Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana.
STAR GELD
Episodio VII
El vendedor ciego y su mascota
economía de la galaxia ahora no tiene quien la dirija
y los ewoks se han convertido en estrellas de cine.
paracomprar unos cuantos víveres, mas este jamás volvió.
Leia abandonó a Solo por un caza recompensas mucho más apuesto, más rico y con mayor personalidad. Mientras, Luke Skywalker está desempleado y la Fuerza cada día está más alejada de él.
y Leia sean los hijos de Anakin Skywalker. El DNA ha
sido extraído de los restos del traje de Dart Vader, mas
los científicos no saben si el contacto continuo con el lado oscuro de la Fuerza afecta gravemente la estructura básica de las cadenas moleculares.
de vendedores de puerta en puerta. Han Solo
está harto de ellos, mas la pérdida de su amigo es
la pena que más embarga a nuestro héroe. Aunado
a esto, el hijo de Boba Fett amenaza con asesinar a todos los Jedi que quedan en el Universo y la ahora viuda del emperador no puede llevar una vida normal debido al Alzheimer...

Han Solo se encontraba completamente solo y desesperado. Su rostro era la imagen misma de la depresión. No había otro motivo para estar triste: su amigo de toda la vida había desaparecido hacía seis meses. Observó lo controles del Halcón Milenario, se restregó la nariz y comenzó a sollozar. Justo en ese instante, el sonido de una espada láser acompañó el sonido del timbre, la fanfarria triunfal de otros tiempos, que avisaba que alguien tocaba a la puerta.
—Ya voy, ya voy —dijo al instante, secándose las lágrimas y limpiando las mucosidades que salían de su nariz justo en su mejor camisa. Abrió la puerta.
—Pero miren nada más —dijo—. Es mi ex-cuñado favorito. El gran Luke. ¿Cómo te ha ido estos días?
—Pues muy mal, muy mal. La venta de espadas láser va de mal en peor. Además, unos parapsicólogos me han estado siguiendo por mucho tiempo aludiendo que la Fuerza no es más que un truco telequinético.
—¿Y qué te trae por aquí manito?
—Pues te venía a ofrecer el nuevo paquete que incluye dos espadas láser, una pistola de rayos calibre 36 y la máscara de Yoda; todo por solo 24.95 créditos.
Han observó a su amigo y pariente, bastante desganado. Dijo:
—Mi estimado Luke, no es buen momento: he invertido todos mis bienes para encontrar a Chew. Ya va medio año desde que desapareció. Y además, en estos momentos estoy harto de tanto vendedor que pasa por mi casa.
—Te entiendo. Hay que buscar el por qué de la bancarrota de la galaxia en la victoria de los rebeldes en contra del imperio.
Se despidieron. Han cerró la puerta. No pasaron ni cinco segundos cuando escuchó que el timbre con la tonada conocida por todos sonaba de nuevo.
—¿Qué pasó Luke? —dijo al abrir, mas se percató al inmediatamente que un nuevo sujeto con aspecto de vendedor le sonreía de oreja a oreja y que su ex-cuñado ya se había marchado.
—Mi estimado señor, tenga la amabilidad de escucharme un minuto —dijo su nuevo interlocutor casi al instante—. Como verá, soy ciego y ando vendiendo memorias C3PO a muy bajo costo. No sé si estará interesado en ayudarme en mi manutención comprándome uno de mis productos.
Solo observó al pobre ciego con tristeza. Estaba cansado y lo único que deseaba era un duchazo. De repente, un wokky apareció de la nada.
—Guau, guauf, grrr.
—¡Cállate Richie! —gritó de inmediato el vendedor—. Oh, no se alarme, es solo mi perro guía. Y bien, ¿cuántas memorias C3PO desea?
Pero Han Solo no hizo caso. Estaba completamente atónito. Ese supuesto cánido era en verdad su amigo Chewbacca, aunque mucho más gordo. Se acercó al animal, pero este, instintivamente, le arrojó una fuerte mordida.
—Oh, no, no, no, no, es bastante bravo mi señor: ¡no se le acerque!
—¿Pero qué te hicieron Chew? ¿Por qué rayos actúas como un perro?
—Pues porque es un perro mi estimado amigo. Ha sido mi guía durante varios meses. Cuando lo encontraron, estaba aturdido y pronunciaba un extraño gruñido. Pero afortunadamente los de la tienda de mascotas arreglaron el problema.
—¡Esto no es posible! Amigo, ¿no me reconoces? Soy yo, Han. Tú eres el copiloto del Halcón Milenario, ¿acaso no recuerdas nada? ¿Y porqué demonios estás tan gordo?
—Ay mi señor, pues muy sencillo: está castrado.
El gran Han Solo se quedó atónito. Su gran amigo y compañero de innumerables viajes alrededor de toda la galaxia había sido reducido a... ¡perro lazarillo!
El vendedor, muy tranquilo, dijo:
—Y bien mi buen amigo, ¿va a comprarme algo, sí o no?