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Byron
El vuelo del fénix
EE.UU., 1998
Título original: Phoenix Rising
Dirección: David J. Eagle
Guión: J. Michael Straczynski
Producción: John Copeland
Música: Christopher Franke
Fotografía: John C. Flinn III, A.S.C.
IMDb:
Reparto: Bruce Boxleitner (Presidente John Sheridan); Jerry Doyle (Michael Garibaldi); Richard Biggs (Dr. Stephen Franklin); Tracy Scoggins (Capitán Elizabeth Lochley); Jeff Conaway (Zack Allan); Patricia Tallman (Lyta Alexander); Robin Atkin Downes (Byron); Jack Hannibal (Peter); Victor Love (Telepath); Leigh McCloskey (Thomas); Walter Koenig (Alfred Bester)
Episodio: 099, Orden de producción: 512

Sinopsis

Llegan a la base efectivos del Cuerpo Psíquico para reforzar a los hombres de Bester. Éste les explica la situación, las connotaciones políticas del espionaje al que los telépatas rebeldes han sometido a los embajadores y la ventaja que supone tener a Byron y los suyos encerrados. Los verdaderamente peligrosos, por el momento, son los disidentes de Byron, los que han decidido no encerrarse y andan libres por la base.

Lochley irrumpe en la reunión acusando a Bester de ser mala persona (bueno, eso ya lo sabemos, pero nos emociona) y se ponen a discutir acerca de los métodos más o menos éticos de éste. El caso es que cuando van a coger un ascensor aparece el cadáver de uno de los PsiCop bajo el cartel de ¡Libertad para Byron!.

Éste, por su parte, también está dispuesto a jugar sus cartas. Habla con Sheridan para intentar convencerle que puede reconducir a sus seguidores díscolos si los PsiCops abandonan la estación, pero Bester interrumpe la negociación de malas maneras y Byron se desconecta, lo que provoca la ira de Sheridan, ante lo que Bester le ignora y le hace entrega de ciertos informes.

Cuando Bester vuelve a su cabina se encuentra con Garibaldi que le amenaza con un PPG para que confiese las torturas a las que le sometió, pero Bester, especialista en es tipo de situaciones, se niega, y hasta le invita a que le dispare, pero tiene una ventaja, durante el tratamiento introdujo una serie de bloqueos que impiden a Garibaldi causarle daño alguno. Bester, en su habitual estilo, se ríe de él, dejándole profundamente frustrado.

Byron se sincera con Lyta lamentándose de la impulsividad de sus seguidores, eso a ella le interesa poco y le pregunta por su relación con Bester. Resulta que Byron era protegido de Bester en los PsiCops, y candidato a tener un cargo importante, pero los métodos despiadados de Bester no iban con el carácter de Byron y éste se propuso buscar otro camino, alejado de la violencia, para los telépatas.

Mientras, Garibaldi pregunta al doctor Franklin como sería posible deshacer un bloqueo mental, el grupo de telépatas disidentes irrumpen a la fuerza en el laboratorio médico y toman a Garibaldi, Franklin, personal médico y enfermos como rehenes, lanzando un ultimátum y amenazando con matarles si no se cumplen sus exigencias.

Byron se desespera ante la situación y pide a Lyta llegar hasta los disidentes para convencerles de que depongan las armas. Entre tanto, Zack ya ha organizado un asalto al laboratorio, pero los telépatas, con la ayuda de Peter, un telekinesico, rechazan el ataque.

Bester echa en cara a Sheridan haber confiado en los telépatas, además de desautorizar cualquier intento de actuar por su parte o el personal de la estación, ya que él es el único que tiene jurisdicción sobre los ellos.

Entre tanto, el tiempo se acaba para Garibladi y Franklin, Garibladi intenta convencer a los disidentes sin mucho éxito, y justo en ese momento Sheridan emite un comunicado: no negociará con terroristas, y lanza un ultimátum, que los disidentes obviamente no aceptan. Cuando están a punto de asesinar a Garibaldi aparece Byron y mata al líder de los rebeldes.

A Sheridan la decisión que ha tomado le causa un gran malestar. Pese a su carácter y choques en el pasado, se considera amigo de Garibaldi y dejarle en manos de los disidentes le resulta amargo. En ese momento Byron se pone en contacto con él y Lochley y además de dejar libres a los rehenes, les pide poder reagrupar los telépatas en el bajo fondo para encontrar la forma de permitirles abandonar la estación.

A Bester la situación le contraría porque ha perdido el control y además los disidentes se han entregado a la Alianza, de modo que quedan definitivamente fuera su alcance.

Mientras los telépatas se reúnen, preparándose para partir, Bester lanza una llamada mental a Byron ofreciéndole el perdón si vuelve al cuerpo, pero éste se niega, lo que provoca que Bester reúna a sus agentes con la intención de atrapar a Byron y los suyos cuando intenten embarcar.

En la emboscada se produce un violento intercambio de disparos, lo que provoca daños en las conducciones de la estación y vertidos de material inflamable. En la pausa que se produce ante en evidente peligro, Byron decide autoinmolarse junto a los suyos para dar término a su exilio, disparando al charco de combustible y provocando un grave incendio en el que mueren casi todos.

A Bester el sacrificio de Byron le deja en estado de shock. Siempre ha considerado a Byron una mera oveja descarriada, pero en ningún caso un enemigo, y por ello no opone más resistencia a la evacuación de los pocos telépatas supervivientes, de los que Lyta se despide traspasándoles todos lo secretos e información sobre lugares seguros que atesoraba Byron.

Como escena final, Garibaldi vuelve a su cabina con una botella de bourbon. Se sirve un vaso, lo mira, se lo piensa, y vuelve a beber.

© Francisco José Súñer Iglesias, (831 palabras) Créditos