano? Por lo que los adeptos del Testigo dicen durante toda la serie tiene más que ver con el Aleph. Al cabo de lo que tratan es de eliminar todo dolor y todo desánimo. Con todo, el concepto filosófico no está desarrollado puesto que, al tratarse fundamentalmente de una serie de acción, actúa más como leit motiv religioso de los malos que como verdadera idea filosófica.

A mi la serie me ha parecido bastante aceptable aunque los protagonistas principales (Aaron Stanford y Amanda Schull) se me han hecho muy blanditos en comparación con el resto del elenco, actores más hechos y con personajes más maduros, en ese sentido hay una cierta disonancia. Tanto Stanford con Schull comparten el estereotipo de muñeca pepona, con rostros redondos y rellenos, mientras que Barbara Sukowa, Kirk Acevedo o Tom Noonan, dicen mucho más que ellos. Lo sorprendente es que no son unos críos y tienen larga experiencia, Aaron Stanford nació en 1976, y ya le vimos en Nikita (la de 2010), y Amanda Schull en 1978, que ha alternado 12 monos con Suits, pero su expresión sigue siendo muy juvenil, sin embargo Alisen Down también es de 1976, pero da una sensación más cruda. Eso hace que muchas veces las situaciones más dramáticas de James Cole y Cassandra Railly no casen con sus expresiones faciales.

Por supuesto, en las sucesivas temporadas, y una vez resuelto (en falso) el asunto del virus, los protagonistas se dedican a a navegar sus propias contradicciones, intentar destruir el Ejército de los doce monos, al propio Testigo y en general a salir con vida de las trampas y engaños que estos les ponen por medio.

Como digo la serie es más que interesante, sin grandes bajones de una temporada a otra, e incluso las vueltas de tuerca y los giros inesperados de guión están bien llevados, resultado evidente de un argumento planificado desde sus inicios.

© Luis del Barrio,
(1.174 palabras) Créditos