HOMO CRETACENSIS
Lorenzo Salgado
PeterDargatz, Pixabay License

I

Víctor Specter salió del transporte público en el centro de la ciudad. Iba vestido sobriamente, pero a la moda del momento. No era muy alto, tenía uno de esos rostros que calificaríamos como vulgar y que le hacía pasar desapercibido, solo de cerca se podía advertir una pequeña cicatriz bajo su ojo derecho. Llevaba el pelo negro muy corto. Su postura, su forma de moverse, hacían pensar en un hombre poco dado a la acción, tenía todo el aspecto de un oficinista. Pero solo era una estudiada fachada, quien le había podido ver sin ropa, había contemplado un cuerpo musculoso y flexible, el cuerpo de un luchador.

Se detuvo ante un edificio que ostentaba en la entrada un letrero con las siguientes palabras:

IEFP
Instituto de Estudios de Fenómenos Paranormales

Sacó de su bolsillo una identificación en la que figuraba su fotografía al lado del nombre de Víctor Schulth y se la fijó en el bolsillo superior de su chaqueta, seguidamente entró en el edificio.

Víctor llevaba tres años trabajando en IEFP bajo nombre falso, era la tapadera perfecta para su verdadera actividad. Sonrió al guarda de seguridad mientras registraba su entrada mediante la impresión de su huella dactilar en una pantalla táctil.

—Buenos días profesor Schulth —dijo el guardia.

—Buenos días George. ¿Qué tal tu pequeña, esta mejor?

—Mucho mejor, profesor, gracias. Solo era una gripe de lo más corriente.

—Me alegra oírlo. Saluda a Margue de mi parte.

Víctor se internó en el edificio, pero en lugar de dirigirse a su despacho, como era habitual, se internó por un pasillo muy poco frecuentado, al llegar a la mitad del mismo se detuvo y se aseguró de que no había nadie cerca. Entonces presionó en la secuencia adecuada cuatro paneles de la pared. Un segundo después uno de los paneles se retiró dejando a la vista una pantalla táctil. Apoyó la mano derecha en la pantalla y un lector identificó las líneas de su palma, a su derecha se abrió una puerta que daba paso a una estrecha cabina de ascensor, se introdujo en él y la puerta del mismo y el panel que ocultaba la pantalla se cerraron sin dejar marca visible de su existencia. En el interior del ascensor una pantalla se iluminó y Víctor pudo leer lo siguiente:

IDENTIFICACIÓN POR VOZ
POR FAVOR, DIGA EN VOZ CLARA:
APELLIDO
NOMBRE
NÚMERO DE IDENTIFICACIÓN
DESTINO.

Víctor se acercó al micrófono.

—Specter.

—Víctor.

—43398/OP7.

—Bóveda.

La pantalla cambió y aparecieron las palabras:

IDENTIFICACIÓN POR VOZ CONFIRMADA.

El ascensor se puso en marcha y se hundió más y más en las entrañas de la tierra. El viaje duró tres minutos exactos tras los cuales el ascensor se detuvo y se abrió la puerta, al otro lado solo había una pequeña estancia de unos dos metros de lado. Cuando Víctor entró en ella la puerta del ascensor se cerró y este volvió a su punto de partida.

Un nuevo panel se abrió en una de las paredes laterales y un lector de retina apareció en el hueco, Víctor se acercó y el lector tomó las huellas retinales de su ojo derecho.

Una voz metálica sonó por un altavoz oculto.

TRIPLE IDENTIFICACION CONFIRMADA
BIENVENIDO A LA BOVEDA, VICTOR SPECTER

La pared frente a Víctor se deslizó hacia abajo dándole paso a lo que tenía todo el aspecto de una estación de metro abandonada.

II

—...Así pues, tenemos dos tipos de paradoja temporal. En primer lugar la paradoja abierta. Les daré un ejemplo famoso. Un hombre podría viajar al pasado y matar a su padre antes de que hubiera conocido a su madre. Entonces, si su padre y su madre no se conocieron, ¿cómo pudo él nacer y realizar el viaje? La solución que muchos han aceptado para esta paradoja es la existencia de universos paralelos. Es decir, el tiempo discurre en una dirección. En el instante en el que se da la paradoja, el tiempo se divide en dos ramas que circulan de forma paralela. En una de ellas, la original, el viajero temporal hizo el viaje, pero su padre sigue vivo. En la otra rama sus padres no llegaron a conocerse (su padre murió) y él nunca nació.

Pedro Fuentes observó satisfecho que todos los estudiantes seguían con mucha atención su conferencia.

—En segundo lugar —continuó— tenemos la paradoja cerrada. En esta paradoja el viajero temporal se dirige al pasado y, al hacerlo, provoca un suceso que ya era cierto en su presente cuando él inició el viaje. Por ejemplo, un estudioso de Shakespeare decide viajar a la Inglaterra del siglo XVII para investigar el entorno original de este autor. Durante el viaje lleva consigo, como material de consulta, un libro con sus obras completas. Al volver descubre que olvidó en casa de Shakespeare dicho libro: Shakespeare nunca compuso nada, simplemente copió el libro.

Se escucharon algunas risas al imaginarse los asistentes a Shakespeare copiando sus propias obras. Fue en ese momento que le llamó la atención uno de ellos. Estaba sentado en la tercera fila y parecía fuera de lugar en aquel auditorio. En primer lugar, porqué era el único que no reía y en segundo lugar, era bastante mayor que el resto de asistentes, aparentaba unos treinta y cinco años y, por lo que pudo observar, no estaba tomando notas sobre su disertación.

Sonrió a su audiencia.

— ¿Alguna pregunta?

* * *

Cuando acabó la conferencia, Pedro Fuentes recibió los elogios de algunos estudiantes, contestó las últimas dudas que tenían y aguantó estoicamente a que todos se hubieran retirado para empezar a recoger sus cosas.

En ello estaba cuando oyó un ligero carraspeo, se giró y vio que procedía del hombre de la tercera fila, que aún continuaba sentado en el mismo lugar.

— ¿Puedo hacer algo por usted? —preguntó.

El tipo se levantó y se acercó a él.

—Profesor Fuentes, soy el agente Santoro del DSM —dijo el individuo mostrándole sus credenciales.

— ¡El Despacho de Seguridad Mundial! ¿Qué quieren de mí?

—Tiene usted que acompañarme.

— ¿Acompañarle, a donde?

—Lo siento, profesor, deberá venir conmigo sin hacer preguntas.

III

Víctor se adentró en el andén. A los pocos pasos oyó como la pared volvía a deslizarse hacia arriba y recuperaba su aspecto habitual. Continuó andando sin volverse hasta el centro del andén y se sentó en el largo banco que allí había.

Solo medio minuto después, apareció por el túnel un único vagón. Estaba completamente vacío, ni siquiera había conductor,.

Subió al vagón y se sentó tranquilamente mientras las puertas se cerraban y se ponía en marcha en la dirección por la que había venido.

Quince minutos después, el vehículo llegaba a su destino, solo que esta vez no era un simple andén sino el amplísimo vestíbulo del inmenso complejo subterráneo secreto conocido solo por unos pocos como La Bóveda.

Reconoció a través de la ventanilla al hombre que le estaba esperando. Cuando las puertas se abrieron, descendió y avanzó unos pasos hasta situarse frente a él y le saludo militarmente.

—General Clarke, ha pasado mucho tiempo.

—Bienvenido a La Bóveda, comandante Specter. Efectivamente, llevaba usted bastante tiempo sin bajar por aquí. ¿Como le va por el IEFP?

—Francamente, señor. Esa misión encubierta estaba volviéndose muy monótona.

—Bueno, no queremos que se oxide, comandante. Acompáñeme, le informaré personalmente de su nueva misión.

IV

Alain Merou estaba tumbado boca abajo con la punta de su nariz apenas a quince centímetros del suelo. Trabajaba pacientemente con la sola ayuda de un mondadientes y un cepillo de pelo de camello y ya casi había dejado al descubierto el hueso completo. Definitivamente se trataba de la mandíbula inferior de un Carnotaurus que, dado el estrato en que se encontraba, había muerto hacía 95 millones de años, en pleno Cretácico.

—¡Alain!

Levantó la cabeza al oír gritar su nombre. Se quitó el sombrero y lo puso frente a sus ojos para contrarrestar el resplandor del sol. Al borde de la hondonada en la que estaba trabajando vio que a Jorge Vidal, uno de los becarios que le ayudaban en la excavación.

—¡Alain!

—¿Qué sucede, Jorge?

—Tienes visita.

Que inoportuno pensó.

—Que vuelva mañana, sea quien sea, ahora no puedo dejar esto.

Otro hombre apareció por el borde de la hondonada, al lado de Jorge.

—Profesor Merou —dijo—, soy el agente Ferrara, del DSM. Por favor profesor, debe dejar lo que está haciendo y acompañarme.

¿El DSM? ¿Qué diablos podía querer Seguridad Mundial de él?

Cubrió cuidadosamente con una lona el delicado fósil que estaba desenterrando y fue al encuentro de su visitante.

—¿Qué sucede agente? —preguntó mientras estrechaba la mano del hombre— ¿Qué puede interesarle al DSM de esta excavación?

—No tiene nada que ver con la excavación, profesor. Se trata de usted.

—¿De mí?

—Necesitamos de sus conocimientos, sabemos que es usted considerado el mejor en su campo.

—¿Desde cuándo Seguridad Mundial necesita un paleontólogo?

—Sin preguntas, profesor. Lo siento. Sabrá de qué va todo esto cuando lleguemos a nuestro destino.

—Pero esto es intolerable. No puede usted apartarme de mi trabajo, lo que estamos haciendo aquí es importante.

—Puedo hacerlo, profesor. Por la fuerza si es preciso. —Y señalando hacia el helicóptero que estaba unos metros más allá añadió— Vamos, nos están esperando.

V

Himeko Harada se encontraba en su despacho del Museo Nacional de Tokio repasando el informe que había recibido vía e-mail sobre los últimos hallazgos en el yacimiento de Koujindani. Los nuevos artefactos desenterrados eran fascinantes.

El zumbido del interfono interrumpió su lectura. Pulsó el interruptor.

—¿Qué sucede, Mariko?

La voz de su secretaria sonó fuerte y bien timbrada a través del altavoz.

—Harada san, aquí hay un caballero que desea verla.

—No tenía programada ninguna visita hoy. Dígale que vuelva otro día, sea quién sea.

—Insiste en verla, dice que es agente del DSM. Sus credenciales parecen correctas.

El rostro de la antropóloga reflejó asombro. ¿Qué se le había perdido al DSM en su despacho?

—Está bien, dígale que pase.

* * *

Víctor Specter estaba terminando de repasar los expedientes de los agentes designados a la misión. En ellos se detallaba tanto el historial como sus características físicas y su país de origen, aunque desde que se creó la Federación Terrestre en 2049, más que de países, se tenía que hablar de estados.

Alberto Santoro, originario de Chile, 34 años, especialidad: francotirador.

Luigi Ferrara, de Italia, 24 años, especialidad: combate cuerpo a cuerpo.

Mamadou Kaddour, de Nigeria, 23 años, especialidad: supervivencia en medios hostiles.

Sabía que antes de ser nombrado jefe de esta expedición, alguien había leído su propio expediente:

Víctor Specter, Canadá, 32 años, especialidad: tácticas de combate y asedio.

El y sus tres camaradas, pues los veía más como a tales que como a subordinados, deberían hacer de niñeras de los civiles que participarían en la expedición:

Pedro Fuentes, España, 37 años, físico, especializado en las teorías del tiempo.

Alain Merou, Francia, 45 años, paleontólogo.

Himeko Harada, Japón, 28 años, antropóloga. Sería la única mujer en el grupo.

Una curiosa miscelánea de especialidades, claro que su expedición, de poder llevarse finalmente a cabo, sería bastante atípica.

VI

Pedro Fuentes, Himeko Harada y Alain Merou estaban en lo que, sin duda, era una sala de juntas. Unos agentes del DSM los habían reunido allí y los habían dejado solos. Harada y Merou se conocían y se saludaron con cálida cordialidad, Fuentes se presentó a ambos y los tres se sentaron ante la gran mesa que presidía la sala.

—¿Qué estamos haciendo aquí? —dijo Harada—. Puedo comprender que el DSM necesite los conocimientos de un físico de su reputación, profesor Fuentes, pero ¿para qué pueden necesitar a un paleontólogo y un antropólogo?

—Creo que no tardaremos en saberlo, profesora Harada —respondió Fuentes señalando a los hombres que entraban en la sala. Los cinco hombres, vestidos con uniforme militar, eran el general Clarke, el comandante Specter, y los tres hombres que habían reclutado a los científicos.

El propio general Clarke hizo las presentaciones, tras las cuales se encaró a sus visitantes.

—Señora, señores, ahora les vamos a pasar un vídeo que tiene relación con el asunto que les ha traído aquí. Se que, muy probablemente, lo considerarán una sarta de estupideces, pero les ruego que permanezcan en silencio y atentos al vídeo hasta que este acabe.

Los aludidos asintieron en silencio y el general hizo una señal a Specter, este se limitó a pulsar un botón. Las luces se apagaron y una pantalla se iluminó.

Lo que vieron fue una serie de fotografías de fósiles, artefactos antiguos e imágenes de jeroglíficos y estatuas de civilizaciones desaparecidas. La voz del locutor que acompañaba a las imágenes daba explicaciones sobre los objetos en cuestión y elaboraba teorías sobre los mismos que arrancaron más de una sonrisa en los científicos.

Nazca, los dioses-astronautas, las calaveras de cristal, la pila de Bagdad, el mecanismo de Antikytera, El martillo de Texas, las bombillas de Dendera, las máquinas de guerra de Abidos...y muchos más fueron desfilando por la pantalla. Aquello parecía un documental sobre las teorías de Erich von Däniken o una emisión de Cuarto Milenio.

El vídeo duró casi dos horas. Al terminar, se encendieron las luces y Clarke volvió a dirigirse a sus Invitados.

—Lo que acaban de ver, son el extracto de diversos programas de televisión dedicados al...al misterio, por decirlo de algún modo. Todos ellos coinciden en que en un remoto pasado fuimos visitados bien por extraterrestres, bien por viajeros del tiempo, bien por ambas cosas. Ahora, por muy estúpido que pueda parecerles todo esto, me gustaría saber su opinión.

—Camándulas —dijo Merou.

—¿Como dice?

—Cuentos chinos, patrañas. Todos esos objetos tienen una explicación plausible.

—Tal vez pudiera darnos algunos ejemplos.

Merou resopló e hizo una mueca de disgusto.

—Si me permiten yo les daré algunos ejemplos —dijo Harada.

—Adelante, profesora.

—Los dibujos de Nazca solo pueden verse desde el aire porque van dirigidas a los dioses, no a extraterrestres. Los cascos de los llamados astronautas en realidad representan algo parecido al halo de los santos y vírgenes cristianos. La batería de Bagdad se usaba para restaurar metales por electrolisis, no para producir electricidad. Las bombillas de Dendera en realidad representan a una serpiente emergiendo de una flor de loto, un símbolo de carácter mitológico. ¿Sigo?

—Adelante, no se corte.

—El mecanismo de Antikytera —terció Fuentes— en realidad, no es imposible con la tecnología de la época en que fue construido, de hecho muchos atribuyen su construcción a Hiparco de Micea. El martillo de Texas resultó ser un timo muy bien elaborado...

—Y el helicóptero y el tanque del templo de Seti I —continuó Harada— son el resultado de la superposición de un texto de Ramses II sobre otro de Seti I, su propio padre...

—Creo que es suficiente. Deduzco que ninguno de ustedes cree en viajeros del tiempo o visitantes extraterrestres en el pasado.

Los tres negaron con la cabeza.

—Bien, tengo algo que me gustaría que vieran.

Clarke se giró hacia sus hombres.

—Tráiganlo.

Specter pulsó otro botón del panel frente a si y a los pocos segundos entró otro militar con una caja, la dejó sobre la mesa y se marchó sin decir palabra.

VII

Specter se levantó, abrió la caja y saco su contenido dejándolo en el centro de la mesa.

Se trataba de un cráneo humano fosilizado.

—Profesora Harada. ¿Puede decirme si este cráneo es humano? —preguntó el general.

Himeko Harada cogió el fósil y lo estudió desde distintos ángulos.

—Sin duda alguna se trata de un homo sapiens.

—¿Un ser humano como los actuales?

—Eso creo.

—Según su experiencia. ¿Cual es la máxima antigüedad que podría tener un fósil de estas características?

—El homo sapiens se desarrolló en el paleolítico. Como mucho puede tener unos 200.000 años.

—¿Y si le dijera que lo hemos datado en 80 millones de años?

—Imposible —dijo Merou—. Eso lo situaría en el Cretácico. No había homínidos en esa época. Por no haber, ni siquiera mamíferos más grandes que un ratón.

—Más tarde usted y la profesora Harada podrán confirmar la datación en nuestro laboratorio. ¿Comprenden ahora porqué les hemos reunido aquí?

—No, no lo comprendo —dijo Merou—. Comprendo que, de ser ciertas sus dataciones, se trata de un descubrimiento extraordinario, pero ¿porque se interesa en este asunto el DSM? ¿Qué peligro puede entrañar para la humanidad?

—¿Por qué cree que nos han puesto ese vídeo antes de enseñarnos el fósil, profesor? —intervino Fuentes. Todos sabemos que no había seres humanos en el Cretácico, por lo tanto este cráneo solo puede pertenecer a un viajero del tiempo o a un alíen que visitó la Tierra en esa época.

—Y comprenderán el peligro potencial que encierran ambas posibilidades —respondió el general.

—¿Y qué pretenden hacer al respecto?

—Solo podemos hacer una cosa, profesor Merou. Ustedes siete viajarán al Cretácico e intentarán averiguar a que nos enfrentamos.

—¿Y como pretende qué lo hagamos?

—Saben lo de mi máquina —dijo Fuentes.

—Desde hace tiempo, profesor —dijo Clarke—. Hemos seguido sus progresos con su máquina del tiempo con verdadero interés.

—Prefiero llamarlo Vehículo de Desplazamiento Temporal, VDT para abreviar. Pero ¿como sabían...?

—Ese es nuestro trabajo, profesor; saberlo todo. Su maqui..., perdón, su VDT ha sido trasladado a nuestras instalaciones. Aquí dispondrá de todos los materiales y mano de obra que necesite para terminar su trabajo. Mientras, la profesora Harada y el profesor Merou podrán estudiar el fósil.

El general Clarke se puso en pie.

—Eso es todo por ahora. Se que tienen muchas preguntas. Intentaremos responderlas a todas, en su momento.

VIII

—Vamos, profesor, mueva el culo, no se quede ahí parado.

Pedro Fuentes maldijo entre dientes mientras se acordaba de todos los antepasados del comandante Specter. Siguió arrastrándose bajo el alambre de espino para acto seguido trepar por un muro de cuatro metros, saltar al otro lado y terminar con una corta carrera de cien metros a la máxima velocidad que le permitían sus doloridos músculos.

Cuando el profesor cruzó la línea de meta Specter detuvo el cronómetro.

—Felicidades, profesor. Ha mejorado su marca en siete segundos.

—¿Realmente es necesario todo este entrenamiento, comandante? —preguntó Fuentes resoplando por el esfuerzo.

—No vamos a ir a un pic-nic de fin de semana, profesor. El cretácico puede ser muy peligroso. Más les vale a todos ustedes estar en plena forma.

—Supongo que tiene razón. Bien, si ya hemos acabado aquí iré a darme una ducha y a seguir con mi trabajo.

—Puede marcharse, nos veremos mañana a la misma hora.

Fuentes abandonó el gimnasio justo en el momento en que la profesora Harada hacía su entrada. La saludó con la cabeza y se dirigió a las duchas. Alcanzó a oír como Specter y la mujer se saludaban.

—Buenos días, Himeko. ¿Preparada para tu entrenamiento?

—Buenos días, Víctor. Estoy lista. ¿Qué haremos hoy?

Fuentes arqueó las cejas asombrado. ¿Desde cuando se tuteaban esos dos?

* * *

—Profesor Fuentes, ¿tiene un momento?

—Claro, general —respondió el aludido levantando la vista del ordenador—. Por cierto, ¿como les va a Harada y Merou con nuestro misterioso cráneo?

—Están de acuerdo con la datación que hicieron nuestros expertos. Y ya le han puesto nombre.

—¿Ah, si?

—Homo Cretacensis.

—¡Vaya! ¿De qué quería hablarme, general?

—Quiero hablar con usted sobre esa pila atómica que ha pedido.

—¿Qué pasa con ella?

—Es un material muy peligroso. ¿Esta seguro que no puede usar otra fuente de energía?

—Recuerde que el VDT se desplaza por el tiempo, no por el espacio. Antes de iniciar nuestro viaje deberemos llevar el vehículo hasta el lugar donde encontraron ese cráneo. Necesito la pila para crear una singularidad, es el único modo de producir el llamado efecto Asimov de distorsión temporal.

—Profesor, soy un profano, intente explicármelo de forma sencilla.

—Eso es algo difícil. Vamos a ver... ¿Le gusta la ciencia-ficción, general?

—Me apasiona.

—¿Ha leído Dune de Frank Herbert?

—Si.

—Bien, entonces recordará que en la novela las naves se desplazan por plegamiento espacial.

—Si, doblan el espacio y pueden viajar de un punto a otro instantáneamente.

—El funcionamiento de VDT es parecido, solo que en lugar de doblar el espacio, dobla el tiempo.

—¡Suerte que lo ha explicado de un modo fácil! Creo que ya me hago una idea, pero supongo que es mucho más complicado que eso.

—Lo es.

—Tengo alguna duda más que me gustaría comentarle, si tiene tiempo.

—Hasta que no llegue esa pila, lo tengo.

—¿Qué hay del peligro de que sus acciones en el cretácico puedan alterar nuestro presente?

—Se refiere a las paradojas.

—Si.

—No creo que haya peligro. Debo enseñarlas a mis alumnos porque forman parte del plan de estudios, pero no creo en ellas.

—Bueno, he estado leyendo algo sobre el tema. Y creo que si puede haber peligro. ¿Qué me dice, por ejemplo, de la paradoja del abuelo?

—Que nunca puede llegar a producirse.

—Lo dice muy seguro.

—Porque lo estoy. Estoy convencido de que el tiempo se autoprotege. Se lo explicaré. Nuestro presente, es consecuencia de todo lo acontecido en el pasado, por lo tanto, cualquier cosa que nosotros podamos hacer en el mismo, ya ha sucedido. Tomemos el ejemplo que ya ha citado. Si en un ataque de enajenación mental usted decidiera viajar al pasado y matar a su abuelo cuando era un niño, siempre surgiría algún contratiempo que se lo impediría. Es evidente que su abuelo vivió lo suficiente para casarse y engendrar a su padre, el hecho de que usted esté aquí es la prueba. Tampoco podría matar a Hitler antes de su ascensión al poder ni evitar el asesinato de Kennedy. Esos hechos ya han ocurrido, por lo tanto nadie pudo evitarlos, ni siquiera un hipotético viajero del tiempo.

—Entonces, cualquier cosa que ustedes hagan en el Cretácico...

—...ya lo hemos hecho.

IX

Escarbando en los viejos anales electrónicos se encontraba que la Formación Oldman se describía como una formación geológica del Grupo Río Judith datada alrededor de 83 a 70 millones de años atrás entre el Campaniano y principio del Mastrichtiano durante el Cretácico superior de Alberta Canadá. La litografía esta compuesta de lutolita, roca sedimentaria y piedra arenisca. Se caracteriza por presentar ciclos de depósitos repetidos que indican una dominación de terreno aluvial. Se la divide en un miembro superior, uno medio y uno inferior.

El DSM había acordonado el yacimiento y todo el terreno circundante en varios kilómetros a la redonda. Se allanó una pequeña zona de terreno cercana al yacimiento para situar el VDT del profesor Fuentes. Para cuando llegaron los miembros de la expedición, todo estaba preparado.

El VDT, a pesar de su nombre, no era exactamente un vehículo. No era una máquina con asientos para los pasajeros o con un panel de mandos para dirigirla. En realidad, se trataba de un anillo de tres metros de diámetro conectado a varios ordenadores. Al general Clarke, como buen aficionado a la ciencia-ficción, le recordó la puerta dimensional de Star Gate.

Antes de la partida, el profesor Merou dio una pequeña conferencia al resto de la expedición como recordatorio a lo que todos ellos habían aprendido sobre el lugar que visitarían.

—...Recuerden que toda esta zona, en el Cretácico fue un bosque, encontraremos sobre todo hayas y abedules, aunque también podemos encontrar palmeras o sicomoros. El bosque será espeso, por lo que no encontraremos animales grandes, solo en la periferia podremos ver ramoneadores como saurópodos o stegosauros y a sus depredadores, tyrannosauros, carnotauros y spinosauros entre otros. Pero otros depredadores más pequeños pueden hacer acto de presencia, algunos de ellos muy peligrosos como los velocirraptores. En cuanto a los insectos, serán muy parecidos a los actuales: libélulas, cucarachas, grillos, chinches, escarabajos, moscas, avispas y termitas entre otros. Mucho cuidado con las picaduras, no sabemos que enfermedades desconocidas podrían contagiarnos.

—Creo que como clase de repaso es suficiente, profesor —dijo Specter—. Todos hemos hecho los deberes y tenemos una idea aproximada de lo que podemos encontrarnos. De todos modos, dependeremos de usted en ese tema, será nuestro guía oficial. La profesora Harada deberá evaluar a los posibles homínidos que podamos encontrar. Profesor Fuentes, su misión será asegurarnos el viaje de vuelta. Los demás, estamos aquí para su protección.

En esos momentos entró el general Clarke.

—Señores, el VDT está preparado, así que si han acabado aquí, ha llegado el momento de su partida.

Los expedicionarios siguieron al general hasta el emplazamiento del VDT. El profesor Fuentes programó el vehículo a través de una pantalla táctil.

—Está listo —proclamó—. Podemos pasar. Recuerden apagarlo cuando estemos al otro lado, yo lo activaré de nuevo cuando tengamos que volver.

Clarke miró el gran anillo y se sintió decepcionado, nada parecía indicar que estuviera activado, tenía el mismo aspecto que cuando estaba apagado. Ningún brillo o distorsión empañaba el interior del anillo, ninguna visión del paisaje cretácico, tras compararlo con el anillo de SG, le supo a poco.

Los expedicionarios se pusieron en fila. Abriendo la marcha el coronel Specter y tras él, en un orden preestablecido, Santoro, Merou, Harada, Fuentes, Kaddour y Ferrara. Uno a uno atravesaron el anillo y desaparecieron, sin explosiones de colores o crujidos energéticos, simplemente ya no estaban allí.

X

EXTRACTOS DEL INFORME DEL CORONEL SPECTER SOBRE LA MISIÓN TEMPORAL AL CRETÁCICO NOMBRE EN CLAVE: HOMO CRETACENSIS.

Tras atravesar el anillo del VDT nos encontramos en un espeso bosque de las características descritas anteriormente por el profesor Merou...

...establecimos un perímetro de seguridad mientras Harada y Merou buscaban pistas sobre homo cretacensis...

...Al segundo día oímos unos extraños ruidos en la periferia del bosque y decidimos investigar...

...pudimos ver un grupo de diez humanos, vestidos con ropas de camuflaje y que esgrimían unas extrañas armas, parecidas a fusiles de asalto...

...hizo su aparición un gigantesco reptil que el profesor Merou identificó como un Carnotaurus. El grupo de humanos reaccionó disparando sus armas contra el animal. Las armas disparaban unos rayos verdes que acabaron con la vida de la bestia sin dejar marcas visibles...

...posaron frente a la bestia mientras uno de ellos manejaba lo que parecía ser una cámara de vídeo... tres de ellos arrancaron sendos dientes de la boca del saurio, evidentemente se trataba de trofeos de caza...

...uno de ellos extrajo un pequeño aparato de su bolsillo, los diez hombres se pusieron en fila y uno a uno fueron desapareciendo...

...de lo que se deduce que el cráneo encontrado en el yacimiento Oldman pertenece a uno de los cazadores, posiblemente víctima de algún saurio depredador...

...decidimos pues, dar por finalizada la misión, regresamos al punto de contacto y el profesor Fuentes activó el pequeño emisor que abría de nuevo el portal del VDT...

* * *

EXTRACTO DEL ARTICULO QUE EL PROFESOR MEROU ENVIÓ AL NATIONAL GEOGRAFIC PARA SU PUBLICACIÓN Y FINALMENTE CENSURADO POR EL DSM.

...por lo que es fácil conjeturar, que la principal causa de la extinción de los dinosaurios no fue un meteorito, ni un cambio climático, sino las expediciones de caza organizadas en un lejano futuro por alguna agencia de viajes temporales que utilizará algún artefacto basado en el VDT del profesor Fuentes...

FIN

© Lorenzo Salgado, (4.475 palabras) Créditos